Reino Unido
Una británica de 59 años que se casó con un hombre de 25 pasó de la más grande ilusión al peor de los desengaños. La historia trascendió esta semana en el dailymail.com
Su nombre es María Cotnoir, una enfermera de Mansfield, Nottinghamshire, que en enero pasado viajó a Gambia, África, en unas vacaciones que terminaron en matrimonio.
Cotnoir se enamoró de Demba Sanneh, un camarero 34 años menor que la cortejó, la enamoró y luego sacó las uñas. El hombre en realidad lo que quería era vivir en Gran Bretaña y la usó para lograr su fin.
Pero la mujer se enamoró perdidamente.
“Él era muy atlético. Pensé que era absolutamente magnífico”, dijo. Ahora recuerda que “se me pasó por la mente pensar que sólo quería estar conmigo porque yo era británica, pero los temores se evaporaron cuando estábamos juntos”.
"Parecía tan sincero. Me dijo que despreciaba la clase de hombres que ven a las mujeres como su entrada en Gran Bretaña”, recuerda Cotnoir.
La enfermera tenía veinte años de estar sola en la vida, tras divorciarse de su primer esposo.
“Este hombre me hizo sentir más viva de lo que había estado en años. En la segunda noche él me dijo que estaba enamorado de mí y dormimos juntos muy pronto después de eso", rememora.
Las vacaciones duraron dos semanas y a regañadientes se regresó a Inglaterra. Pero el amor la hizo volver en marzo para buscar a su amado.
En menos de 24 horas, Sanneh le propuso matrimonio.
“Yo no esperaba eso. Pero le dije que sí. Yo estaba locamente enamorada”, recuerda Cotnoir.
La pareja tenía plantes de casarse en Gran Bretaña, pero al camarero le fue negada la visa de turista. La mujer debió pagar 500 libras esterlinas para casarse en una ceremonia civil tradicional.
“Fue un día mágico. Toda la familia de Demba estaba allí, 50 de ellos, y no había tambores en el baile”.
“Yo llevaba un vestido blanco hermoso y Demba me dijo lo hermosa que me veía. Realmente fue el día más feliz de mi vida”, dijo la enfermera.
Pero el ensueño duró poco.
A las pocas horas de casado, su marido cambió drásticamente.
Comenzó a exigirle dinero para él y su familia. Pasaba malhumorado y la dejaba sola. "Se negó a dormir conmigo. De hecho, él dejó de ser cariñoso por completo".
Ocho días después de la boda, la mujer regresó sola a su país y el esposo ni siquiera le dio un beso de despedida en el aeropuerto. Ella sabía que el matrimonio había terminado.
No obstante, no quiso divorciarse para que Demba no pueda volver a casarse con otra británica en su intento de viajar a Gran Bretaña.
“Pienso seguir casada con este hombre, para que lo que me hizo a mí no lo pueda hacer a otra mujer”, dijo la enfermera.
“Si él quiere venir al Reino Unido, necesitaría de mi cooperación como su esposa para su visado, y no lo estoy ayudando en lo absoluto. Rompió mi corazón y nunca voy a perdonarlo”, aseguró.
"Yo había planeado retirarme y pasar el resto de mi vida con Demba, vivir la mitad del año en Gambia y el otro medio año en el Reino Unido, pero ese sueño se rompió ahora", lamenta.
“Esto me dolió más de lo que podía imaginar”.