Estados Unidos
Ha sido un dÃa de mucho ajetreo para el hombre robusto vestido de rojo, con sus anteojos y su barba y larga cabellera blancas.
Desde Tailanda hasta Perú, de Belén a Cisjordania, Santa Claus (también conocido como Papá Noel o San Nicolás) ha viajado por todo el mundo llevando la alegrÃa de la Navidad, y unas cuantas lágrimas, a personas de todas las edades.
Entre sus escalas, Santa nadó con sardinas en Seúl, controló a un elefante vestido como él en Ayuttaha, Tailandia, e incluso hizo llorar a un pequeño de dos años en Las Cruces, Nuevo México.
Afuera de Ramalá, un manifestante palestino vestido como Santa Claus escabulló a los gases lacrimógeno mientras que niños del LÃbano, ataviados con trajes rojo brillante como el de Santa salieron a festejar su último dÃa de clases.