Estados Unidos
Los pingüinos jóvenes de la Antártida estarÃan muriendo debido a las dificultades para encontrar alimento, ya que el derretimiento del hielo aleja a los pequeños peces que comen, indicaron este lunes investigadores estadounidenses.
Solo cerca del 10% de los pingüinos bebés etiquetados por los investigadores están regresando en dos a cuatro años para reproducirse, cuando en los años '70 esa cifra ascendÃa a entre 40 y 50%, señala el estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
Los 'pingüinos de barbijo' (Pygoscelis antarctica), conocidos por sus marcas en la cabeza que se asemejan a un gorro con una lÃnea negra debajo del cuello, son el segundo mayor grupo en la zona después de los 'pingüinos macaroni' (Eudyptes Chrysolophus), y se encuentran en particular riesgo debido a que su población se restringe a una sola área, las islas Shetland del Sur (entre la PenÃnsula Antártica y Ushuaia, en el extremo sur de Argentina).
"Es un cambio dramático", dijo a la AFP Wayne Trivelpiece, investigador de la División de Investigación del Ecosistema Antártico de la Administración Nacional Atmosférica y de Océanos (NOAA).
"Aún hay entre dos y tres millones de parejas de 'pingüinos de barbijo' en esta región, pero habÃa entre siete y ocho millones dos décadas atrás", señaló.
"Actualmente existe cierta preocupación. Necesitamos hacer un seguimiento de estos animales", agregó.
El estudio, que abarca 30 años, incluyó a los pingüinos de Adelia (Pygoscelis adeliae) en la Antártida occidental y siguió la evolución de su principal fuente de alimentación, el krill, pequeños crustáceos parecidos a los camarones de los que se alimentan fundamentalmente las ballenas, la focas y los pingüinos.
Trivelpiece es coautor de un estudio publicado en 1992 que sugirió que las poblaciones de pingüinos surgÃan y decaÃan según los cambios en el hielo marino, con un mejor desempeño de los pingüinos de barbijo en los años cálidos y los de Adelia prosperando en los años frÃos.
Los pingüinos de barbijo comen y hacen sus nidos lejos de la nieve y el hielo, por lo que se los considera animales que evitan el hielo, a diferencia de los de Adelia, que se alimentan en ambientes helados y se los considera más vulnerables cuando hay poco hielo.
No obstante, Trivelpiece y los coautores de aquel estudio ahora creen que el krill es el verdadero culpable de la desaparición de las poblaciones de pingüinos, y que el daño afecta a ambos tipos.
El krill necesita hielo para sobrevivir, y a medida que el cambio climático provoca un mayor deshielo, las pequeñas criaturas marinas no pueden criarse ni alimentarse de fitopláncton en el hielo, por lo que descienden en número, disminuyendo a su vez una importante fuente de alimentación para los pingüinos.
"Bajo un escenario de calentamiento global y aumento de la temperatura, habÃamos vaticinado que los pingüinos de Adelia y otros animales amantes del hielo deberÃan declinar, mientras los pingüinos de barbijo y otros animales que evitan el hielo deberÃan aumentar", dijo Trivelpiece sobre el estudio de principios de los 90. Pero poco después de aquella publicación, la información comenzó a cambiar.
"Desde ese punto en adelante, perdimos esos grandes flujos y ambas especies comenzaron a comportarse de la misma manera y ambas comenzaron a decaer en forma dramática", afirmó.
"Para el momento en que tuvimos información suficiente para darnos cuenta de lo que estaba ocurriendo con los jóvenes, nos dimos cuenta de que la gran diferencia estaba entre los primeros años, cuando habÃa mucho krill, y los últimos años cuando no lo habÃa", afirmó.
En las últimas tres décadas, el krill declinó 81%, señala el nuevo estudio.
"Si el calentamiento continúa, el hielo marino podrÃa desaparecer en buena parte de esta región y exacerbar una disminución del krill y de los pingüinos", indica.
Pese a que se considera que la principal causa de la disminución de krill es el cambio climático, un resurgir en la cantidad de ballenas (debido a las moratorias para su caza) podrÃa estar implicando un aumento en la cantidad de predadores que se alimentan de estos pequeños crustáceos, dijo Trivelpiece.
Una gran industria pesquera que usa el krill para alimentar a sus cultivos también podrÃa estar influyendo en la baja, puntualizó el estudio.
Mientras los pingüinos están lejos de la extinción, los investigadores urgen a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza que los evalúe y posiblemente los suba en su lista roja de especies vulnerables.