Honduras
El estadounidense Robert Fitzpatrick gastó todo su dinero en la campaña que anunciaba el fin del mundo.
Pero cuando el reloj marcó las 6 de la tarde el pasado sábado 21 de mayo tuvo que aceptar que se había equivocado.
“No entiendo por qué no ha pasado nada", dijo desconcertado cuando esperaba en Times Square de Nueva York la llegada del apocalipsis.
“Hice lo que tenía que hacer. Hice lo que la Biblia dice”, insistió.
“¿Cómo puede permanecer aquí todavía? ¿Cómo puede hacer esto?”, dijeron algunos de los crédulos que llegaron también a esperar el momento fatal.
“Obviamente no lo he entendido bien, porque todavía estamos aquí”, admitió Fitzpatrick.
El hombre, de 60 años, se gastó su jubilación por un valor de $140,000 dólares en publicidad para ayudar a difundir la "fatalidad" que se avecinaba.
Como él, hubo fanáticos que habían regalado sus pertenencias terrenales anticipadamente para esperar el día final.
Otros se regalaron largos viajes junto a sus seres queridos. Y muchos perdieron sus ahorros.
Pero el pasado sábado debieron enfrentarse a la realidad. La vida sigue, la renta y los gastos mensuales también.
Todos los que llegaron al Times Square respondían al mensaje de Harold Camping, quien afirmaba que el 21 de mayo sería el "día del juicio final" y el 21 de octubre será "el fin del mundo".
Camping, que vive a pocos kilómetros de su estación de radio, no estaba en casa la mañana del sábado.