Alemania
Un hombre planeó con anticipación lo que sería una cámara de torturas para una mujer. Sin embargo no logró su objetivo pues la víctima solo estuvo dos horas en cautiverio y bajo las amenazas del sádico.
Thomas Fischer, de 30 años, transformó su pequeño apartamento en una guarida aterradora, en la que se había instalado una vieja caja de teléfono insonorizadas para encerrar a su víctima.
Utilizó una variedad de bisturíes, agujas y jeringas practicando en un maniquí, antes de secuestrar a la mujer en una calle de Hamburgo.
Sin embargo, aunque parecía que había planeado su encarcelamiento para varios meses, sólo pudo mantener sus garras sobre la mujer durante dos horas, después que se olvidó cerrar la puerta a la “cámara”.
La víctima de 26 años de edad, quien estaba esposada, logró huir al lanzarse por una ventana de la planta baja. Fischer corrió tras de ella, pero la mujer lo dejó atrás y huyó a la casa de un amigo.
Luego trajo la policía al apartamento, donde Fischer había regresado, desde entonces no ha ha dicho una palabra desde que fue arrestado.
La policía dijo que se quedó sin palabras por el macabro plan, que tenía el hombre para con la mujer.
La parte exterior de las ventanas estaban atravesadas con alambre de púas y selladas en el interior con papel de aluminio y una película transparente. Una granada de mano y una pistola Walther también fueron encontrados.
Los armarios estaban con comida enlatada, arroz y pasta. Estaba preparado para un largo tiempo sin salir.
Tenía bombas que fueron envasadas en extintores de fuego, eran tan volátiles que la policía tuvo que evacuar a 300 personas, cuando su apartamento fue registrado.
La policía dijo que él y la mujer se conocían entre sí después de ser presentado por un amigo común, pero que no tenían ninguna relación entre si.
Algunos medios de comunicación de Alemania dijeron que el fin era dejarla embarazada después de su secuestro.