España
Las cirugÃas de labios vaginales se han incrementado en los últimos años y no precisamente por razones médicas sino por motivos estéticos, ya que las mujeres quieren reducir el tamaño en esta parte de su anatomÃa.
EstadÃsticas en el Reino Unido y España revelan un notable incremento en la demanda de este tipo de procedimientos quirúrgicos, entre ellos la lipoescultura del pubis o del monte de Venus, el estrechamiento vaginal, la reconstrucción del himen o la reducción de los labios vaginales.
La labioplastia reductora o ninfectomÃa se recomienda a las mujeres con labios vaginales mayores o menores al tamaño normal, asimétrico o colgante.
Otro motivo para practicarse esta cirugÃa es la incomodidad "al vestir prendas cada vez más ajustada o al llevar trajes de baño. También por molestias durante la práctica de deporte, como montar en bicicleta", dijo el vicepresidente de la Sociedad Española de CirugÃa Estética y Reparadora (Secpre) Miguel Chamosa, citado por El Mundo.es
Otra razón es que los "labios menores (aquellos que rodean el orificio de la vagina) se plieguen sobre sà mismo por su gran tamaño, dificultando en muchas ocasiones las relaciones sexuales", dijo el presidente de la Asociación Española de CirugÃa Estética y Plástica (Aecep) Juan Monreal.
El galeno asegura que "pueden reducirse a un tamaño funcional y estéticamente más normal, sin que resulte problemático ni molesto y sin que pierdan su función protectora o su sensibilidad".
En aumento
En el Reino Unido, la demanda de estos procedimientos se ha incrementado en cinco veces en los últimos diez años.
Mientras que en España se ha duplicado en los últimos cinco años.
Los galenos españoles consideran que el aumento en la demanda ocurre, en parte, a que se conoce más de su existencia.
Aclaran que, como todo, no hay un tamaño estándar sino que varÃa según el peso y la altura de las mujeres.
En España se estima que al año se practican al menos unas cien operaciones de reducción de labios vaginales, aunque esta información no suele registrarse en muchas de las estadÃsticas.
Otro tipo de cirugÃa es la del capuchón del clÃtoris, que puede tener también un tamaño más grande del adecuado, simulando una protuberancia a modo de pene. Valga mencionar que, según algunas publicaciones, la mÃtica actriz sueca Greta Garbo se quejaba de algo parecido.
Dilema
Los médicos reconocen que la razón estética es la que predomina cuando una mujer decide practicarse esta clase de cirugÃa, lo que plantea un dilema ético, ya que muchas de las pacientes tienen un tamaño considerado como normal, según un ensayo publicado en la revista 'An International Journal of Obstetrics and Gynaecology'.
Se trata del primer estudio que se realiza sobre las verdaderas dimensiones de los labios vaginales de 33 mujeres que querÃan pasar por el quirófano en un centro médico de ginecologÃa de Londres.
La edad media de las candidatas que buscaban reducir el tamaño de sus labios vaginales fue de 23 años. Para ello, debÃan tener más de 18 años y una longitud de labios vaginales mayor de 50 milÃmetros o una notoria asimetrÃa de más de 30 mm entre los superiores e inferiores, según la polÃtica del centro.
El estudio revela que entre las aspirantes hubo, incluso, a una niña de 11 años que formó parte del 40 por ciento de pacientes a las que se les negó el procedimiento. Una parte de este grupo, no obstante, admitió que buscarÃa otro centro médico para practicarse la cirugÃa.
Once de las mujeres rechazadas aceptaron acudir a un psicólogo y una fue remitida a los servicios de salud mental, según la investigación.
La mayorÃa de las pacientes admitió que querÃan la cirugÃa para mejorar la apariencia de los labios, reducir molestias, aumentar la confianza en sà mismas y mejorar las relaciones sexuales.
La cuestión es que, ante la masiva demanda, prevalezan los criterios médicos y éticos a la hora de aconsejar a las pacientes sobre este tipo de cirugÃas.
¿Cuánto cuesta?
El costo de una cirugÃa de reducción de labios vaginales oscila entre los 800 y 2,500 euros, equivalentes a entre 19,200 lempiras y 60,000 lempiras.
El tiempo de recuperación es de tres dÃas y el reinicio de la actividad sexual es posible después de cuatro semanas.
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