Honduras
Si al final el presidente Manuel Zelaya decide enviar al Congreso Nacional el documento de la adhesión al polémico Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), lo más seguro es que permanezca en las gavetas de la cámara legislativa.
Solamente los cinco diputados del izquierdista Unificación Democrática y otros diputados liberales afines al presidente Manuel Zelaya han expresado su apoyo a la ratificación de esta relación política entre Honduras y Venezuela.
Las otras bancadas, los nacionalistas, los liberales que apoyan la candidatura de Roberto Micheletti y los de la Democracia Cristiana, ya han adelantado sus reservas y rechazo a este acuerdo. El Pinu también ha objetado este tratado.
Dos grandes tesis se manejan en el Congreso Nacional sobre la ratificación o no del Tratado de Adhesión a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba). La opinión general es que este instrumento debe ser remitido a este poder del Estado para su estudio, aprobación o rechazo.
Constitucionalmente, todos los tratados o convenios internacionales que suscriba el Poder Ejecutivo tienen que ser aprobados o improbados por la mayoría simple del Congreso Nacional. Es una normativa establecida en el artículo 205, numeral 30, de la primera ley de la República, según el diputado Rigoberto Chang Castillo, ex decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Sin embargo, el diputado Emilio Cabrera, fundamentado en el artículo 21 constitucional, alega que el presidente Zelaya no está obligado a enviar este tratado al Congreso, ya que esta normativa dice que el "Poder Ejecutivo puede, sobre materias de su exclusiva competencia, celebrar o ratificar convenios internacionales con estados extranjeros u organizaciones internacionales o adherirse a ellos sin el requisito previo de la aprobación del Congreso Nacional, al que deberá informar inmediatamente".
El diputado Chang Castillo sostiene que dicho artículo le da esa facultad al Ejecutivo, pero esos convenios o tratados no podrán convertirse en ley de la República ni ser aplicados sin la ratificación del Congreso Nacional. Un tratado internacional o cualquier forma que revista su condición, ya sea un convenio un contrato, un pacto, debe ser aprobado o improbado por el Congreso Nacional porque en el artículo 205, numeral 30, señala que todos los tratados internacionales deben ser aprobados o improbados por el Congreso Nacional, reiteró el legislador.
Agrega que el artículo 205 habla de un tratado internacional y "si nos vamos a los sinónimos que se emplean para definir los tratados, están los conceptos de pacto, convenio y carta.
Si se tratare de una simple declaración, es claro que no podrá venir al Congreso Nacional, porque en una simple declaración no hay derechos ni obligaciones de las partes firmantes, pero en el caso del Alba -según Chang Castillo- es un tratado internacional que conlleva derechos y obligaciones para los estados signatarios; en ese sentido, sí debe venir al Congreso Nacional.
El experto en derecho constitucional agrega que independientemente de que sea una alianza de carácter comercial, ideológica o lo que sea, implica obligaciones de las partes, por lo que imperativamente, de acuerdo al derecho internacional, y no digamos en el derecho constitucional, dicho acuerdo debe venir al Congreso para su aprobación.
¿Qué pasaría si el poder Ejecutivo aplica dicho convenio sin que el mismo haya sido aprobado por el Congreso?, se le consultó. Su respuesta es que el presidente Zelaya estaría violentando la Constitución de la República y sería responsable desde el punto de vista legal por abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de los funcionarios públicos, y eso conlleva responsabilidad administrativa, civil y hasta penal.
Con relación a la algarabía gubernamental por la firma de este tratado, Chang Castillo comentó que no hay por qué alarmarse por la firma de un tratado internacional, pero en el caso particular del Alba conlleva otras connotaciones especiales porque esto no solamente es un convenio de comercio y de solidaridad de los pueblos, sino que contrae compromisos ideológicos y políticos y hasta militares que han sido manifestados de manera reiterada por uno de los autores intelectuales, el comandante Fidel Castro de Cuba, además por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
En ese sentido, agregó, los hondureños debemos estar claros: o estamos con Dios o estamos con el diablo. No podemos exponer a Honduras para que rompamos o empeoremos las relaciones diplomáticas y comerciales con un país que ha sido nuestro aliado permanente, donde existe más del 65% del comercio con ese país, donde hay más de un millón de hondureños documentados y no documentados que envían más de 3,000 millones de dólares en remesas y siempre nos ha asistido económicamente.
Además de eso, prosiguió, "vamos a suscribir una alianza con unos países eminentemente pobres del continente americano, que son miembros del club de países altamente endeudados, entonces ¿para qué necesitamos esa alianza?
Como consecuencia, citó, el Alca con el Alba son excluyentes por la misma naturaleza de libre empresa, de libre comercio que pregona el Alca, y en cambio el otro no pregona eso, sino los mercados de afinidad y de solidaridad. Y además de eso, si nosotros firmamos el Alba tendremos que revisar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, donde tenemos grandes beneficios.