Honduras
El cumpleaños 187 de la patria se manchó de insultos y ataques. El discurso confrontativo del presidente Manuel Zelaya Rosales fue el que encendió la llama.
Al mandatario se le olvidaron los ideales unionistas de Francisco Morazán, el prócer que menciona en sus disertaciones, y antes de proclamar el grito de independencia arremetió de nuevo en contra de los "grupos de poder fáctico" que aún no identifica y condenó el imperialismo en alusión al gobierno de Estados Unidos.
La reacción de los presentes no se hizo esperar. Silbidos, abucheos y epítetos de "¡fuera, pitichavista!", se escucharon en la plaza del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), sede del acto protocolario al que asistieron secretarios de Estado, directores de programas y hasta miembros del cuerpo diplomático acreditado en Honduras.
Paso a paso
Eran alrededor de las 5:45 de la mañana cuando el maestro de ceremonia iniciaba los actos protocolarios en honor al 187 aniversario de independencia patria. Había que rendirle tributo a Centroamérica, a la patria grande.
De inmediato hacían su ingreso a la plaza las principales autoridades del Estado, entre ellos el alcalde Ricardo Álvarez, acompañado de su cuerpo de regidores; acto seguido hacía su ingreso el presidente Zelaya, haciéndose acompañar por los embajadores de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Hasta ese momento, todo parecía que transcurriría en total normalidad.
Una vez habiendo ocupado el sitial de honor las autoridades, prosiguió la entonación de las notas del Himno Nacional de Honduras, así como del resto de las naciones centroamericanas, para luego dar paso a La Granadera, el himno de Centroamérica.
El reloj marcaba las 5:59 de la mañana. El maestro de ceremonias anunciaba el ascenso al estrado principal del gobernante, todo estaba listo para continuar con el acto protocolario. Un "¡viva la república, viva la independencia!" era lo que se esperaba; sin embargo, esta vez no sería así.
Un minuto después, al fondo, en la cima del cerro Juana Laínez, se escuchaban siete cañonazos; sin embargo, no eran acompañados del grito en honor de suelo patrio. Lo que prosiguió fue la veneración por parte del presidente hacia la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), críticas en contra de los "grupos de poder fáctico", vivas a Simón Bolívar e insultos manchados de proselitismo político.
El irrespeto
"Las estructuras económicas, culturales y políticas de los conservadores criollos de aquella épocas se opusieron a la independencia y a la gesta unionista de Francisco Morazán y Simón Bolívar (prócer venezolano)... hoy estas mismas estructuras, grupos de poder fáctico, oligarquías corruptas que se han apropiado de concesiones, exenciones de impuestos, privatizaciones de servicios públicos, telecomunicaciones, medios de producción y comunicación y de los aeropuertos... hoy este grupo de conservadores quiere mantener a sangre y fuego el statu quo", dijo Zelaya.
De inmediato, la rechifla de los presentes (algunos de ellos empleados de la Alcaldía Municipal) no se hizo esperar.
Silvidos, abucheos y frases como "fuera.... fuera... fuera, pitichavista", fueron parte del rechazo que los presentes manifestaron a Zelaya.
"Sí, con ustedes hablo conservadores, vasallos, enemigos de la liberad y de la independencia. A los grupos más reaccionarios y conservadores de este país, a esos murciélagos que han salido de la penumbra... ¡Aquí están!", decía Zelaya ante el cuerpo diplomático y olvidándose de que el acto en el que estaba era el tributo a la nación y no un discurso político-ideológico.
Este discurso confrontativo del mandatario encendió más los ánimos de los presentes. Los abucheos y los silbidos se volvieron más intensos, esta vez iban acompañados de cuestionamientos como "borrego de (Hugo) Chávez, ¿ya se te olvidaron los dólares que vienen de Estados Unidos? ¿ya se te olvidaron las remesas?
Pero para el mandatario no bastó el grado de confrontación que provocó. Culminó su discurso afirmando que "quiero terminar dedicándole a los conservadores de Honduras las palabras de Pablo Neruda a Morazán, en su poesía donde los llama con mucha propiedad con calificativos que se los tiene bien ganados: ‘Alta es la noche y Morazán vigila, es hoy, ayer, mañana, tú lo sabes. Cinta central, América angostura. Te desmoronan tus hijos y como gusanos se extienden sobre ti las alimañas".
Reacción
Este penoso y bochornoso incidente tuvo una duración aproximada de 15 minutos y en algunos de los rostros de los presentes se miraba tristeza, pena y desencanto.
Uno de esos rostros era el del alcalde capitalino Ricardo Álvarez, quien constantemente rechazaba con su cabeza lo que estaba ocurriendo.
El turno de leer el Acta de Independencia le llegó al alcalde; este también hizo a un lado el acto ceremonial por un par de minutos y aprovechó para decir en su breve discurso previo que "esta Honduras no es de liberales ni de nacionalistas, es de todos los hondureños.
Este país no es de conservadores ni mucho menos de unos cuantos comunistas. Esta nación es de todos y solo unidos podremos salir adelante".