Honduras
Los habitantes de dos populares barrios de Tegucigalpa, que colindan con el centro histórico, enfrentan en los últimos días los crueles embates de la naturaleza.
El Edén y La Cabaña exponen su vulnerabilidad, sumados a otros 126 barrios y colonias de la capital que han sido catalogadas por los expertos como sectores de alto riesgo.
El Edén fue declarado recientemente como zona inhabitable y en La Cabaña poco falta para que corra el mismo destino.
La saturación de agua en el suelo y el subsuelo, producto de las intensas lluvias que ha dejado la depresión tropical 16 han provocado deslizamientos en ambas zonas.
La catástrofe, consecuencia de la falla detectada en El Bambú, ha destruido viviendas, al grado que bastarían tan solo 15 minutos de fuertes aguaceros para hacer colapsar otras más.
Los cuerpos de socorro, miembros de la Alcaldía Municipal y el Ejército, han procedido a evacuar 25 familias en La Cabaña y 200 familias en El Edén, las que han sido alojadas en tres de los albergues habilitados: escuela 14 de Julio, Francisco Morazán y en una iglesia del barrio El Bosque.
¿Por qué las fallas?
Tegucigalpa se ha convertido en sinónimo de fallas geológicas o derrumbes, de hecho, se han detectado 17 zonas propensas, entre ellas El Bambú.
“El problema de Tegucigalpa se debe históricamente a que la ciudad nunca fue fundada, en comparación a Comayagua, sino que esta apareció. Tegucigalpa creció considerablemente, debido al auge comercial y la minería, de ahí su importancia, hasta convertirse en la capital de la República ”, explicó el historiador Edgar Soriano.
Este cremiento ha traído consigo la formación de sectores, muchas zonas, que de manera dispersa comienzan a radicarse de preferencia en las áreas céntricas.
Es así que nacen barrios como La Cabaña y El Edén. Se dice que el barrio La Cabaña surgió porque los dueños de tierras en la ciudad poseían grandes parcelas y las personas nuevas que llegaron al lugar tuvieron sus asentamientos en la parte alta del centro, edificando sus cabañas.
Se dice que una familia de apellido Gómez construyó una cabaña enorme, y para referirse al lugar los moradores decían “vivo cerca de la cabaña de los Gómez”, y fue así que el sector adquirió fama gracias al apellido de esta familia.
La capital continúa su crecimiento, y se abre paso a otros barrios como Casamata, este colinda con el barrio La Cabaña y es separado por la quebrada EL Bambú. Luego surge El Jazmín, San Rafael y El Edén.
De este último se tiene conocimiento, que allá por 1840 se dice que habían mineros que trabajaban en las galerías de las minas que se explotaban en la zona de lo que hoy conocemos como El Edén.
Se dice que los mineros cruzaban con sus mulas las veredas de La Leona para llegar hasta las bocaminas de El Edén. Quizá los vecinos que llegaron a poblar este barrio creyeron haberse encontrado con el paraíso terrenal.
La Biblia, en el libro del Génesis hace referencia del Edén, como el lugar donde Dios llevó al hombre luego de haberlo creado del polvo de la tierra. La Sana Biblia así lo expresa: “Tomó, pues, Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo preparara y lo guardase”.
En la capital, el barrio El Edén pasará a ser una zona desolada y abandonada, pues difícilmente su moradores volverán a sus viviendas.
Lo cierto es que en 1969, cuando José Ramírez Soto, era presidente del Consejo Metropolitano del Distrito Central y teniendo conocimiento de la falla geológica, declaró este sector como zona de altísimo riesgo.
Población
De acuerdo con el registro del último censo, El Edén y La Cabaña reúnen una población de 4,024 habitantes. Un buen porcentaje ha sido obligado a evacuar estas zonas de alto riesgo.