Honduras
Honduras les dijo no a las oportunidades. Pero el "Tío Sam" les dijo sí. Se trata de cuatro hondureños que emigraron a Estados Unidos, de los miles que lo hacen cada año, para encontrar un sentido a esta vida, para encontrar el ansiado "sueño americano" .
No ha sido un trabajo fácil, han sido décadas de ardua labor, sacrificio y perseverancia, pero con una idea clara de que en ese país podrían lograr lo que Honduras les negó.
Obed Irula, un hondureño con más de 30 años de residir en esa nación, cuenta que "nada en este país es fácil, todo cuesta, pero el consuelo es que si uno lucha los frutos se pueden palpar". Él está orgulloso de su logro y lo estila por los poros.
Don Obed es un destacado comerciante en Nueva Orleans, donde maneja un próspero minimercadito de abarrotería y mercadería que durante el huracán Katrina, en 2005, sufrió severos daños.
Atrincherado detrás de una vitrina, donde yacen relojes de marca, pulseras de oro y plata y algunas fragancias de hombre y mujer, confiesa que su vida cambió en este país.
La verdad es que su estilo de vida es otro. Hoy se da el lujo de planificar viajes con sus amigos a los mundiales de fútbol. Abi Urbina, corresponsal de Radio HRN en esa ciudad, relata que "don Obed forma parte del grupo de hondureños que vamos a los mundiales... fuimos a Corea y Japón (2002) Alemania (2006), también a Francia (1998)".
Abi, que vive en Nueva Orleans desde la década los 80, recuerda que don Obed comenzó vendiendo achinería en la misma calle donde ahora tiene su fructífero negocio.
"Vendía en la calle, tenía queso, cosas de Honduras y otros encargos que la gente le pedía... luego fue mejorando hasta tener lo que hoy posee", relató Abi. "Es cierto -añade don Obed-, de hecho hubo un momento en que mucha gente me llegó a deber hasta 300 mil dólares y decidí formalizarme y tener más cuidado con quien negociaba" .
Política y crisis financiera
Óscar Ávila, presidente de la Asociación de Hondureños Unidos en Luisiana, cuenta que historias como esa no son nada extrañas en Nueva Orleans. "Conocemos muchos casos de hondureños que han logrado superarse y con mucho éxito... la mayoría de ellos han sido constantes en su trabajo y esfuerzo", dice.
Eduardo Abdu es otro compatriota que ha sobresalido como empresario. Tiene más de 30 años de estar en ese país, adonde llegó prácticamente sin nada y hoy tiene un edificio de negocios que renta a otros compatriotas. También es propietario de un supermercado donde vende comida catracha y víveres. Hace pocos meses, sin embargo, tuvo que cerrar un restaurante debido a la recesión económica.
Escarleth Alániz es otra compatriota que ha logrado subir escalones, pero en otro campo: la política estadounidense. Esta hondureña aspira a ser la primera regidora de la ciudad de Kenner, vecina de Nueva Orleans. Ella vive en EE UU desde hace más de 25 años y también es una exitosa vendedora de bienes raíces.