Estados Unidos
Los estadounidenses darán vuelta una página decisiva de su historia mañana cuando Barack Obama, un negro de 47 años, se convierta en el 44 presidente tras la ceremonia de investidura en Washington, ciudad que se prepara intensamente para vivir horas excepcionales.
“Será un momento de esperanza y orgullo para todo el país”, dijo el presidente saliente, George W. Bush en su discurso de despedida, mientras que el general Richard Rowe, que encabeza el comité inaugural de las fuerzas armadas, espera “el público más grande en la historia de una investidura”.
Enormes multitudes se agolparán para acompañar el camino del presidente; medidas de seguridad insólitas para prevenir cualquier tipo de atentados, desde químicos hasta bacteriológicos; cientos de acontecimientos simultáneos; el transporte y las redes telefónicas saturadas, nada será como todos los días, pero... todo no deja de ser más que una hipótesis: lo único cierto es la realización de la ceremonia.
El nuevo presidente jurará al mediodía (17H00 GMT) en las escaleras del Capitolio, sede del Congreso, antes de dar un discurso de investidura que los observadores esperan sea breve pero sorprendente si se tiene en cuenta el enorme carisma como orador de Barack Obama.
Luego se realizarán oraciones (a cargo del controvertido pastor Rick Warren), un mini-concierto (Aretha Franklin, Yithzak Perlman y Yo-Yo Ma, entre otros) y el desfile presidencial a la Casa Blanca, acompañado con la música de grandes bandas.
Por la noche, el nuevo presidente y su esposa Michelle -cuyo vestido es objeto de un sinfín de especulaciones- honrarán con su presencia los diez bailes oficiales, aunque en toda la ciudad habrá bailes tanto en salones como en iglesias.
Presencia masiva
El departamento de Seguridad Interna estima que una multitud de dos millones de personas se concentrarán en el Mall, la gran explanada al pie del Capitolio, y a lo largo de la procesión, un número sin antecedentes, superior a cinco millones de personas.
Pero las previsiones meteorológicas dispararon la alarma: el fin de semana las temperaturas estarán por debajo del cero, deberían subir un poco, pero la perspectiva no es muy buena.
“Ojalá que el suelo esté cubierto con nieve, así podemos escribir bellos mensajes de despedida a George W. Bush”, escribió un hombre que firmó “RJ” en el sitio web DCist.com dedicado a las noticias que suceden en la capital de Estados Unidos.
En cuanto a las restricciones de circulación, serán numerosas y complejas.
El viernes el diario The Washington Post recomendó a sus lectores no usar sus vehículos y viajar en el metro bien temprano para poder llegar a las 06H00, ya que no habrá lugares donde estacionar.
Por lo que solo queda esperar que la red de subterráneos no colapse.
El tránsito vehicular en el centro de la ciudad fue prohibido por lo que los hoteles han previsto habitaciones para albergar a su personal y los hospitales ofrecerán servicio especial de autobuses a los suyos.
Muchos pasarán la noche en casa de compañeros de trabajo, si es que no llevan su saco de dormir a la propia oficina. “Seremos seis en un ambiente con un solo cuarto de baño. Ya le pedí a mis vecinos para utilizar su ducha”, escribió “thatgirl” en el sitio DCist.
Por su lado los poseedores de entradas para la ceremonia no piensan llegar a último momento: todos los asientos se podrán ocupar a partir de las 10H00 ya que luego los cordones de seguridad serán intransitables, advirtió el alcalde de Washington, Adrian Fenty.
Entre los afortunados se encuentran los empleados o invitados de empresas con sede en la ruta del desfile: terrazas con calefacción, bocadillos y una vista impresionante y única solo para ellos.
Y para que todo transcurra sin sobresaltos, se ha realizado un despliegue de seguridad sin precedentes: más de 12,000 soldados y miles de policías custodiarán la zona, mientras que patrullas por aire y agua estarán atentas para impedir cualquier intento de asesinato.
Y al terminar el gran día, los parranderos podrán recuperar el aliento ya que en los bares de Washington, en un hecho sin precedentes, se servirá alcohol hasta las cinco de la mañana.
Obama ha generado grandes expectativas en el mundo tras el mandato de George W. Bush y su gestión de Irak, el combate al terrorismo, el cambio climático o las relaciones con Rusia.
La comunidad internacional espera con impaciencia la investidura del 44º presidente de Estados Unidos, tradicional aliado de Israel, en pleno conflicto en Gaza. Obama aseguró que se implicaría en la situación de Gaza “inmediatamente” después de asumir el cargo.
“La primera y más inmediata” preocupación de Obama en política internacional debe ser Oriente Medio, sugirió esta semana el primer ministro británico Gordon Brown.
Respecto a Oriente Medio se espera que el nuevo presidente adopte una postura muy diferente a la de su predecesor, cuyo mandato estará marcado por una invasión en Irak que resultó nefasta para la imagen de Estados Unidos en el mundo árabe.
Retos
Economía. Su principal tarea será reconstruir la economía en quiebra que recibe, con dos millones de desempleados, el sistema financiero paralizado y muchas quiebras de empresas y familias a las cuales les remataron sus casas. Su primera cita de trabajo será con los asesores económicos.
Guerras. También hereda dos guerras que libra simultáneamente en Irak y Afganistán, además de conflictos potenciales con Irán, Corea del Norte y disputas con varios países, como Rusia. Durante la campaña propuso cambiar de foco y dejar Irak, para centrarse en Afganistán, que a su juicio es el mayor peligro que enfrenta Estados Unidos.
Terrorismo. Asimismo, recibirá la Casa Blanca con los principales líderes de Al Qaida libres, especialmente Osama bin Laden, autor intelectual de los ataques contra Estados Unidos en 2001. Considera que concentrarse en Afganistán permitirá capturar a Bin Laden y sus subalternos y acabar así con la organización terrorista que provocó los mayores golpes a Estados Unidos.
Medio Oriente. Como los últimos cinco mandatarios recibe la eterna herencia del conflicto en esta parte del mundo, e incluso fue testigo de la complejidad cuando Israel atacó e invadió la franja de Gaza en las últimas dos semanas. Ha seguido la línea de sus antecesores de apoyar incondicionalmente a Israel y condenar a los grupos palestinos islamistas.
Latinoamérica. La región recibirá a Obama con la esperanza de que cambie la política de virtual olvido que caracterizó la administración de George Bush en los últimos ocho años. Asimismo, el bloque latinoamericano pide unánimemente el cambio de conducta a Cuba, empezando por el fin al embargo de cinco décadas. El bloque de la Alba también pide cambio.
Europa. Los dirigentes del viejo continente esperan que abandone el unilateralismo de Bush.