Honduras
Un vehemente y enérgico llamado a no pretender romper el orden constitucional hizo ayer el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, durante la homilía dominical.
A continuación el texto íntegro de su sermón:
Creo que, en este momento de la vida de nuestra patria, hace falta que recordemos esta palabra de Dios, que todos aquellos que han sido escogidos para guiar el país, en cualquiera de los tres poderes del Estado, deben hacer suya esta oración del Salmo 24.
Hoy especialmente queremos hacerla y le pedimos a nuestros diputados que tengan un tiempo de pausa en su vida, de silencio en el fondo de su corazón y que oren con el salmista... descúbrenos, Señor, tus caminos, haznos ver qué es lo mejor para nuestro país, no aquello por lo cual me presionan, no aquello por lo cual (hay) intereses, no aquello por lo cual hay proyectos siniestros que pueden conducir a nuestro país al error, a la confusión y a la anarquía.
“La historia camina hacia adelante, no camina hacia atrás. Con mucha preocupación hemos escuchado en los medios de comunicación social que algunos hablan hasta de romper el orden constitucional, lo cual sería un disparate histórico.
Hoy día existen tratados internacionales que ningún país puede reconocer gobiernos que vengan de un golpe de estado, son elementos que pertenecen al pasado y que no deben volver, sería verdaderamente una idea descabellada pensar en romper un orden constitucional.
Estamos en tiempo difíciles para todo el mundo, el santo padre Benedicto XVI lo ha recordado a la comunidad internacional en su discurso al cuerpo diplomático, al principio del año, que debería ser un discurso conocido y meditado por todos, especialmente por los políticos de nuestro país.
Situación económica
La situación económica del mundo es difícil. Honduras no es una excepción, somos parte del concierto internacional de las naciones, y por consiguiente la sensatez, la cordura y la sabiduría que viene de Dios es lo que debe guiar las decisiones que especialmente hoy (ayer) se tomarán en el Congreso Nacional de la República.
Los partidos políticos tienen una responsabilidad enorme en la construcción del futuro de nuestra patria.
Hay caminos de América Latina que van caminando hacia atrás vertiginosamente, que van dando al traste con la democracia.
Ojalá que pensemos acertadamente y que nuestro país pueda sostener los valores democráticos por los cuales se han luchado hace ya 27 años, de lo contrario no podremos salir adelante con un desarrollo humano sostenible.
Hoy ciertamente la lectura de la palabra de Dios nos llama a relativizar los bienes de este mundo, ya el señor Jesucristo lo decía... de qué le sirve al hombre ganar todo el dinero del mundo si después pierde su alma.
Pero algunas personas viven, como decía San Pablo, como aquellos insensatos que se equiparan a los animales... comer, beber y disfrutar sin pensar en la eternidad.
Corrupción
De qué le sirve a una persona enriquecerse de la manera inmoral, sustrayendo bienes que no son suyos o enriqueciéndose con bienes del Estado, si después de un período pasan a la historia con la vergüenza de no poder levantar su frente en alto.
Todos conocemos casos de este tipo de personas, están allí, pueden tener todo el dinero del mundo, pero no pueden salir a la calle ni levantar su frente con dignidad.
Este no es el camino para nuestra Honduras y por esa razón hoy tenemos que orar para que el Espíritu Santo ilumine a los responsables de tomar las decisiones que hoy (ayer) se van a tomar y que nadie se sienta autorizado a causar el mal a nuestro país, rompiendo el orden constitucional.
El pueblo no puede quedar pasivo, los ciudadanos no podemos quedar pasivos ante este tipo de cosas. Pedimos a los políticos que renuncien a esas maniobras que suelen hacerse en la oscuridad.
El señor Jesús lo dice muy claramente: no hay nada oculto que no llegue a saberse ni nada escondido que no llegue a saberse.
De nada les serviría tampoco ocupar puestos públicos por un determinado tiempo y después quedar sometidos al escarnio y a la ignominia.
Queremos seguir viviendo en paz, en la democracia, pero la justicia no se puede manipular, porque lo dice claramente la palabra de Dios: La justicia está fundamentada en la verdad y cuando se quiere fundamentar justicia en la mentira como dicen el canto que se suele cantar en la iglesia: cuando el odio y la violencia aniden en nuestro corazón, el mundo sabrá que por herencia, le aguardan tristeza y dolor.
No queremos eso para nuestro país, queremos continuar creciendo en democracia, fundamentando el verdadero desarrollo en la verdad, en la justicia, en la libertad y en el amor, no en la mentira.
No en vano escuchamos en el discurso del señor Presidente al inicio de su gobierno: no matar, no mentir, no robar, quisiéramos recordar esos mandamientos de la ley de Dios.
Las palabras ya resonaron, las palabras ya están en los oídos de todos.
Se debe dar cuenta de todo un día, ante la historia y ante el tribunal de Dios, si estas palabras no se cumplen.
Por consiguiente, hoy incrementemos nuestra oración, sabemos que aunque acampe ante todos un ejército en orden de batalla, más fuerte es Dios que puede cambiar los carazones, que esta conversión a la cual nos llama el señor Jesús en el evangelio sea real, que los representantes del pueblo, respondiendo a sus conciencia, actúen de acuerdo. Si no, la historia y Dios les juzgarán”.