Honduras
Si a usted le preguntaran dónde queda la cuna de la fe, probablemente su mente viajaría a Belén, al otro lado del mundo.
Pero a lo mejor desconoce que la fe recorre una ruta particular en algunos de los municipios al sur de Francisco Morazán, particularmente los más pobres.
Aquí encontrará familias que se dedican cada año a cortar las palmas del olivo para luego traerlas a la capital para comercializarlas entre centenares de ciudadanos que acuden masivamente a las procesiones del Domingo de Ramos a demostrar su fe y devoción.
El proceso
El corte de la palma de olivo se hace durante los días miércoles y jueves previos al Domingo de Ramos, para que al llegar el viernes a la ciudad lleguen frescos y así puedan perdurar más para las personas que los adquieren.
Estos humildes hombres y mujeres eligen las palmas más frescas y de mejor presentación, luego se procede a cortarlas, lo cual debe de hacerse con sumo cuidado ya que sus hojas tienen pequeñas espinas que pueden lastimar las manos de quien las corta. Seguidamente se limpian las palmas y se les retiran las espinas grandes cortándolas con un machete. A continuación, se eligen las mejores hojas para elaborar las cruces para el Domingo de Ramos.
Para hacer los ramos se toman de tres a cuatro hojas y se doblan por la mitad las veces que sean necesarias, primero se hace la parte vertical de la cruz y luego se procede a elaborar la parte horizontal, estas son amarradas con otra hoja de la misma palma que a la vez es enrollada en la parte inferior vertical de la cruz.
Por último, se afinan los detalles; como cortar las puntas que sobran de las hojas, aunque en algunos casos se dejan para efectos de decoración.
Ardua labor
En algunas zonas de la aldea de San Carlos se encuentra una escasa siembra de la palma de olivo, por lo que hay que hacer un recorrido a pie por senderos angostos y pedregosos para llegar a las zonas más bajas y alcanzar el lugar donde se encuentran los sembradillos.
Los pobladores que tienen este tipo de vegetación la aprovechan para elaborar los ramos y salir a venderlos a la capital y a las aldeas aledañas donde no se encuentran palmas de olivo. Mientras que otros aldeanos donan las palmitas para que se elaboren los ramos que se van a regalar en la iglesia de San Carlos. El Domingo de Ramos se conmemora la entrada triunfal de Jesús al pueblo de Jerusalén en medio de una multitud que lo aclamaba como Hijo de Dios. La entrada de Jesús de Nazareth está descrita en el Nuevo Testamento de La Biblia.