Honduras
El cuerpo sin vida de Jesús es bajado de la cruz y es colocado en los brazos de su madre. El cardenal Óscar Andrés Rodríguez destaca en esta estación la fortaleza del alma de María, la madre de Dios.
Solo una madre sabe lo que es perder a su hijo único. Solo una mujer como María sabe cómo afrontar aquel momento doloroso que jamás habría deseado.
La imagen de María con Jesús en sus brazos nos recuerda la de la Navidad. Dios nos dio a su hijo vivo para que lo amáramos y cómo se lo entregamos.
¿Tendrás valor de llegar al cielo y ver los ojos de María y decirle aquí tienes a tu hijo, me lo diste vivo y hoy te lo entrego muerto?
Unámonos en oración para que las muertes de los inocentes no sigan enlutando el corazón de las madres.
Por la iglesia en todo el mundo, para que a ejemplo de la Virgen no se canse de estar al lado del que sufre, del que padece y del que es atropellado en sus derechos, y sigamos ayudando a bajar de la cruz a tantos Cristos sufrientes.
Por todas las madres, cuyos hijos inocentes son víctimas de la injusticia en muchos juzgados; por la madres de quienes son despedidos sin prestaciones en sus trabajos; por las madres que están al pie de la cruz de hijos drogadictos, enfermos o con incapacidades físicas, para que igual que la virgen sepan recibir en sus brazos a sus hijos.
Por los hijos que se han olvidado de sus madres y les niegan una ayuda económica, un abrazo o un beso, para que sepan que con sus actitudes hacen que una espada de dolor atraviesen sus corazones. María, enséñanos a cuidar a tus hijos que hoy siguen crucificados en este mundo.