Honduras
Nota de la redacción: A partir de hoy -y en momentos que los presidentes y cancilleres de América se reúnen, en San Pedro Sula, en la trigésimo novena asamblea de la OEA- El Heraldo expone una radiografía del impacto que está generando la inseguridad en el país Asimismo presenta el clamor de una ciudadanía pidiendo al Ejecutivo dejar atrás los temas estériles y dedicarse a planificar una estrategia para enfrentar y detener la violencia y la criminalidad, principales aflicciones de los hondureños.
¡Dios mío, es mi hijo! gritó desgarradoramente la madre al ver a su vástago tirado sobre su propia sangre, tras ser acribillado a tiros en una de las calles de la capital.
Este hecho no describe lo vivido por una víctima de una guerra civil, sino que es el relato de una madre cuyo hijo pasó a formar parte de las 373 muertes violentas que mensualmente se registran en Honduras.
Frente a un Estado expectante por falta de una política para luchar contra la inseguridad, los criminales han desbordado sus acciones y ahora tienen como blancos a niños y mujeres.
La polarización política le cayó como levadura a la inseguridad aumentando el problema no solo en el plano personal, sino también en lo jurídico.
Hablar de más de 18,500 hondureños y hondureñas muertos violentamente, entre el 2006, 2007, 2008 y el primer trimestre del 2009, no es hacer referencia a las carnicerías de un país que vive en conflagración bélica, sino a uno cuyas máximas autoridades prefieren cantar narco-corridos, que planificar una estrategia para enfrentar el hampa, la criminalidad y el tráfico de drogas.
La inseguridad será tema en la trigésimo novena asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se celebra a partir de mañana en San Pedro Sula, de donde seguramente saldrá una posición que justificará la cita pero quedará en papel, proyectan varios hondureños.
¿Se siente seguro en este país? se le preguntó a varios ciudadanos, entre ellos obreros, profesionales, empresarios y religiosos, y su respuesta fue un contundente “no”, impregnado de un sentimiento de total indefensión.
El incremento de la delincuencia común como los robos, los asaltos, las violaciones y el narco-menudeo afligen a los hondureños, pero también les preocupan las acciones de las transnacionales del crimen organizado, como los secuestros, el robo de vehículos y el narcotráfico.
“Ante la falta de una estrategia se sigue profundizando la inseguridad”, reflexionó Claudia Herrmannsdorfer, coordinadora del programa contra la violencia fémina del Centro de Derechos de Mujeres (CDM).
Epidemia
Honduras sufre una epidemia de violencia. Un informe del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) establece que entre el 2005 y el 2008 murieron en forma violenta 21,999 personas, de las cuales 13,170 fueron víctimas de homicidios; 3,038 perecieron en forma accidental; 3,400 por accidentes de tránsito; 1,014 por suicidio, y 1,377 en forma indeterminada.
El promedio de muertes mensuales ha ido en crecimiento. En el 2005 el promedio fue de 201; en el 2006 de 251; en el 2007, 272 y en el 2008 de 373.
Las estadísticas muestran que solo entre el 2006 y el 2008, concerniente al período del presidente Manuel Zelaya Rosales han muerto alrededor de 17,514 personas en forma violenta, de ellas 10,753 víctimas de homicidio.
A esta última cifra hay que sumarle los 1,080 homicidios registrados por el Observatorio de la Violencia, en el primer trimestre del 2009.
El homicidio es una de las principales causas de muerte en Honduras. De acuerdo a los datos del 2008 y el primer trimestre del 2009, cada dos horas un hondureño -ya sea un niño, una niña, un adolescente, una joven o un adulto, obrero o profesional- se desangra en alguna calle, en su casa, en algún solar baldío, sobre el asiento de su carro o en un hospital, víctima de la inseguridad.
La tasa promedio mundial de mortalidad por homicidios es de 8.8 por cada 100,000 habitantes, sin embargo, Honduras la rebasa seis veces ya que ha tenido variantes significativas en los últimos años, para el caso en el 2004 fue 31.89 (la más baja) pero alcanzó su cúspide en el 2008 con 57.92, es decir una víctima por cada dos horas, según el informe del Conadeh.
De acuerdo a este documento, Honduras está entre los países más violentos del mundo, su tasa de violencia promedio es de 42 casos por cada cien mil habitantes, en comparación con la tasa a nivel internacional que es de 8.8.
Este grado de violencia es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema de salud pública.
Distribución
El departamento de Atlántida registró, en 2005, una tasa de 38.9 homicidios por cada 100,000 habitantes, cantidad que ha ido creciendo anualmente hasta alcanzar en el 2008 la cifra de 108.4, la más alta del país, en los últimos cuatro años.
Estos hechos también se han visto incrementados en el departamento de Colón, que tuvo en el 2005 una tasa de 25.1 y que para el 2008 alcanzó 67.9.
Lo mismo ocurre en Comayagua que de 27.5 pasó a 50.3 homicidios por cada 100,000 habitantes, en el mismo período de medición.
En Copán y Cortés la cifra de homicidios ha ido en aumento al extremo que del 2005 al 2008 la tasa anual ha sido ampliamente superada por ambos.
Tanto los homicidios cometidos contra los hombres como contra las mujeres han ido en aumento anualmente. En el 2005 se registraron 2,042 homicidios contra miembros del sexo masculino, en el 2008 la cifra alcanzó los 4,160.
En el caso de las mujeres, siempre según el informe del Conadeh, los homicidios sumaron 175 en el 2005 ya para el 2008 aumentaron a 313.
Según datos manejados por el CDM, entre el 2006, 2007, 2008 y los primeros cinco meses del 2009 se han dado 609 femicidios.
Otros hechos
Otro flagelo que desespera a los hondureños son los robos, los cuales muestran también un ascenso. Informes del Ministerio Público precisan que en el 2005 se recibieron 14,146 denuncias de robo, en el 2006 la cifra subió a 17,363; en el 2007 la cantidad llegó a 18,101 y en el 2008 la cantidad bajó a 15,630.
Uno de los tipos de robo que creció fue el de teléfonos celulares, en muchos de los casos las víctimas perdieron la vida.
El comisionado nacional de los derechos humanos, Ramón Custodio, ha sido la única autoridad que públicamente ha responsabilizado al presidente Zelaya por el clima de inseguridad que viven los hondureños.
Custodio es del criterio que el vacío de poder que existe en Honduras hace que la violencia se agrave y la gente busque justicia por su propia mano.
Incluso, le ha solicitado a Zelaya que se dedique a gobernar ya que en el país urge restaurar el orden y la paz interna, uno de los tantos “tendones de Aquiles” en la sociedad hondureña.
En la “guerra” de fuego cruzado que se vive en Honduras, los más perjudicados son los honestos, quienes aunque representan la mayoría no pueden pagar seguridad privada “y encima de eso tienen que soportar las acciones inmaduras de las autoridades”, señaló Custodio.
Política y estrategia
Por su parte, Álvaro Flores Ponce, comisionado retirado y ex director de la Policía Nacional, asegura que mientras no haya una política de seguridad y una estrategia de lucha contra la violencia y criminalidad, de nada servirá que se le esté aumentando el presupuesto a la Policía, se le esté dotando de motos, carros, radios y cualquier material logístico.
En una política de Estado para luchar contra la inseguridad deben estar involucrados todos los entes operadores de justicia y a los diversos sectores sociales.
Cuando hay estrategia hay planes que se llevan a la acción, pero “si uno no sabe para dónde va, difícilmente va a poder controlar a los que sí saben para donde van”, dijo refiriéndose a los delincuentes y criminales. Flores Ponce recordó que cuando él dirigió la Policía esta entidad estuvo sola, y actualmente, sigue sola.
Las claves
ESTRATEGIA. Ante la falta de políticas y estrategias de seguridad por parte del Estado, las estadísticas muestran que a cada dos horas un ciudadano es víctima de homicidio.
EPIDEMIA. La tasa de violencia en Honduras es de 42 casos por cada 100,000 habitantes, este grado de violencia es considerado por la OMS como un problema de salud pública.
FEMICIDIOS. Solo entre el 2006 y los primeros cuatro meses del 2009, el Centro de Derecho de Mujeres registra 609 femicidios.