Honduras
La oleada de civismo y fervor patriótico que envuelve a la Patria se trasladó ayer al Oriente del país, cuando millares se manifestaron a favor de la paz, la democracia y la unidad nacional en sendas manifestaciones realizadas simultáneamente en las ciudades de El Paraíso y Danlí.
“Paz, paz queremos paz” cantaban a una sola voz los millares de manifestantes que desde las tres de la tarde partieron del Monumento a la Madre en Danlí y colmaron toda la trocha de ascenso del bulevar La Democracia, en su desplazamiento al céntrico Parque Centenario de Danlí.
La demostración de patriotismo y fervor cívico fue respaldada principalmente por los grupos de las iglesias católica y evangélica de la ciudad de Las Colinas.
También se contaban por cientos los maestros de educación primaria y media, los empleados de los bancos, las tiendas y sobre todas de las maquiladoras de tabaco, quienes acudieron en masa llevando pancartas y mantas en las que invocaban la democracia, la unidad de los hondureños y la paz.
Respaldo
La gran caminata blanca, que demostró un contundente respaldo al nuevo gobierno y el rechazo para el ex presidente Manuel Zelaya, ocupó unas diez cuadras a lo largo del paseo La Democracia y llegó hasta el parque Centenario.
Allí, delante del atrio del templo de la Inmaculada Concepción se elevaron oraciones al Supremo Hacedor del Universo pidiendo que en nuestra Patria reine la paz y que nadie venga de afuera a decirnos a los hondureños lo que tenemos que hacer.
En la vecina ciudad de El Paraíso, millares de habitantes vestidos con camisetas blancas y ondeando banderas y pañuelos albos caminaron a lo largo de “la calle real”, gritando hasta quedarse disfónicos la única consigna de la marcha “paz, paz, queremos paz”.
Convocados por una radioemisora y un sistema de televisión por cable locales, los millares de paraíseños respondieron en forma espontánea a la invitación girada apenas el día anterior para demostrar su amor a la patria y defender la Constitución vigente.
Las mantas y las pancartas portadas por niños, mujeres, hombres y ancianos hablaban de la defensa de la libertad, la democracia y la fe cristiana, y anunciaban el repudio de los habitantes de “La ciudad del café” a cualquier forma de intervención, venga de donde venga.
* Los paraíseños se juntaron en una inmensa cadena humana y elevaron sus oraciones a Dios para que en Honduras reine la paz, la unidad y la democracia.