Honduras
Muchos sampedranos han retomado con calma y prudencia sus quehaceres, pero eso sí, con más resguardo policial y militar.
Poco a poco los comerciantes se están recuperando de días de intensos disturbios que acarrearon pérdidas que aún se están contabilizando.
La mayoría de comercios temprano abrieron sus puertas al público y otros, en medio de reparaciones, no pudieron separar de sus rostros la sonrisa al ver de nuevo sus negocios llenos de clientes.
“Hoy ha venido mucha gente a comprar. Solo esperamos que los revoltosos no vuelvan”, decía con un evidente nerviosismo Glenda Ayala, dependienta de una tienda de zapatos.
“Los protestantes nos decían que mejor cerráramos porque de todos modos no íbamos a vender nada. Aun así abrimos, por eso cuando los corretearon se nos metieron y nos gritaron.
Vivimos miedo, pero ahora volvimos a trabajar con confianza”, dijo otra compañera que quiso quedarse -por temor- en el anonimato.
El primer día fue tranquilo luego de escenarios de protestas y disturbios que se robaron la paz de quienes en el centro se ganan la vida honestamente.
Aunque la normalidad estaba encaminada, la saturación de policías y militares, más la alerta generada por una caminata organizada por la oposición del gobierno de Roberto Micheletti, generó intranquilidad. “No hay nada que temer. Aquí estaremos para impedir cualquier disturbio.
No dejaremos que se vuelvan a tomar el centro”, decía ante los medios el jefe del distrito policial 21, Leonel Sauceda.
Aunque muchos sí pudieron reabrir sus negocios, otros, donde los daños fueron severos, se concentraron en la reconstrucción.
Las paredes manchadas fueron limpiadas y los vidrios rotos se rempleazon.