Estados Unidos
La voz de Honduras se hizo escuchar ayer en el Congreso estadounidense.
Contó con el respaldo de varios congresistas, organizaciones democráticas y de sociedad civil y empresarios estadounidenses y latinoamericanos.
Honduras aprovechó para explicar el proceso legal que se aplicó para la sustitución constitucional del ex presidente Manuel Zelaya y para solicitar al Congreso no aplicar medidas coercitivas contra el país.
Estados Unidos anunció que suspendería la ayuda que ofrece a Honduras por haber sustituido, el pasado 28 de junio, al ex presidente Zelaya por Roberto Micheletti. Estados Unidos apoya la restitución de Zelaya.
La comisión hondureña, formada por diputados del Congreso Nacional, empresarios, ex cancilleres, ex presidentes y miembros de la sociedad civil hondureña, se trasladó a Washington a inicios de esta semana para explicar lo sucedido y buscar apoyo para el nuevo gobierno.
Desde entonces, varios congresistas, organizaciones democráticas y de sociedad civil, empresarios estadounidenses y latinoamericanos se han sumado al clamor de Honduras.
Ayer, la comisión hondureña participó en una audiencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso estadounidense.
En la audiencia participaron testigos y congresistas que apoyan la decisión de Honduras de haber sustituido al ex mandatario Zelaya, por considerar que no había otra salida para frenar las intenciones del presidente venezolano Hugo Chávez.
La comisión hondureña, que no representan al nuevo gobierno, explicó en detalle lo sucedido en el país y las flagrantes violaciones a la ley que hizo Zelaya y que lo llevaron a ser depuesto.
Guillermo Pérez Cadalso, ex canciller de la república, habló ante la Comisión Legislativa y explicó que la decisión de sacar al presidente Zelaya se tomó para evitar “más perturbación en el país”.
Pérez Cadalso explicó el proceso legal que se siguió y el apoyo que se tuvo de parte de la Fiscalía, la Corte Suprema de Justicia, del Congreso Nacional, de las iglesias y de los sectores populares.
Dijo ante la Cámara que el gobierno interino merece que “se levanten las sanciones crediticias y que se reanude la cooperación bilateral”.
Para Pérez Cadalso, estas restricciones “solo exacerban los efectos de la crisis económica internacional sobre los más pobres de Honduras, socavando los esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado, narcotráfico”.
Critican a la OEA
Pérez Cadalso también criticó el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA), que “pudo haber actuado para evitar la situación, pero lamentablemente se quedó silente frente a meses de mala conducta del señor Zelaya”.
Honduras fue suspendida de la OEA el sábado 3 de julio, con la excusa de haber violado la Carta Democrática Interamericana. Pero Honduras había denunciado esa Carta un día antes.
Esa suspensión fue criticada por Eliot Engel, presidente de un subcomité de la Cámara de Representantes, mientras otros legisladores mostraron posiciones encontradas en cuanto a si fue o no un golpe militar la destitución del ex presidente Zelaya.
Engel se opuso además a los pedidos para recortar los fondos a Honduras.
“Me preocupa el acto de suspender a Honduras y encuentro conflictivo el momento en que se hace”, afirmó.
“En momentos en que se elimina la suspensión de Cuba se anuncia la suspensión de Honduras, lo cual envía a la región un mensaje totalmente desarticulado”.
En junio, la OEA revocó, justamente en Honduras, la resolución que suspendió a Cuba de la organización hace 47 años alegando que su gobierno comunista era incompatible con el sistema interamericano.
Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, uno de siete testigos invitados a la vista, coincidió con Engel y dijo que la OEA se precipitó a emitir un informe y que en él se inclinó hacia un lado.
Connie Mack, republicano de Florida, pidió abiertamente recortar los fondos estadounidense que representan más del 60% del presupuesto regular de la OEA y dijo que por lo visto, en el manejo de la crisis hondureña, la OEA era una “peligrosa organización”.
Acá, dijo, se ha puesto del lado del populismo del presidente Hugo Chávez “para socavar la democracia” en el hemisferio.
“Lo que ha ocurrido en Honduras no es un golpe militar”, dijo Mike Meeks, republicano de mayor jerarquía en el subcomité.
“Si se tiene que buscar un culpable aquí, es el propio señor Zelaya al haber dado la espalda a su pueblo y su propia constitución”, indicó.
Voces en contra
Sin embargo, luego de la exposición de Honduras, diferentes voces de congresistas se pronunciaron en contra de lo ocurrido el pasado 28 de junio.
Cynthia Arnson, del Woodrow Wilson Center, señaló que “los hechos ocurridos en Honduras... muestran que todavía hay profundos defectos en las democracias latinoamericanas y en este caso debe ser la OEA la que debe solucionar el problema y la crisis”.
Por su parte, Joy Olson, directora de la Oficina de Washington para Latinoamérica (WOLA), comentó que claramente lo ocurrido en Honduras es un golpe de estado y que no podían ser calificado de otra manera. “Esto debe preocupar a la comunidad internacional”, dijo.
Esta Comisión del Congreso dijo que seguiría la problemática del país para tomar decisiones, pero no formuló ningún compromiso, pues la idea era solo escuchar.
* Decisión: Algunos congresistas han criticado la negativa de los representantes del Poder Ejecutivo para recibir a la comitiva hondureña.
* Cronología:
28-06-09. Las Fuerzas Armadas sacan al presidente Zelaya del país.
03-07-09. OEA suspende a Honduras, pero ya se había denunciado la Carta.
10-07-09. Una comisión de hondureños habla en Congreso de EE UU.
No detener a Zelaya era “luz verde” para plan de Hugo Chávez
El ex secretario adjunto de Estado norteamericano, Otto Reich, negó que los sucesos en Honduras sean un golpe de Estado.
Por el contrario, el gobierno de Roberto Micheletti es legal constitucionalmente.
Advirtió además que, de no haber ocurrido esta situación, en el país podría haberse considerado como “luz verde” para la “expansión del autoritarismo chavista” en la región.
“Lo que suceda en Honduras podría ser visto un día como el nivel máximo de los intentos de Hugo Chávez de minar la democracia en este hemisferio o como una luz verde a la continuada expansión del autoritarismo chavista bajo el disfraz de la democracia”, sostuvo.
Reich participó en la audiencia que tuvo la comitiva hondureña formada por diputados, empresarios, ex presidentes y ex cancilleres ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso estadounidense.
“¿Cómo puede la así llamada comunidad democrática permitirle a Cuba, Venezuela, Bolivia y otros países que o bien han destruido sus propios gobiernos o están en el proceso de hacerlo, que determinen los estándares de la democracia en la región?”, preguntó.
Reich es un político de origen cubano, ex secretario adjunto para América Latina de la administración de George W. Bush y también antiguo miembro de la junta de la Escuela de las Américas.
Aprovechan democracia
Según Reich, lo sucedido en Honduras previo al 28 de junio es “consistente” con lo que calificó como el “modus operandi” de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA).
Este analista político sostiene que este se basa en “subvertir las bases del gobierno, como elecciones libres y referendos, para llegar al poder, concentrarlo en manos del Ejecutivo, minar las libertades civiles y luego cambiar las normas e incluso las definiciones de democracia para seguir indefinidamente en el poder mediante cualquier medio, incluida la fuerza”.
Pese a todo, Reich dijo que no podía excusar “el entusiasmo” con el que los militares entraron en la casa de Zelaya, pero podría ser explicado por “el mal uso por parte de Zelaya de la policía militar para hacerse con propiedades privadas, denegarles el acceso a sus dueños legítimos y beneficiar así a su familia”.
En un artículo publicado en El Nuevo Herald de Miami, Reich negó haber “orquestado” un golpe (de Estado) en Honduras.
Roy Chadderton, embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), le formuló esa acusación hace varios días atrás.
* DATO: Reich sostuvo que el actual gobierno de Roberto Micheletti es legal y constitucional, según las leyes hondureñas.