Honduras
Tegucigalpa. La solución a la crisis que actualmente vive Honduras está en manos de Dios. El ayuno y la oración son fundamentales para ese fin.
“Cuántos y cuántas de ustedes a lo largo de estos días me han dicho amor, fraternidad, oración, que se han pasado horas delante del Santísimo, que se están privando del alimento material ayunando para que en nuestro pueblo haya paz; gracias porque le han entendido a Dios”, manifestó el monseñor Juan José Pineda en la homilía dominical de la Catedral de Tegucigalpa, que lució abarrotada de feligreses.
“Se que Honduras va a salir adelante porque en Honduras está Dios, porque en Honduras está la Virgen de Suyapa y porque en Honduras hay hondureñas y hondureños. Nosotros vamos a sacar adelante a nuestro país, no tenemos que importar personas para que nos vengan a decir quiénes son los hondureños y cómo tenemos que ser los hondureños”, manifestó. “Dios nos ha trazado una ruta y nuestro pueblo humilde también sabe cuál es el horizonte al que quiere llegar”, añadió.
La iglesia Católica se sumó a innumerables voces que recomiendan al ex presidente Manuel Zelaya no ingresar en este tiempo a Honduras, para evitar un baño de sangre.
Sin embargo, en una actitud desafiante Zelaya desatiende los llamados de prudencia y convocó a sus seguidores a que se hicieran presentes a la zona fronteriza con Nicaragua, en Las Manos, para recibirlo.
Utilizados
“Lo que le están sirviendo a la mesa del pueblo hondureño no es pan dulce, sino que frutas podridas. Lo que le están sirviendo a la mesa de los pobres de Honduras no es alimento, solidaridad y caridad, le están comprando su propia hambre para ser vendidos como “carne de cañón”, recalcó. “Esa forma de proceder con la dignidad de la persona humana es inadmisible, porque los pobres de Honduras no tienen precio, tampoco son ‘carne de cañón’”, reiteró el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa.
El pueblo hondureño tiene hambre y sed de valores, principios y justicia, que no es satisfecho. “Porque hasta este momento nos han servido pan viejo, pan duro, fruta podridas, alimentos sin sazón o muy salado que se escupe, o muy soso que no sabe ni a Dios ni a pueblo hondureño. Nos han querido vender un alimento que no son las sencillas de nuestras tortillas ni lo calentito de nuestro café, nos quieren cambiar este alimento de Dios y alimento del pueblo hondureño por el odio, por la confrontación, por la destrucción; eso no alimenta ni abona a Dios ni al pueblo de Dios ni al pueblo hondureño”, dijo.
Solidaridad
Por otra parte, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) ha expresando su solidaridad al arzobispo de Tegucigalpa, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga por la posición asumida en plena crisis política de Honduras.
“Queremos hacer llegar a su eminencia nuestro saludo fraterno y sincera manifestación de solidaridad. Hemos puesto ante el altar del Señor nuestra plegaria por su Eminencia, por los miembros de la Conferencia Episcopal y por todo el pueblo hondureño para que el Señor de la vida les dé sabiduría y valor necesario en forma tal que, utilizando los medios constitucionales, a través de un diálogo sincero, se consolide la paz y la reconciliación deseada por todos”, dice el comunicado de CELAM.
Apoyo: La iglesia católica hondureña se manifestó antes del 28 de junio en favor del respeto a la Constitución de la República.