Honduras
El olor a vino de mora que emana de la cava, se esparce con el suave viento que baja de las partes altas de las montañas de La Tigra.
Varios barriles sellados a una temperatura ideal procesan el exquisito vino dulce o seco que meses posteriores se servirá en una cristalina copa de vidrio al llegar los visitantes.
El aroma que destila la bodega no es más que la señal de que dentro de unos dÃas comenzará el proceso de envasado en la finca La Cantadora, propiedad de la familia Flores.
Y es que en los últimos 14 años, la calidad de la mora y vino que se cosecha en el kilómetro 17 de la carretera hacia el Parque Nacional La Tigra ha comenzado a ganar seguidores, quienes llegan al lugar para adquirir desde jaleas hasta el exquisito vino, producidas en el interior de la finca.
Los fines de semana son por lo general los dÃas de mayores ventas ya que los visitantes nacionales y extranjeros llegan, además, para conocer de cerca los viñedos, y en tiempo de cosecha hasta colaboran con el corte de la mora que se produce en el lugar.
En este sitio se han atendido desde comunicadores sociales hasta ex presidentes y embajadores.
Inicios
El productor Rafael Salomón Flores es el pilar fundamental de la finca La Cantadora y del proceso de fabricación del vino. Los inicios de la microempresa se remontan a más de una década luego de que la Fundación Hondureña de Investigación AgrÃcola (FHIA) impartiera unas capacitaciones sobre la cosecha de mora.
El proyecto de la familia comenzó con la producción de la mora para luego exportarla, sin embargo, a pocos meses se desvaneció por diferentes factores del comercio. La reducción de las ventas obligó a la familia a impulsar la promoción en el mercado interno.
"Tuve que llegar al Mayoreo y regalar la fruta para que los consumidores la conocieran, porque era una fruta nueva del tamaño de una uva", explicó Flores.
En ese tiempo, su esposa Graciela Parrales, doctora en QuÃmica y Farmacia, y su hijo Leonardo Flores Parrales, comenzaron a realizar diferentes experimentos para preparar vino hasta que encontraron que la fruta que se cosechaba en los patios cercanos a la casa era perfecta para producir un vino de exquisitez única.
"Es asà como empezamos a producir el vino, que ha sido aceptado entre nacionales y extranjeros al grado que ahora recibimos visitas todos los fines de semana", dijo el entrevistado.
Producción
Son cinco mil botellas de vino dulce y seco las que se producen cada año a través de un proceso orgánico, debido a que no se le agrega ningún tipo de quÃmicos.
En la actualidad también se envasan jaleas de mora, uva y guayaba; en total son más de 900 libras de jalea las que son comercializadas en el mismo local en donde se producen las frutas. Los concentrados para preparar refrescos naturales también forman parte de los productos que se distribuyen.
"Las guayabas son las únicas frutas que compro a otro productor, pero es de excelente calidad porque es seleccionada", agregó el maestro jubilado.
Precios
Son seis manzanas de terreno las que en la actualidad son cultivadas, en su mayorÃa con plantas de mora, en las cercanÃa de la reserva natural.
El corte de la fruta se da entre los primeros meses del año y se requiere de la contratación de mayor personal para evitar que la fruta se pierda y pueda sufrir una alteración que a su vez facilite la pérdida del proceso de preparación del vino.
En los meses de corte se extraen unas 400 libras diarias de mora.
Para lograr la producción del vino se requiere de un año como mÃnimo ya que se toma en cuenta desde la siembra y poda de la planta hasta que se envasa el producto final. Una botella de vino tiene un costo de 120 lempiras, las jaleas de 8 onzas tienen un precio de 30 lempiras.