Honduras
En la mañana parecía una zona de guerra. Aún el humo de las bombas lacrimógenas se podía sentir desde el interior de algunas casas de la colonia Palmira, sede de la embajada de Brasil en Honduras.
Con esta escena, el ex presidente Manuel Zelaya, que permanece en esa delegación diplomática, recibió el segundo día en el país luego de su sorpresivo retorno el pasado domingo.
En varias ocasiones se vio salir a la terraza de la embajada a más de una docena de personas que se albergaron junto a Zelaya en esa oficina. Era el anuncio de que se querían ir.
Veían cómo solo quedaban en la calle palos, piedras, basura y vidrios rotos de vehículos. Las cenizas de las fogatas de la noche anterior estaban tibias y los militares y policías superaban en número las piedras y basura en el suelo.
Unos 25 automóviles fueron los dañados, además de media docena de negocios y varias casas, relató Orlin Cerrato, vocero de la Policía Nacional. German Enamorado, fiscal de Derechos Humanos, se personó a la embajada, al mismo tiempo que el personal de limpieza de la Alcaldía Municipal pretendía quitarle la imagen de campo de batalla y mercado que tenía el lugar.
"Venimos a verificar que las personas que están allí dentro no estén pasando ninguna precariedad", apuntó.
Eran las 10:30 de la mañana y se habían cumplido unas 17 horas desde que se le había suspendido el fluido eléctrico y el agua potable a toda la zona.
Para el mediodía, la Cruz Verde y el Cuerpo de Bomberos acudieron a un supuesto llamado de la embajada, porque al parecer una persona estaba teniendo problemas de hipertensión. La persona supuestamente enferma no salió. En ese instante, los elementos de la Dirección de Investigación Criminal se prepararon por si el ex presidente Zelaya se atrevía a salir.
No se allanará embajada
El vocero de la Policía recordó que el ex mandatario tiene orden de captura por varios delitos y si sale de la embajada será detenido.
"Hay convenios y leyes internacionales que nos impiden ingresar a la embajada y por eso estamos a la espera fuera de la embajada", dijo. El ex canciller Guillermo Pérez Cadalso explicó que la convención de Viena de 1961 impide allanar un predio diplomático.
Como a las dos y media de la tarde, varias personas salieron de la embajada. Era un grupo de alrededor de una docena. Al filo de las tres de la tarde otro grupo, más numeroso, también abandonó la embajada. Al final de la tarde, 162 personas abandonaron la oficina diplomática, contó Melvin Duarte, vocero del Ministerio Público. De esos, 24 eran menores de 18 años. La primera dama, Xiomara Castro, se asomó al balcón de la embajada para despedirlos.
Ellos se lograron "colar" en esa oficina diplomática el lunes cuando los seguidores de Zelaya acudieron a apoyarlo.
Aparentemente, decidieron que ellos se tendrían que ir con el fin de ahorrar víveres.
Estas personas, dijo Danilo Orellana, comisionado de Policía, pidieron a la policía y al Ministerio Público ayuda para abandonar el lugar. "Todos fueron trasladados a lugares seguros para que se muevan a su hogares". El fiscal de Derechos Humanos supervisó la movilización de estas personas, a quienes se les facilitaron autobuses para moverlos a sus lugares de origen. Marta Lorena Alvarado, vicecanciller de la República, negó en cadena nacional que tengan la intención de allanar la embajada de Brasil, tal y como lo han informado medios internacionales, pese a que Brasil ha faltado al derecho internacional.
* Ambiente en embajada:
Fotos de agencias muestran que los seguidores de "Mel" Zelaya se encontraban en la terraza de la embajada y en una oficina aledaña a esa terraza, en el patio del primer piso; el ex mandatario descansó y habló por celular en varias ocasiones.
Nadie debe intervenir en este tema
La Cancillería de la República reiteró ayer, mediante una carta enviada a la Cancillería brasileña, que entregue al ex presidente Manuel Zelaya para que responda por los delitos cometidos.
Por su lado, el canciller de la República, Carlos López, lamentó que algunos países y organismos internacionales estén interviniendo en un asunto interno, que no representa ningún peligro para la comunidad internacional. Al ser un problema interno, declaró, debe solucionarse con la ley y normativa interna y en ese sentido el ex presidente debe responder por sus actos ilícitos, exigió López.