Honduras
A ver hermanos y no enemigos, a prevalecer el diálogo, la cordura, el respeto y la reconciliación llamó el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, monseñor Juan José Pineda.
El pasado jueves, Pineda acudió a la sede de la Embajada de Brasil a entrevistarse con el ex mandatario Manuel Zelaya y en horas de la noche lo hizo con el presidente, Roberto Micheletti. La finalidad fue "preparar las sillas y la mesa para el diálogo", declaró Pineda en HRN.
Aclaró que su participación es "acompañar a nuestro pueblo como garantes del diálogo", no de participar en la misma porque se discuten aspectos políticos que no son propias de la misión de un obispo y la iglesia. Pineda no detalló los resultados de ambas reuniones por un voto de confidencialidad. Sin embargo, destacó valores que deben ser tomados en cuenta por todos los hondureños. "Veamos hermanos, no veamos enemigos... yo creo firmemente que vamos a salir adelante, porque Dios está en Honduras", manifestó.
El obispo dijo ser responsable de su iniciativa, la que fue aprobada por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, a quien informó de los resultados. "Yo soy optimista que la solución a la situación actual de Honduras está en manos de todos los hondureños, no de dos, ni de cuatro ni de seis", expresó. "No es estar soñando en ‘pajaritos preñados’, estoy muy entusiasmado que las cosas van a salir adelante, creo que en Honduras se puede vivir en paz", indicó.
De ningún bando
A juicio de Pineda, el diálogo no depende de Micheletti y Zelaya, recae en todos los hondureños. "Con toda humildad y con todo respeto le digo: yo no me quiero poner como ejemplo, pero si todos hiciéramos lo que yo hice ayer (jueves), dar el primer paso, abrir la puerta para que entre el aire fresco, encontrarnos, sentarnos en la misma mesa, escucharnos respetuosamente y una vez que terminamos ahí ir a la otra mesa, yo creo que todos los hondureños tenemos capacidad de iniciativa, de respeto, tenemos ideas para sacar adelante a nuestro país", expresó el obispo.
La acción que emprendió de iniciar un diálogo es la misma iniciativa de la mayoría de los hondureños que desea vivir en paz y en democracia. "Ninguno de los dos bandos se tiene que sentir ganador", dijo.
El coincidir la crisis con una campaña política motiva a encontrar las partes en conflicto. "La gente tiene miedo de exponerse por el futuro y por el presente, yo no tengo miedo, a mí no me paga nadie, no pertenezco a ningún partido político, yo soy de Honduras, no soy de ningún bando, a mí que no me pongan ningún sello ni ninguna etiqueta de resistencia o contrarresistencia o de golpista o de nada porque no lo acepto", recalcó. "En nombre de mi conciencia, en nombre de Dios y en nombre de mi pueblo, voy a servir y amar a Honduras sin ninguna etiqueta, con una libertad que solo Dios y mi conciencia me da", ratificó. "No tengan miedo a sentarse en la misma mesa, no tengan miedo a reconocer sus propios errores", expresó.
* Iniciativa: El monseñor pide a los hondureños a perder el miedo de amar a Honduras, de resolver la crisis con el diálogo, perder el miedo a la reconciliación.