Honduras
La resistencia del ex presidente Manuel Zelaya se mantiene concentrada en negociar, en medio de esta crisis, la conformación de una Asamblea Nacional Constituyente.
Entre tanto, Zelaya ahora apoya la firma del pacto de San José, que lo obligaría a olvidarse de la Constituyente.
Esto prácticamente imposibilita un acuerdo para una solución pacífica al conflicto, que hoy cumple 95 días.
El ex presidente Zelaya fue depuesto el pasado 28 de junio por violentar la Constitución de la República.
En el desenlace de este pleito, Zelaya y sus seguidores han ido distanciándose sobre sus aspiraciones.
Para el caso, el ex presidente manifestó estar dispuesto a firmar el acuerdo de San José, que contempla su restitución, amnistía para él y sus funcionarios y olvidarse de la asamblea nacional constituyente.
Pero en el otro extremo están los seguidores de Zelaya que, a medida han transcurrido los días, han ido dejando de lado la exigencia de retornar a Zelaya en el poder y se han concentrado en la formación de una asamblea nacional constituyente.
La intención, ahora, es cambiar la forma de gobierno que responda a los intereses del pueblo, manifiestan. Hay que recordar que muchos dirigentes obreros y sindicales forman parte de la resistencia que se opone al gobierno de Roberto Micheletti, que sucedió a Zelaya hace más de tres meses. En la resistencia también están los ex funcionarios allegados a Zelaya, familiares, líderes religiosos, entre otros.
Pacto político
Ante esa división se ha informado de manera extraoficial que varios sectores, incluida una parte de la resistencia, estarían negociando un pacto político que conllevaría la posibilidad de hacer la consulta popular pero hasta el próximo gobierno.
Cabe destacar que varios de los líderes de la resistencia que están en las calles han sostenido que lo importante es lograr la constituyente.
A esto se suma el hecho de que a nivel externo el ambiente se torna favorable sobre la celebración de las elecciones generales.
Países como México y Estados Unidos se han manifestado a favor de fortalecer la institucionalidad democrática y no en defender a "individuos".
Panamá, por su lado destacó recientemente que si las elecciones presidenciales se celebraban con transparencia, reconocería al presidente electo.