Honduras
Carlos RodrÃguez recibió como regalo de Navidad su promoción al segundo grado de educación primaria de manera automática. Aunque apenas puede leer y escribir su nombre, eso no fue obstáculo.
Este pequeño de 7 años, alumno de la escuela 14 de Julio, es uno más de los aproximadamente 34 mil estudiantes de escuelas públicas de la capital que se enfrentan a un deficiente sistema educativo y que son quienes exigen a los candidatos asumir su responsabilidad en este tema, presentando planes con soluciones reales.
El reto en materia de Educación que enfrentarán quienes dirijan los destinos de la ciudad y del paÃs, son enormes. Desde la reducción de los Ãndices de deserción y los elevados niveles de reprobación; hacerle frente a la inseguridad, hasta la calamidad en materia de infraestructura en el 60 por ciento de las 300 escuelas de la ciudad, son temas que los capitalinos exigen que los polÃticos tengan en su agenda.
A contarles las costillas
Armando Euceda, director de la Junta de Dirección Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), acusó a los polÃticos de ver a la ligera los problemas educativos, cuando las cifras de reprobación encierran a 80 mil jóvenes, que suman el 19 por ciento en todo el paÃs.
El educador predijo que 2010 será un año difÃcil en materia educativa, debido a la crisis polÃtica actual, pero que es también una oportunidad para tomar en cuenta las lecciones aprendidas y que la primera misión debe ser poner en marcha un plan de 100 dÃas, que incluye la conformación de un equipo que evalúe el calendario académico y aspectos que tengan que ver con la contratación de docentes, producción de materiales educativos y compra de insumos para los alumnos, entre otros.
Según Euceda, se debe cumplir con los 200 dÃas de clases que estipula el calendario escolar, pero para ello las nuevas autoridades deben tener una plataforma basada en la realidad actual.
Euceda enumeró los principales problemas del sistema educativo, como la falta de control gremial por parte del Estado, la creación de más centros escolares, revisión del currÃculum de los maestros, aumentar la cobertura de la educación básica y atacar el grave problema de la deserción escolar que sigue aumentando sus cifras cada año.
Además, que es urgente atender los problemas de infraestructura de las escuelas de una manera inmediata. "Debe haber una mayor solidaridad empresarial, el Estado no puede solo. El modelo de las escuelas Proheco es una excelente opción".
Respecto al gremio magisterial dijo que "ellos se han salido de lo gremial, deberÃan empezar a actuar de conformidad con la ley, buscando cumplir los mandamientos para los cuales fueron creados los colegios magisteriales, sin dejarse manipular por los polÃticos".
Planteamientos
Algunos de los puntos que aborda Euceda forman parte de los planes de los aspirantes, sin embargo se basan en generalidades, donde la frase "mejoramiento de la educación" forma parte de una agenda que significan solo palabras para Antonio MejÃa de diez años, quien este año lectivo tuvo que compartir el aula y su maestra de tercer grado con los alumnos de segundo año de primaria en la escuela José Cecilio del Valle de la colonia Altos de Centroamérica.
Esa realidad de la escuela multigrado, es la que se vive aún en varias escuelas del Distrito Central, donde en una mala distribución, 3,752 docentes atienden una población de 33 mil 502 educandos.
Pero, ¿cuáles son las soluciones que proponen los candidatos? El aspirante del Partido Nacional, Porfirio Lobo Sosa ofrece institucionalizar un plan de 200 dÃas clases, promete entregar 250 computadoras portátiles a niños de escuelas públicas, en cada año de su gobierno; crear una comisión de diálogo permanente con los colegios magisteriales, la construcción de 400 escuelas Proheco, 2 mil centros comunitarios de educación prebásica y 3 mil jardines de niños.
Entre tanto, el candidato liberal Elvin Santos asegura que formalizará las asociaciones de padres de familia para que se garantice los 200 dÃas clases, que respetará las conquistas sociales de los maestros para que no haya huelgas, capacitación a docentes, la creación de la ley profesionalización del sector público educativo y reducir el analfabetismo.
Las cartas están echadas. La petición de los capitalinos es sencilla: que se cumplan las promesas.