Honduras
La abstención electoral sigue siendo un tema de qué hablar y el enemigo a vencer por la clase política del país a 12 días de las elecciones generales.
Las autoridades electorales siguen optimistas aunque están conscientes de que su trabajo ha estado más orientado a preparar la logística y las condiciones propicias para celebrar la fiesta electoral.
"Nuestro compromiso es que las elecciones sean limpias y transparentes, nosotros no podemos legitimar las elecciones en base a cuántas personas llegaron a votar, porque nuestra función es que sean totalmente limpias y transparentes y esperamos que vaya la gente a votar con mucho entusiasmo", dijo el magistrado David Matamoros.
Días antes, durante una conversación con estudiantes de una universidad tecnológica, Matamoros había expresado que esperan tener un respaldo electoral de un 80 y 90 por ciento, sin embargo, son conscientes que esas aspiraciones pueden varias en virtud del boicot zelayista y de los atentados terroristas que se han registrado en la capital.
Los factores
Muchos son los factores que hacen distinta esta elección de las anteriores. Los estudiosos de temas políticos ya hablan de una fase antes del 28 de junio y otra después.
Indudablemente que los acontecimientos que significaron la salida de Zelaya han calado en el estado de ánimo de los electores, especialmente entre los liberales.
Los afiliados a este instituto político, especialmente los de la facción progresista, no conciben que su partido haya sido protagonista de un "golpe de Estado" y que hayan sido sus propios dirigentes los que sucedieran en el cargo al mandatario número cinco del Partido Liberal, a partir de la Constituyente de 1980.
Según el promedio de varias encuestas en poder de los partidos políticos, un 54 por ciento de los hondureño están dispuestos acudir a las urnas el 29 de noviembre. Otro 40 por ciento mantiene sus reservas aunque no descarta su participación en los comicios.
La relación entre los partidos históricos establece que en el Partido Liberal más de la mitad no está clara si va a ir a las urnas pero hay un 41 por ciento que sí está interesado en ejercer el sufragio. En el nacionalismo, entre tanto, un 73 por ciento dice que sí irá a las urnas.
Abstencionismo
El magistrado del TSE, Enrique Ortez Sequeira, sigue sosteniendo su tesis y es que "el abstencionismo es el enemigo a vencer" en estos octavos comicios generales.
El sociólogo Julio Navarro considera que la crisis política en el país seguramente ha calado en el estado de ánimo de los electores.
Sin embargo, cree que la gente acudirá a las urnas porque en las papeletas electorales se encontrará con una gama de opciones en los tres niveles electorales.
La crisis política será la inductora de la afluencia electoral, pues el ciudadano tendrá la oportunidad de desahogarse a favor o en contra de quienes juzgue responsables de la crisis que a todos los agobia.
La distribución por edades
Para estos comicios están convocados 4.6 millones de hondureños. De ellos hay 1.1 millones que nacieron entre 1980 y 1991 y están considerados como el "voto independiente".
Este voto independiente, que seguramente decide una elección, está distribuido en 22 ciudades, según los estudios hechos por el sociólogo Navarro. Entre estas ciudades están Tegucigalpa, San Pedro Sula, Puerto Cortés, La Ceiba, El Progreso, Santa Bárbara, Santa Rosa de Copán, Tocoa, Comayagua, Danlí, Choluteca, Juticalpa y Catacamas, entre otras.
Hay otro medio millón de ciudadanos que nacieron entre 1974 y 1979 y 92 mil hondureños (tercera edad) que nacieron antes de 1932.
Por esta distribución de edad de los electores, algunos candidatos presidenciales han tratado de mandar mensajes específicos para atraerlos a las urnas.
La Resistencia zalayista, cuyo número de simpatizantes no se ha cuantificado, aunque son considerados "minoría" sigue exigiendo el retorno de Zelaya para acudir a las urnas o, en todo caso, que el mandatario depuesto mande un mensaje claro sobre qué deben hacer sus simpatizantes el día de las elecciones. En declaraciones a BBC, Zelaya insistió en que las próximas elecciones de noviembre son "ilegítimas" y "una vergüenza".
Cuando le preguntaron que recomendaba entonces a sus seguidores, dijo que "el voto es libre, igualitario, secreto y decisión personal. Mi función es denunciar la represión, censura y persecución política".
La resistencia zelayista está dividida en dos espacios geográficos: la rural y la urbana. Los entendidos en temas electorales estiman que la rural asistirá a las urnas. ¿Hasta qué punto el retiro del candidato presidencial independiente, Carlos H. Reyes, redundará en una mayor abstención?, es una de las pregunta que hay en el ambiente.
Para el sociólogo Navarro no afectará mucho porque Reyes nunca hizo campaña a su favor. Quizás muchos liberales que pensaban darle el voto se abstendrán de ir a los centros votación y si lo hacen probablemente votarán en blanco, nulo o por otras opciones. No obstante, habrá algunos que votarán por su partido.
Acciones
El supuesto boicot al proceso no deja de infundir preocupación entre los funcionarios electorales y la clase política. Para evitar que esto se materialice, las Fuerzas Armadas y la Policía tienen un plan estratégico, según el general Bartolomé Fúnez, director de Organización y Operaciones y Róger Turcios, oficial de enlace con el TSE.
Si el boicot se produce "vamos a actuar con firmeza", advirtió el magistrado David Matamoros.
La Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas advierte que serán recluidos con una pena de cuatro a seis años quienes impidan a otros ejercer el sufragio.
Estos obstáculos podrán ser, entre otros, la toma de los centros de votación, el uso de acciones violentas para intimidar al votante o interrumpir el proceso en una mesa electoral.
La generada en 2005 es la abstención más grande de los últimos siete procesos electorales. Fue de 44.6 por ciento y representó un 10.8 más que la registrada en 2001 y 23.1 mayor que la de 1981.
Autoridades esperan mayor afluencia de hondureños en EUA
Las autoridades electorales esperan que esta vez bajen los niveles de abstencionismo reflejados en el voto del hondureño en el extranjero, que hasta el momento han sido dramáticos. A juzgar por el entusiasmo exhibido por los coordinadores de este ensayo democrático, todo apunta a pensar que habrá mayor afluencia comparado con los procesos de 2001 y 2005.
En su reciente visita por Estados Unidos, el director electoral, Carlos H. Romero, pudo constatar la forma organizada en que están trabajando los responsables de este proceso, organizaciones de hondureños residentes en el país del norte. En el 2001 votaron alrededor de cuatro mil hondureños en Estados Unidos y más de cuatrocientos en 2005.
Por ahora, este voto no ha resultado positivo porque la población migrante en Estados Unidos supera el millón de personas.
En su mayoría se fueron en busca de mejores horizontes, por la falta de oportunidades de trabajo en nuestro país.
Obviamente, el tema electoral no ha estado en la agenda de esta población que en su gran mayoría no porta su tarjeta de identidad. Las autoridades electorales emitieron este año unas cinco mil tarjetas de identidad que ya fueron enviadas. Están en poder de las juntas locales electorales instaladas en las ciudades de Washington, Nueva York, Los Ángeles, Nueva Orleans, Houston y Miami, las seis ciudades donde se instalarán mesas electorales.
Los hondureños en Estados Unidos podrán votar en cualquiera de estas ciudades en virtud de que el TSE decidió instalar un padrón abierto.