Honduras
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) estima que el domingo anterior asistieron a las urnas un poco más de dos millones y medio de hondureños, lo que significa una participación de 61.3 por ciento con base al padrón electoral.
Este índice fue sacado con un universo de 1,716,027 votos emitidos y contabilizados en el primer informe oficial divulgado por el TSE, datos obtenido en las 8,662 mesas escrutadas que suponen el 56.7% del total de 15,250 mesas electorales colocadas en diversas partes del país.
De acuerdo con los analistas, al computarizarse el cien por ciento de las urnas, el índice de participación puede subir cuatro puntos porcentuales, llegando a un porcentaje de 65% de participación.
Abstención real
Con base a estos datos y considerando que el padrón electoral es de 4.6 millones de personas aptas y que a este hay que restarle cerca de un millón de hondureños que no votan por encontrarse en el extranjero en condición de inmigrantes y que no pueden votar, el abstencionismo en las presentes elecciones se redujo drásticamente, según los analistas.
Para establecer esta opinión, se hacen comparaciones con los procesos electorales anteriores. En el 2005 había un total de 3,976,000 hondureños inscritos en el padrón electoral, de los cuales no votaron un millón de personas, equivalente al 18% del padrón electoral. El abstencionismo quedó registrado en un 44%, incluyendo a los catrachos en EE UU.
Sin embargo, un estudio del Departamento de Informática del Tribunal Supremo Electoral, sobre el ausentismo ciudadano por departamento y municipio según grupos de edad y de sexo en los procesos electorales correspondientes a los años 2001 y 2005, reflejó que hay 716,078 ciudadanos y ciudadanas que no ejercieron el sufragio en los dos últimos procesos de elecciones generales, que representa, del total del censo nacional electoral de 2005, un 18 por ciento.
La iniciativa refleja que el verdadero abstencionismo de las últimas dos elecciones no fue el 44 por ciento, como oficialmente quedó registrado, sino del 26 por ciento considerando que el 18 por ciento de electores antes citados no ejerció el sufragio aparentemente por estar fuera del país. A esta variable se le denomina ausentismo y no abstencionismo.
A juicio de los analistas, tomando como patrón esa realidad existente, el abstencionismo real de las elecciones celebradas el domingo anterior sería de un 22 por ciento, lo que significa que la participación pudiera ser de casi un 80 por ciento, considerando las razones anteriormente expuestas.
Por otra parte, un estudio sobre población migrante, realizado en el año 2003, reveló que cerca de un millón de hondureños mayores de edad se localizan en el exterior y que cerca del 37% de las familias hondureñas tenían por lo menos un miembro residiendo fuera del país.
Si se cotejan ambas cifras, resulta que por razones de emigración, cerca del 60% no concurrieron o no votaron en las últimas elecciones fundamentalmente por encontrarse, en el momento de las elecciones, fuera del país.
Sin embargo, ese dato indica que un porcentaje importante de la población potencialmente electoral no participó, lo que demuestra un creciente desencanto y defectuoso funcionamiento de las instituciones políticas y electorales en el país, lo cual es necesario corregir.
Motivación
Los veedores del proceso electoral que culminó el domingo 29 de noviembre atribuyen la alta participación a varios factores, como la amenaza en que estuvo el país de caer en las garras del comunismo internacional, debido a los compromisos adquiridos por el ex presidente Manuel Zelaya con el bloque de países sudamericanos, dirigidos por Venezuela, que comulgan con la denominada doctrina del socialismo del siglo XXI.
Los sucesos del 28 de junio, en que Zelaya fue depuesto del poder por intentar imponer un nuevo modelo de gobierno, impulsaron la participación en las elecciones de sectores que en otro momento han sido indiferentes a los procesos electorales.
Pese a que el ex presidente Zelaya en sus tres años y medio de gestión propició la destrucción de los partidos políticos, incluso el Liberal que lo llevó al poder, la gran mayoría de votantes reafirmó con su participación que estas instituciones aún son el instrumento de democracia valedero.