Estados Unidos
El secretario de la OEA, José Miguel Insulza, presentó ayer en la sesión extraordinaria un informe basado en su "propia visión de lo ocurrido" en las elecciones del 29 de noviembre y la sesión del Congreso del 2 de diciembre.
En este informe, en el que formula algunas propuestas concretas para enfrentar el nuevo escenario en Honduras, Insulza admite que el acuerdo Tegucigalpa/San José dejaba abierta la posibilidad al Congreso de decidir sobre la restitución o no de Manuel Zelaya.
Además, reconoce que es Porfirio Lobo Sosa la persona que, a partir del 27 de enero, debe enfocar sus esfuerzos para lograr la reconciliación nacional.
En su afán de justificar el papel que ha jugado la OEA en esta crisis, primero con la prepotencia y después reconociendo que debían escuchar a todos los sectores en Honduras, dijo que un hecho irrebatible es que ningún país del mundo ha reconocido al "régimen" de Roberto Micheletti y "ninguno lo reconocerá tampoco durante su ejercicio ilegítimo en el poder".
Destacó que en el seno de la OEA mantienen vigencia decisiones unánimes como la condena a la "remoción ilegítima del presidente constitucional José Manuel Zelaya". La exigencia de restablecimiento del orden constitucional en Honduras. El total desconocimiento del "régimen de facto" y de sus acciones, la suspensión de Honduras de su participación en la OEA, en aplicación estricta de la Carta Democrática Interamericana.
Respecto a las elecciones, que se desarrollaron con la participación de centenares de observadores (OEA, ONU y Centro Carter se negaron a venir al histórico y masivo proceso), Insulza admitió que "no es posible para nosotros entregar un veredicto definitivo acerca de esta elección, que no observamos y que se produjo en circunstancias muy especiales".
El secretario de la OEA informó que había estado de emergencia el 29 de noviembre, lo cual es falso.
De la masiva participación, Insulza se limitó a decir que "el debate acerca de la incidencia que tuvo este clima político, así como de la cantidad de ciudadanos que participaron en él, continuará por un tiempo".
Aunque la votación en el Congreso, que es la máxima expresión de la voluntad soberana, fue aplastante con 111 votos contra Zelaya y solo 14 a favor, Insulza reportó que "los resultados definitivos del Congreso no han sido entregados aún".
"Parece evidente que en estas circunstancias no habrá obstáculos internos a la toma de posesión, el próximo 27 de enero, del señor Lobo. Es esa la realidad con que debemos contar y frente a ella deberán pronunciarse los países miembros de la OEA".
"Es verdad que el Acuerdo Tegucigalpa/San José permitía en su texto una decisión en uno u otro sentido", admitió Insulza.
Para saldar la crisis de la democracia en Honduras, dijo que se requerirá de otros pasos, cuya velocidad dependerá fundamentalmente de la voluntad efectiva del nuevo gobierno a alcanzar la reconciliación nacional y específicamente de las iniciativas que el señor Porfirio Lobo adopte antes y después de su instalación.
Países son libres
Respecto a las diferencias en torno a reconocer o no al gobierno de Lobo Sosa, Insulza manifestó que esas diferencias no pueden ser resueltas aquí. "Reconocer o no a otro gobierno como legítimo es prerrogativa de todo gobierno soberano y cada uno de nuestros estados tomará libremente su decisión al respecto".
"Todos queremos un pronto retorno de Honduras, miembro fundador de la OEA, al seno de la Organización. Pero ello solo será posible cuando este país alcance una verdadera restauración de su régimen democrático y los efectos del golpe del 28 de junio sean superados".
"El Presidente que asumirá el 27 de enero está en la mejor posición para iniciar esa restauración. Él puede poner fin a la persecución en contra de José Manuel Zelaya, separarse clara y públicamente de lo ocurrido en estos meses, restablecer plenamente la vigencia de los derechos humanos y las libertades públicas y convocar a todas las fuerzas democráticas a un gran acuerdo nacional".
Finalmente, Insulza reconoció que al margen de la vigencia o no del Acuerdo Tegucigalpa/San José, contribuiría a normalizar la situación la creación, para el período inmediato, de un gobierno de unidad y reconciliación nacional, que permita iniciar la reconciliación y "evite que el nuevo Presidente reciba el mando de manos de los autores del golpe de estado".
Crisis llega a su fin
"Los desarrollos recientes en Honduras nos dan esperanzas de que la crisis aguda haya llegado a su fin (...) y esperamos que la OEA comparta nuestro optimismo cauteloso", expresó la nueva representante de Estados Unidos, Carmen Lomellin.
Además, Colombia, Panamá y Costa Rica han mostrado abiertamente su disposición a reconocer el nuevo gobierno. En la acera contraria están Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay y Uruguay, entre otros.
"Reiteramos la legitimidad exclusiva de Manuel Zelaya y negamos reconocer al régimen que surgió de la ruptura del orden democrático", dijo el representante de Brasil, Ruy Casaes. "Nada ha cambiado, por eso es capcioso que algunos gobiernos hayan reconocido los resultados" de las "fraudulentas elecciones", secundó el venezolano Roy Chaderton.
Al poner fin a las discusiones que se prolongaron por dos horas y media, el presidente del Consejo Permanente, el colombiano Luis Hoyos, resumió: "Quedan claras las diferencias de los Estados".