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Honduras
Todo estaba listo para que el ex presidente Manuel Zelaya saliera anoche asilado hacia México, pero al final declino abandonar el país bajo ese estatus diplomático.
La noticia del viaje del ex gobernante generó un revuelo de varias horas en el país. El propio Zelaya jugaba y no dejaba claro si abandonaría el territorio.
"No quiero asilo, no deseo asilo, no abandono la lucha...", fueron palabras de Zelaya que confirmaron que al final de la jornada continuaría refugiado en la Embajada de Brasil.
Minutos antes de las 6:00 de la tarde comenzó a correr el rumor de que el ex dignatario saldría mediante un salvoconducto hacia México.
La seguridad se reforzó en el perímetro de la sede brasileña para evitar disturbios entre los miembros de la resistencia zelayista que llegó al lugar a confirmar la especie de la salida de su líder.
El trámite para sacar a Zelaya de esa embajada en efecto se hizo por parte de la misión mexicana, confirmó el embajador y funcionario de la Cancillería, Rafael Leiva Vivas. Luego se confirmó a través de una confusa nota remitida por la sede diplomática a la Cancillería.
"Efectivamente ha habido negociaciones y al final el gobierno de México hizo las negociaciones para que se le concediera el salvoconducto", informó Leiva.
Se contemplaba que, además de Zelaya, salieran rumbo a México su esposa Xiomara Castro y sus dos hijos, José Manuel y Hortensia. También Rasel Tomé. Cabe destacar que ni la esposa de Zelaya ni sus hijos necesitaban algún salvoconducto, ya que no tienen mayores problemas para entrar ni salir del territorio. En el caso de Tomé, se mantiene vigente una orden de captura en su contra.
Sin embargo, en el documento HON-2195, en el que México hace la solicitud a Honduras, no se contemplaba que Zelaya permanecería en suelo azteca bajo el estatus de "asilado".
Es de resaltar que circularon dos versiones del mismo documento: en uno de ellos se menciona la salida de Zelaya junto a su familia; en otro solo se menciona al ex mandatario.
Ante la incertidumbre, varios medios de comunicación le preguntaron vía telefónica al ex gobernante si pensaba salir asilado a México, pero él no respondía con claridad. Despistaba cada vez que contestaba. "Hasta que no tenga un documento en mi mano (salvoconducto) no le puedo confirmar nada", decía.
La trampa
Lo que entrampó la salida de Zelaya fue que él no deseaba hacerlo con la figura del asilo sino que como "huésped distinguido" del gobierno mexicano.
Manuel Zelaya tenía la intención de ir a México para hacer escala rumbo a Cuba, donde asistiría a una reunión de los países miembros de la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba). También se habló de viajar a República Dominicana para iniciar una serie de "acercamientos y diálogo".
Ante esta posición, el gobierno interno de Roberto Micheletti determinó anular la solicitud de salvoconducto.
En la emisora HRN se aseguró que la Cancillería mexicana explicó que "ni siquiera tenía noticias" de la llegada de Manuel Zelaya.
Manuel Zelaya llegó a Honduras de forma clandestina el 21 de septiembre y se refugió en la Embajada de Brasil para no ser capturado por los delitos contra la Constitución que se le imputan por querer convocar a una Asamblea Nacional Constituyente.
El Congreso Nacional lo removió del puesto el 28 de junio por esas acciones.
Estaba listo
Mientras se dilucidaban detalles formales de la solicitud, un avión con matrícula mexicana XC-UJN, número económico TP-06, venía a traer a Zelaya. En la misiva enviada por México a la Cancillería se mencionaba esta aeronave.
Luego el canciller de Honduras, Carlos López, aclaró que la petición de salvoconducto se hizo "demasiado tarde", por lo que se tardó en emitir una respuesta.
No obstante, después se decidió no conceder esa solicitud de México porque "no reunía los requisitos", indicó.
"Pero si está bien planteada (la petición del salvoconducto y asilo) perfectamente la podemos considerar y concederlo", acotó.
Lo que sí confirmó es que Zelaya puede salir del país bajo la figura del asilo porque "no hay otra manera", explicó López Contreras.
Sobre la posibilidad de que Zelaya se marche como huésped distinguido, como ha expresado el ex ministro de la Presidencia, Enrique Flores Lanza, el ex canciller Enrique Ortez Colindres dijo que sería una deformación del derecho internacional público.