Honduras
Los más necesitados ocupan el primer lugar en la agenda de EL HERALDO.
A través de campañas de solidaridad, se ha llevado ayudas en materia de salud, educación y alimentación a los sectores más desposeÃdos del paÃs.
Desde que comenzó 2009, las campañas han estado en la agenda de este rotativo.
Desde la Maratón del Saber de Soli-Diario, que por sexto año consecutivo llevó alegrÃa y útiles escolares a más de seis mil niños de escuelas de escasos recursos de El ParaÃso, sur de Francisco Morazán, La Paz, Olancho, Valle, Choluteca y Yoro, hasta la entrega de juguetes en Navidad, la labor ha sido incansable con la ayuda de donantes que confÃan en el trabajo de EL HERALDO.
Pero la historia escrita en 2009 no estarÃa completa sin doña Crucita y don Celestino, que gracias a los lectores cumplieron su sueño de casarse; Jonathan Varela que lucha por su vida en un hospital; Bruno, el tapir que al fin tiene su jaula; Josué David, que sueña con graduarse; Franklin Velásquez que recuperó las ganas de vivir, Maryorie que espera ser operada e Irin Yohana Salgado y Giselle Gaekel, que perdieron la batalla y están en manos de Dios, pero que gracias a la ayuda de muchos, sus últimos dÃas fueron más felices.
Doña Crucita y don Celestino
La historia de doña MarÃa de la Cruz Torres de 87 años y don Celestino Acosta de 90, una pareja de ancianos que vivÃa en condiciones deplorables en una vieja casita de madera en la colonia Nueva Suyapa, conmovió a los lectores. El rostro ajado de la anciana, que apenas podÃa caminar y su compañero de hogar recostado en una deteriorada cama, en las páginas de EL HERALDO en una publicación del 10 de agosto de 2009, despertó la solidaridad de los hondureños, que de inmediato hicieron llegar una brigada médica a la humilde vivienda para hacerles una revisión que dejó ver las malas condiciones de salud de la pareja. Provistos de medicamentos, la situación de doña Crucita, como cariñosamente le llaman y don Ceslestino, cambió totalmente. Lo que llegó después fue una lluvia de ayudas, desde vÃveres, ropa, camas y frazadas, donados por decenas de personas de buen corazón, hasta muebles para equipar la casita no se hicieron esperar. La alegrÃa de los ancianos era evidente. Pero eso no fue todo.
La organización Casa de Esperanza construyó en apenas unas horas una casa nueva para la pareja, que después de 53 años de unión libre, expresó su deseo de unir sus vidas ante Dios, el cual les fue cumplido.
Un ejército de donantes reunió los anillos, el vestido, el traje, las arras para hacer posible que el 20 de octubre, la pareja cumpliera su sueño de darse el sà ante Dios.
La Maratón del Saber
La educación es el pilar fundamental de la sociedad y cada persona, empresa o institución debe aportar su grano de arena para que cada vez más personas tengan acceso a ella.
Fiel a su lucha por los más necesitados, por sexto año consecutivo, EL HERALDO, llevó alegrÃa a más de seis mil niños de escasos recursos.
La Maratón del Saber de Soli-Diario,
entregó útiles escolares en escuelas de comunidades pobres de El ParaÃso, del sector sur de Francisco Morazán, Olancho, La Paz, Valle, Choluteca y Yoro.
Gracias a las donaciones de cuadernos, lápices, borradores, reglas, sacapuntas, colores, marcadores y mochilas, entre enero y junio de 2009, más de seis mil niños en edad escolar recibieron la visita de la Maratón del Saber, La alegrÃa en los rostros de los niños es la más grata remuneración que reciben las personas, empresas e instituciones que hicieron llegar sus donaciones a las oficinas del diario.
Niños de comunidades como Laure Abajo en Nacaome; San Jorge, La Venta y San Buenaventura en Francisco Morazán; Esquimay, Pespire, en Choluteca; La Avispa, San Francisco de la Paz, Olancho; San Jerónimo, San Lorenzo, Valle; y seis centros de los ex bolsones en el departamento de La Paz, entre los beneficiados.
Juguetes en Navidad
Centenares de niños cumplieron su sueño de recibir un juguete esta Navidad.
Por sexto año consecutivo, la campaña navideña de Soli-Diario, llevó alegrÃa a niños cuyos padres son de escasos recursos.
Santa Claus y sus ayudantes llegaron a comunidades como El Carpintero ubicada al oriente del Distrito Central, una guarderÃa de La Pradera; Coraicito, San José, Choluteca y la aldea Tierra del Padre al sur de la capital, entre otras.
Juguetes nuevos como carros, muñecas, juegos de té, motocicletas, pelotas, patinetas, mochilas, carteras, entre otros fueron entregados a los niños.
La campaña de EL HERALDO cuenta con el respaldo de empresas, instituciones y miles de lectores que decidieron desprenderse para hacer feliz a centenares de niños necesitados.
El nuevo hogar de Bruno
Su figura regordeta se adueñó del corazón de los lectores. Rescatado de las garras de un traficante de animales, que lo cazó en las pampas olanchanas, Bruno, un tapir de cuatro años de edad tiene una nuevo hogar en el zoológico Rossy Walter de El Picacho, gracias a las donaciones de personas y empresas solidarias.
La jaula que fue terminada hace unos meses, está acondicionada especialmente para el tapir, que es una especie en peligro de extinción pueda vivir a sus anchas. Más amplia y con una pila extra, la jaula, construida con el apoyo de decenas de aportantes, está lista para recibir a una compañera, que vendrÃa a completar la felicidad del tapir y que sin duda con el apoyo de todos podrá ser posible que se lleve a cabo una nueva historia de amor.
Operan a Jonathan
Todos se sumaron. El caso lo ameritaba. En agosto de este año miles de corazones solidarios aportaron su grano de arena para que el pequeño Jonathan Varela de dos años pudiese ser operado en Estados Unidos.
El niño necesitaba de urgencia un trasplante de médula ósea, el cual se le practicarÃa en un hospital de Estados Unidos. Su caso impactó de tal forma a los hondureños que se volcaron a apoyar las maratones y otras actividades organizadas por su madre Iris Varela, para apoyar la causa y salvar la vida del niño. Jonathan fue operado el 20 de noviembre en el Children Hospital de Nueva Orleans, donde gracias a Dios y al apoyo de miles de personas, empresas e instituciones, se recupera satisfactoriamente.
Irin Yohana Salgado
La inocencia de Irin Yohana Salgado, una niña con parálisis cerebral que vivÃa en condiciones deplorables en una humilde vivienda de la colonia Nueva Suyapa, fue un llamado a la conciencia para decenas de personas.
La niña, que era cuidada por su abuela recibió de los lectores de EL HERALDO camas nuevas, colchas, ropa, alimentos y dinero en efectivo para que pudiese recibir atención médica.
Su rostro infantil que escondÃa sus 28 años de edad, se quedó grabado en la mente de los donantes, que en una cadena solidiaria se propusieron darle una mejor calidad de vida a la jovencita.
Pero Dios decidió otra cosa, luego de varios meses de felicidad, su débil humanidad no soportó los estragos de su enfermedad. Hoy descansa en los brazos del Creador, pero gracias a la ayuda de muchos, fue feliz sus últimos dÃas.
Giselle MarÃa Gaekel
Giselle MarÃa Gaekel luchó con todas sus fuerzas para combartir el cáncer de lengua que poco a poco la consumÃa.
La enfermedad que intentaba destruir también disminuyó su economÃa, por lo que un grupo de amigas decidió organizar un bingo para recaudar fondos, que fue apoyado por EL HERALDO, al conocer la valentÃa de esta joven madre de 33 años, originaria de Comayagua. Lo que se recaudara en el bingo serÃa utilizado para pagar su tratamiento, pero eso no fue posible. Giselle MarÃa no pudo más y dejó este mundo antes de que la actividad se llevara a cabo. Pero quienes apoyaron la actividad le demostraron su solidaridad a ella y a su familia, que con los fondos ajustó para pagar las largas cuentas de hospital que le dejaron como herencia la dura enfermedad. Ella ya descansa, pero se fue con la certeza de que muchos lucharon por ayudarla.
Maryorie LaÃnez
La solidaridad de los lectores de EL HERALDO fue puesta a prueba de nuevo en julio de este año. La historia de Maryorie Fabiola Canales, una niña de tres años que urgÃa de una operación de apendicitis para rectificar una que se le habÃa practicado antes, cuyas heridas no cicatrizaban, conmovió a decenas de personas.
Las ayudas en efectivo, alimentos, ropa y medicamentos no se hicieron esperar.
La menor fue sometida a una evaluación que dictaminó que no solo presentaba una fuerte infección que podÃa llevarla a la tumba, sino una severa anemia que debÃa ser tratada de inmediato.
Lo primero fue seguir una dieta rica en vitaminas y minerales, que fue posible gracias a las donaciones de los lectores.
Luego de unos meses la niña luce otro semblante, ha aumentado de peso y espera por su cirugÃa en enero.
Franklin Velásquez
Los corazones solidarios de varios lectores le devolvieron la sonrisa que hace años habÃa perdido Franklin Velásquez Zambrano. EL HERALDO descubrió a este capitalino acostado sin poder moverse en un humilde cuarto de madera en las faldas de El Berrinche.
Un balazo que le infirieron unos antisociales en su puesto del mercado Las Américas, que era el sustento de su familia, lo dejó inmovilizado de sus extremidades inferiores. Lo único que él pedÃa era una silla de ruedas, que de inmediato le fue donada.
Pero no solo eso, la cama vieja y destartalada en la que pasaba sus dÃas y noches fue cambiada por una nueva. Ahora, gracias a las ayudas en efectivo de los lectores, Fanklin colocó una pequeña chiclera con la que se agencia de algunos centavos para ayudar en su hogar.
Josué Alexander Pérez
Su deseo de estudiar y convertirse en un profesional enchina la piel.
Josué Alexander Pérez MejÃa, un niño de 12 años que tiene una disfunción psicomotora que le impide caminar y que le obliga a arrastrarse, aunque hasta hace poco aprendió a escribir su nombre, es uno de los alumnos más adelantados de su clase en la escuela José Manuel Zelaya Rosales de la colonia Calpules y sueña con ir a la universidad.
Su historia conmovió a los lectores que hicieron aportes monetarios a la cuenta 320013691 en Banco Ficensa, que está a nombre de su madre Alba MejÃa.
Ese dinero que se recaude será utilizado en una cirugÃa que cuesta más de 130 mil lempiras, que asegura en un 98 por ciento de probabilidades que el menor vuelva a caminar.
La esperanza del menor es enorme y su madre asegura que no descansará hasta lograr su meta y ver a su hijo de pie.
Pero la esperanza seguirá viva mientras haya personas solidarias que le tiendan la mano a Josué Alexander.
Más cuando el pequeño, a pesar de sus necesidades especiales, juega fútbol en la posición de guardameta, es experto en computación y su mayor pasión son las matemáticas.
Él es un ganador y seguro que con un empujón más de solidaridad podrá tener acceso a la operación en sus extremidades infiores que le permitirán ponerse de pie.