Honduras
La convocatoria a las elecciones generales y la posterior polémica desatada en torno a su legalidad constituyen uno de los hechos polÃticos de mayor trascendencia este año.
Esta convocatoria fue hecha por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en tiempo y forma, un mes antes de que fuera sucedido Manuel Zelaya.
De forma posterior a estos hechos se desarrolló el proceso electoral que tuvo su centro de atención el 29 de noviembre, cuando más de dos millones de hondureños concurrieron a las urnas, pese a las amenazas de boicot y de presiones de la comunidad internacional que amenazaba con no reconocer los resultados.
Los niveles de abstencionismo, si bien es cierto fueron más altos que las elecciones de 2005, no fueron del sesenta por ciento, como lo pregonaban los adversarios del proceso electoral.
Muchos hechos estuvieron ligados a estas octavas elecciones generales, entre ellos la inscripción de trece candidaturas independientes, ensayo que resultó positivo porque un independiente ganó una alcaldÃa y dos regidurÃas. Asà mismo, el traspaso de las Fuerzas Armadas al Tribunal Supremo Electoral y hasta el frustrado boicot zelayista a las elecciones generales, entre otros.
1. Zelaya legalizó convocatoria
El 29 de noviembre, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) convocó a 4.6 millones de hondureños a las urnas.
La cita era para elegir a las nuevas autoridades que regirán los destinos del paÃs durante el cuatrienio 2010-2014. Cuando el ente colegiado hizo la convocatoria fungÃa como presidente de la República el ciudadano Manuel Zelaya, de manera que se convocaron en legal y debida forma.
Zelaya autorizó la cadena nacional de radio y televisión en que los magistrados leyeron la convocatoria.
Lo que ocurrió el 28 de junio nada tuvo que ver con el normal desarrollo del calendario electoral.
Este calendario estuvo precedido de otro calendario, el de las elecciones primarias o internas de los partidos tradicionales celebradas el 30 de noviembre de 2008. AsÃ, pues, los octavos comicios reafirmaban su carácter de legalidad.
Para las primarias, unas 40 mil personas se inscribieron para optar a un cargo de elección popular, de las cuales unas 27 mil quedaron eliminadas en esta primera ronda.
Consecuentemente, la segunda ronda, es decir las elecciones generales, constituÃa un seguimiento de la primera, que se desarrolló cuando Zelaya cumplÃa su tercer año de mandato. Esta situación nunca la entendió la comunidad internacional, que ahora deberá reconocer al presidente electo el 29 de noviembre.
2. Las elecciones y el abstencionismo
Las celebradas el 29 de noviembre fueron las elecciones más observadas, las más polémicas y, probablemente, las más transparentes de la historia polÃtica. Los enemigos del proceso hicieron inútiles llamados a la población a no votar, porque expresaban que la justa cÃvica no era legal por cuanto se estaba realizando bajo un gobierno de facto, que no tenÃa el reconocimiento de la comunidad internacional.
El TSE desde un principio se propuso desafiar al abstencionismo, el "enemigo número uno a vencer", según palabras del magistrado Enrique Ortez Sequeira.
Al final, 2.3 millones de hondureños acudieron a las urnas, lo que significó un abstencionismo del 50 por ciento que, a juicio de los entendidos, no es real porque incluye a 1.3 millones de hondureños que viven fuera del paÃs. Ya hay iniciativas encaminadas a crear el "censo pasivo" que incluirÃa a todos los hondureños que no votan, más los que viven fuera del paÃs. Un "censo activo" recogerÃa los nombres de los hondureños que acuden con frecuencia a las urnas. Esta idea va orientada a tener un abstencionismo más apegado a la realidad. Las elecciones generales se desarrollaron con toda normalidad. Al final fueron ganadas por el nacionalista Porfirio Lobo, el más votado de todos los procesos electorales. Ganó por una diferencia de 396 mil votos a su principal contrincante, Elvin Santos.
El Partido Nacional ganó los tres niveles electivos: presidencial, diputados y alcaldes. También controlará la bancada en el Parlamento Centroamericano.
3. Independientes, la novedad
Solo dos candidaturas independientes habÃan sido aceptadas y esto ocurrió en la década de los ochenta.
Durante los noventa y en los primeros dos procesos electorales del nuevo milenio (2001 y 2005), las solicitudes de candidaturas independientes fueron rechazadas.
Sin embargo, en esta ocasión, de 24 solicitudes, al final el TSE admitió 19, de las cuales una era presidencial, otra para diputado y las restantes eran postulaciones a alcaldÃas municipales. Extrañamente, las candidaturas independientes fueron aceptadas un dÃa después de los hechos ocurridos el 28 de junio, que concluyeron con la salida forzada del presidente Zelaya. Hay quienes piensan que tras la situación ocurrida en Casa Presidencial era necesario exhibir un rostro de apertura ante la comunidad internacional, que comenzaba a condenar la defenestración de Zelaya.
Fue asà como se inscribieron las candidaturas independientes, pero al final solo quedaron trece, pues las demás prefirieron renunciar por la crisis polÃtica.
El principal renunciante fue el presidenciable Carlos H. Reyes, un dirigente popular que exigió el retorno del orden constitucional. Los demás renunciantes fueron candidatos a alcaldes.
La participación de los demás no fue del todo mala porque Doris Gutiérrez logró colarse como regidora de la AlcaldÃa de Tegucigalpa; otro ganó una regidurÃa en Islas de la BahÃa; otro en San Manuel, Cortés; y el hecho más importante: Armando Velásquez ganó la AlcaldÃa de la Villa de San Antonio, Comayagua.
4. Fracasó el boicot electoral
El proceso electoral celebrado el 29 de noviembre tuvo dos tipos de boicot: interno y externo, pero aun asà no se detuvo. Externamente, la clase polÃtica recibió una constante presión de la comunidad internacional para celebrar elecciones, pero bajo la tónica de un retorno del ex presidente Zelaya.
La comunidad internacional amenazó con desconocer el resultado de las elecciones si no se volvÃa el paÃs a la normalidad. No se podÃan celebrar comicios, decÃan, porque estos eran ilegales por el hecho de que se estaban realizando bajo la tutela de un gobierno de facto.
Sin embargo, desconocÃan que las elecciones fueron convocadas un mes antes (29 de mayo) de que fuera derrocado Zelaya (28 de junio), de manera tal que ese acto se ejecutó en tiempo y forma. Al final, ese boicot extranjero no fructificó.
Internamente, la presión fue grande. El ex presidente Zelaya y sus huestes de la denominada resistencia no cesaban en sus llamados a que la gente no acudiera a las urnas porque eso significarÃa "legitimar el golpe de Estado".
Varios actos de intimidación, como colocación de bombas, fueron ejecutados para crear un ambiente de temor en la ciudadanÃa. Muchos candidatos a cargos de elección popular y simpatizantes de Zelaya renunciaron. Al principio se creÃa que las renuncias serÃan masivas, pero esto no ocurrió asÃ. Al final, más de 2.3 millones de hondureños acudieron a las urnas y le dieron un respaldo al proceso.
5. QuintÃn contra zelayistas
Este polÃtico sureño fue otro que desafió el boicot en Choluteca. En cierto momento, en plena campaña polÃtica, con motivo de un acto en el que estarÃa presente el candidato presidencial liberal, Elvin Santos, QuintÃn se enfrentó personalmente a grupos zelayistas que pretendÃan agredir al candidato.
Soriano encabezó un grupo de activistas que encaró palmo a palmo a los revoltosos que no querÃan que Santos hiciera proselitismo polÃtico, indignados por su papel frente a los sucesos del 28 de junio.
QuintÃn Soriano cobró notoriedad desde mucho antes cuando cuestionó duramente al entonces presidente Zelaya. Su liderazgo fue demostrado al lograr la reelección en la AlcaldÃa de Choluteca ganándole a su principal contrincante, el nacionalista Juan Benito Ortega.
6. Padilla Sunseri se fue
Tras los acontecimientos del 28 de junio, y luego de haber sido retenido en una unidad militar, el alcalde de San Pedro Sula, Rodolfo Padilla Sunseri, abandonó el paÃs y desde esa fecha no ha regresado.
Padilla Sunseri era el coordinador de la cuarta urna en San Pedro Sula y candidato a la reelección por el Partido Liberal. Varias veces el candidato presidencial Elvin Santos le hizo llamados para que regresara al paÃs para hacer campaña. Fue hasta dÃas antes de las elecciones que el ex edil anunció desde Nicaragua que no regresarÃa por "no haber condiciones" para participar.
El alcalde está acusado de varios delitos, entre ellos falsificación de documentos y malversación de caudales públicos, ausencia de sus funciones, gasto excesivo de combustible y no hacer sesiones.
7. Renuncia independiente
El dirigente popular Carlos H. Reyes causó algunas expectativas cuando solicitó su inscripción como candidato presidencial independiente ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Mayor fue el entusiasmo cuando se desató la crisis polÃtica y mucha gente habÃa decidido darle el voto, como una de las opciones que quedaban.
Sin embargo, el candidato presidencial independiente renunció a su aspiración dÃas antes de que se celebraran las elecciones, con el argumento de que no hubo retorno al orden constitucional.
Esta renuncia provocó una situación incómoda para el TSE, que ya habÃa mandado a hacer las papeletas electorales con la fotografÃa de H. Reyes. Sin embargo, aprovechando que la foto habÃa quedado en un extremo, se optó por pasarle la guillotina, eliminándola de tajo y en cuestión de segundos.
8. TSE al mando de FF AA
Como ha ocurrido en todo proceso electoral, las Fuerzas Armadas (FF AA), se portaron a la altura en estos octavos comicios generales.
Desde las elecciones primarias, celebradas el 30 de noviembre del año pasado, el organismo castrense estuvo abiertamente involucrado en el torneo electoral. Constitucionalmente son las responsables de trasladar el material a las mesas electorales y traerlo de regreso.
En un momento, debido a la situación polÃtica imperante, hubo necesidad de redoblar la vigilancia para evitar atentados que no se produjeron.
El 29 de octubre, el cuerpo armado pasó a total disponibilidad del Tribunal Supremo Electoral.
DÃas antes del proceso, la institución armada puso a disposición de las elecciones todas sus unidades de transporte.
9. Llegan los observadores
Los observadores nacionales y extranjeros marcaron la pauta en el recién pasado proceso electoral.
Del campo nacional fueron acreditados más de cuatro mil delegados procedentes de organizaciones no gubernamentales vinculadas al mundo empresarial, derechos humanos, Mirador Electoral y Hagamos Democracia. Esta última organización representaba a la Federación de Organizaciones Privadas de Desarrollo de Honduras (Foprideh), que a su vez aglutina a unas cien entidades.
Del extranjero vinieron aproximadamente 400 observadores que representaron a organismos electorales, organizaciones no gubernamentales, polÃticas y de la empresa privada. La OEA y las Naciones Unidas esta vez no mandaron delegados, por la crisis polÃtica.
10. Zúniga, la revelación
Antes de las elecciones primarias, Juan Carlos Zúniga era un desconocido en el campo polÃtico. Es más, a estas alturas -aun y cuando es el nuevo alcalde de San Pedro Sula- es, quizá, más técnico que polÃtico. TodavÃa no ha aprendido las viejas mañas del bipartidismo.
Surgió de la corriente liberal Ahora SÃ, de Eduardo Maldonado, y se constituyó en la segunda fuerza del liberalismo.
Al confirmarse la renuncia del candidato liberal, Rodolfo Padilla Sunseri, el Partido Liberal lo sustituyó por Zúniga.
Todo mundo daba por hecho que el ganador serÃa el nacionalista Arturo Bendaña, quien en un principio no aceptaba la derrota.
Al final, el TSE declaró ganador al doctor Zúniga, quien se constituyó en la revelación del torneo electoral.