Haití
A Elneto Bautista lo consume la angustia: lleva cinco días tratando de averiguar si todavía tiene familia o si toneladas de cemento se la arrebataron.
Logró permiso en su trabajo en Santo Domingo, República Dominicana, para regresar a Haití y conocer si hay familiares que sobrevivieron al terremoto que el martes sacudió y devastó la nación antillana.
"Yo no sé nada… no he podido comunicarme con nadie… tengo dos hermanas que buscar, porque comunicación de Santo Domingo a Haití casi no hay", dijo Bautista desde el asiento del bus de Caribe Tours que lo lleva desde Dominicana a la capital haitiana, Puerto Príncipe, junto a otros 50 compatriotas.
En cada asiento hay una historia, algunas son de miedo a descubrir que no hay parientes vivos, de pena porque hay que sepultar a los seres queridos, si es que no han sido incinerados o enterrados masivamente, y de desesperación para llevarles comida, abrigo y dinero para que subsistan porque el sismo les destruyó su hogar.
Un equipo de EL HERALDO tomó también esta guagua, como llaman a los buses en República Dominicana, ante la imposibilidad de viajar directamente por avión, y así conoció el sufrimiento de los haitianos que viven en el país vecino para retornar a saber in situ sobre sus familias, en vista de que el temblor destruyó buena parte de los sistemas de comunicación de Puerto Príncipe.
EL HERALDO ha hecho su viaje vía Dominicana, pues el aeropuerto de Puerto Príncipe ha colapsado ante la masiva ayuda del mundo. Su uso se ha limitado a recibir aviones con ayuda y no hay vuelos comerciales, por el momento.
Haití y República Dominicana comparten territorio en el mar Caribe, pero la pobreza ha hecho que un millón de haitianos hayan buscado escapar del hambre hacia su vecino.
El aeropuerto de Dominicana incluso ha colapsado, pues está siendo utilizado como vía alterna para llegar a Haití.
La comunidad internacional tiene previsto un encuentro en Dominicana para definir un puente directo con Haití desde ese país.
Miles están vuelven a Haití, recorriendo 450 kilómetros desde Santo Domingo, a buscar a sus familias, por lo que el movimiento pasó de regular a masivo y el flujo de viajeros en las estaciones de transporte de San Juan, la capital dominicana, es un frenesí.
La intranquilidad también tiene presa a Sally, como solo quiso identificarse una joven que junto a su esposo decidieron volver a Haití a enterarse de si hay alguien de su parentela que esquivó la muerte llamada terremoto.
"Mire, no sé nada, voy a saber hoy que llegue a mi país", expresó, mientras apresuraba el paso para abordar el autobús y el ya incipiente vientre de sus dos meses de embarazo se sacudía por la carrera.
Perros se comen a los muertos
El pastor brasileño de la iglesia Dios es Amor en Puerto Príncipe, Albernuito Santana, se encontraba en Panamá el día de la tragedia, como punto de tránsito para viajar a Honduras. El hombre pensaba visitar Honduras la semana pasada, pero aplazó su viaje y decidió regresar a Haití, donde el terremoto mató a unos 100 miembros de su denominación religiosa.
"La iglesia está en todo Haití, perdimos a cien hermanos de la iglesia y otros no tienen casa porque están destruidas", dijo con pesar.
Santana se ha comunicado con fieles de esa denominación religiosa y por medio ellos ha conocido testimonios desgarradores, como que los muertos soterrados eran devorados por perros. Se los comían los perros, esto sucedió cuando los cuerpos no eran retirados por las autoridades, esto es una tragedia, expresó. El religioso y otro pastor de esa congregación quedaron sin casa a consecuencia del sismo, cuenta, aunque eso no lo hace desmayar.
"Mi amigo pastor duerme en un carro y yo no sé dónde me voy a quedar, pero vuelvo porque tengo que ayudar a mis otros hermanos", confesó Santana.
Mejor destino tuvieron los familiares de Princes Yanive, un empleado de una clínica de masajes que agradece a Dios porque guardó la vida de su familia del temblor.
La muerte le pasó rozando a la gente de Yanive, pues la casa de dos pisos donde vivía su familia no se cayó y cuenta que cerquita está el Palacio Presidencial, que si quedó destruido.
Yanive, Biblia en mano y tras predicar la palabra de Dios en el autobús, le da una explicación divina a la tragedia que vive Haití y relata que "está escrito que en los últimos tiempos habrá terremotos, maremotos y destrucción y eso es lo que estamos viviendo".
Arengando a los pasajeros y haciendo llamados de resignación, Yanive tiene la esperanza de que al llegar su familia esté bien y si se libró del sismo, también lo haga de las pandillas. Para llegar a Puerto Príncipe ha pagado 70 dólares en esta unidad, pero otros optan por buses pequeños e incómodos que los transportan por 25 dólares.
ONU a sesión
Aquí esperan que la ONU tome decisiones trascendentales hoy, convocada de emergencia y a puertas cerradas para tratar el caso de Haití.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá el lunes para discutir la coordinación de la ayuda humanitaria en la devastada Haití.
El secretario general de la ONU, el coreano Ban Ki-moon, llegó el fin de semana a Puerto Príncipe a cerciorarse de la tragedia y a coordinar el desarrollo de la ayuda humanitaria.
En un viaje de emergencia a la capital haitiana, Ki-moon dijo que "mucha gente está frustrada y está perdiendo su paciencia". El Programa Mundial de Alimentos de la ONU planea empezar a alimentar a un millón de personas en dos semanas y a dos millones en un mes, dijo el secretario general.