Honduras
Se fue sin pena ni gloria. Manuel Zelaya salió a eso de las 3:00 de la tarde de la embajada de Brasil en el carro de Porfirio Lobo Sosa, quien llegó al lugar junto a Leonel Fernández.
La camioneta Ford fue introducida a la residencia en Palmira, donde la abordó. Los vidrios polarizados impedían ver quiénes iban en su interior. La operación se hizo en 15 minutos.
Minutos antes, su madre Hortensia llegó a dejarle maletas. Lo defendió como se defiende a un hijo. Así se puso fin a un encierro de más de cuatro meses, desde el 21 de septiembre del año pasado, cuando decidió ingresar al territorio nacional y refugiarse en la sede diplomática para presionar, desde ahí, por su restitución en el cargo de presidente.
Zelaya perdió el poder de la nación el 28 de junio por pretender derogar la constitución y promover la reelección presidencial para perpetuarse en el poder.
Fue enviado a Costa Rica bajo el argumento expuesto de los militares de un estado de necesidad, ya que había peligro real e inminente de un baño de sangre. Antes de abordar el avión matrícula N13250, color blanco, que lo llevó a Dominicana, el ex presidente solo dijo a la prensa: "volveré".
Ahí estaban para despedirlo su hija Zoe y su yerno, sus nietos, su madre y algunos de sus simpatizantes, entre ellos César Ham, quien traficó sus dispensas como diputado para comprar vehículos.
Ya en Dominicana, Zelaya dijo que estuvo cautivo en su propio país por 129 días.
Su esposa Xiomara lloraba y se consolaba en los hombros de la primera dama dominicana.
Atrás de ella estaba Rasel Tomé, quien tenía orden de captura por un delito no relacionado con la crisis del 28 de junio.
Iba vestido de traje oscuro, corbata roja y un fino sombrero de la ancha marca Stetson.
El traslado a la base aérea fue seguido de cerca por motorizadas, patrullas, ambulancias y hasta el Halcón I de la Policía Nacional.
Ya en la base, el avión lo esperaba con los motores encendidos. Subió su hija Hortensia, después Manuel Zelaya y por último su esposa. Tras ella, la puerta se cerró. Del rostro de la ex primera dama rodaban lágrimas. Vestía un traje de sastre café.
El avión tomó pista a las 3:40 PM. En el predio, muchos le decían adiós.
A las dos horas, la aeronave arribó a Santo Domingo, donde el ex mandatario fue recibido como "huésped".
Los micrófonos estaban encendidos. Leonel Fernández le dio la bienvenida al país y, posteriormente, Zelaya habló por cinco minutos.
No lo hizo con tanta arrogancia, como lo hacía en Honduras cuando tenía los poderes de la nación. Por momentos, su voz se entrecortó, sobre todo al recordar su encierro y el sacrificio que ha vivido su familia.
Afirmó que el presidente Leonel Fernández hizo un "rescate histórico" y lo calificó como un demócrata del continente. Una sola vez mencionó haber sido víctima de un golpe de estado militar y reconoció que ningún esfuerzo de ningún país pudo revertir la situación y reinstaurarlo en el poder.
Admitió que Honduras tiene un nuevo presidente, aunque recordó que las elecciones fueron cuestionadas.
En ese sentido y tal como se lo expresó Estados Unidos, a través de Arturo Valenzuela, destacó que las elecciones fueron un paso hacia la restauración del orden democrático.
Por tal motivo, dijo que "el presidente Lobo" deberá trabajar para que se consolide la democracia en el país.
A su juicio, la amnistía aprobado por el Congreso Nacional la noche del martes es un paso en ese proceso.
"El presidente Fernández logró con su sensibilidad firmar un acuerdo con el presidente electo de Honduras, Porfirio Lobo Sosa, en Dominicana y hoy (ayer) se ha cumplido".
"Honduras empieza a sentir un alivio. Anoche se aprobó un decreto en el Congreso Nacional que de algo va a servir en este proceso de la reconciliación nacional", aseguró Zelaya Rosales.
Cabe señalar que Zelaya fue despedido en Tegucigalpa por Lobo Sosa y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Romeo Vásquez Velásquez.
También estuvo presente el comandante de la Fuerzas Aérea Hondureña, Luis Javier Prince. "Si hay algo tan importante para Honduras es que venga la paz a la nación y que logremos que se normalicen las relaciones internacionales", dijo Lobo Sosa.
"Honduras somos todos y tenemos que reconciliarnos todos, porque la confrontación interna nos hace mucho daño internacionalmente", continuó.
Por su parte, el general Vásquez aseguró que habló con el ex presidente y lo despidió.
Advirtió que entre ambos hay una relación personal y, por tanto, no mezclan los asuntos personales con los profesionales.
"Saludé cordialmente al ex presidente Zelaya porque en lo particular hemos sido amigos todo el tiempo. Las situaciones que se dieron no tienen nada que ver con el ámbito personal, sino que son situaciones que se dieron".
Me saludó muy cordialmente, hablamos y tuvimos una conversación muy amena y viendo los dos para el futuro para que Honduras salga adelante", dijo el alto militar.
Finalmente manifestó "que los miembros del Ejército se retiran de las calles porque es una misión que ya se cumplió".