Honduras
La imaginación y la emoción de asistir a la toma de mando presidencial en el estadio Nacional se apoderaron de la ciudadanía capitalina.
A pesar de los fuertes rayos del sol, las largas filas para ingresar al Tiburcio Carías Andino y las rígidas medidas de seguridad, la emoción de los capitalinos se mantuvo en pie esperando observar el cambio de mando presidencial.
Ante los fuertes rayos del sol, hubo personas que repartieron sombreros de cartón y banderitas de Honduras.
Algunos tuvieron la suerte de conseguir que les regalaran un cojín para sentarse y así aplacar un poco lo duro del concreto de la gradería.
Al estadio llegaron personas de todas las edades: niños, jóvenes, adultos y ancianos, en compañía de sus familiares. Ciertos ancianos lucieron sus mejores galas y sentados en las graderías escucharon y observaron atentamente cada uno de los actos.
La presencia de los niños tampoco pasó desapercibida porque la mayoría de los que vivieron el traspaso de mando presidencial portaron en sus manos una banderita azul, blanco y azul con cinco estrellas azules al centro.
Las mujeres tuvieron que vivir el cansancio que se sufre al usar zapatos de tacón en este tipo de eventos; algunas decidieron botar el glamour, quitarse los zapatos y caminar descalzas sobre la grama del complejo deportivo.
Nadie se quiso perder la importante cita para el país y es que las personas con capacidades especiales decidieron acudir a presenciar el magno evento.
Los negocios también fueron parte del atractivo, ya que los comerciantes aprovecharon para vender sombreritos para que los capitalinos se protegieran del sol. Al final, toda la ciudadanía vivió el evento con fervor patrio.