Honduras
Mientras la urgencia de alimentos y agua se profundiza cada día en todos los municipios de este departamento y del sector sur de El Paraíso, las proyecciones de la llegada del invierno son inciertas.
La Oficina Nacional de Meteorología, partiendo de la mayoría de modelos analizados, sostiene que el fenómeno de "El Niño" está en la fase de decadencia y probablemente termine entre el 15 y 20 de abril, aunque hay un par de modelos que establecen que se extenderá hasta junio.
De terminar en abril, no significa que inmediatamente comenzará a llover en mayo. Los rezagos que deja el fenómeno a veces comprometen la temporada lluviosa y hasta genera un inicio falso del invierno en mayo, que lleva a los campesinos a sembrar.
"Esos rezagos a veces también provocan que entre mayo y junio llueva mucho por varios días o no llueva, y esto es perjudicial para los agricultores", explicó el meteorólogo Ernesto Salgado.
Además, la gente debe tener en cuenta el período de canícula o veranillo, que generalmente se presenta entre el 15 de julio y el 15 de agosto, añadió.
Actualmente, en los municipios de Pespire, San José, San Isidro, Orocuina, Apacilagua, Morolica, Duyure, Choluteca y San Marcos de Colón- donde viven 24,304 familias, la gente está desesperada por la llegada del invierno.
La misma angustia viven 4,787 familias de los municipios de Soledad, Liure, San Antonio de Flores, San Lucas, Yauyupe, Oropolí, Alauca, Texiguat, Potrerillos, Guinope, Vado Ancho y Yuscarán, en El Paraíso.
Los pocos granos básicos producidos en la siembra de primera, del año pasado, la gente ya los agotó.
Peregrinos
Hay que salirse de la vía pavimentada e ingresar tierra adentro para ver de cerca las vicisitudes en que vive la gente de estas aldeas, donde la reducción de la pobreza nunca encontró el camino.
Aquí la gente perdió la esperanza de contar con el apoyo gubernamental y se disponen a sobrellevar su hambre caminando entre cerros y cerros en busca de algo qué comer y beber.
Como no tienen dinero, los hombres, aseguran que ya no pueden salir de los caseríos hacia otros lugares del país en busca de trabajo.
El único empleo que encuentran en sectores como Monjarás es el corte de caña, pero el pago depende de los metros que corten.
"Hay días en que a uno le dan varios metros y llega a ganarse hasta cien lempiras, pero otras veces no le dan corte suficiente", relató Wilmer Rivas, mientras conversaba con otros vecinos, que por el momento no encuentran una solución a la crisis.
EL HERALDO llegó hasta la aldea La Picota, un lugar ubicado entre Tapatoca y Linaca, donde los hombres, mujeres y niños, se levantan a las 2:00 de la mañana para ir a pozos lejanos a lavar su ropa y bañarse.
En este caserío ignorado, el pozo que un día de por medio abastece de agua para el consumo humano, es visto como algo sagrado.
Un día de por medio, a las 3:00 de la tarde, los pobladores- mujeres, niños y hombres- como en una procesión salen de sus casas con todo tipo de recipientes y se dirigen al sitio donde se les permitirá obtener el liquido vital.
De este pozo, construido en los años 80, y de unos ocho metros de profundidad, subsisten 185 familias de la aldea.
Cada día que amanece, esta gente pierde la ilusión de una vida mejor. "Ya no sabemos para dónde agarrar en el día, y en la noche uno no puede dormir pensando qué le va a dar de comer a los hijos el siguiente día", meditó Pedro Roberto Álvarez.
La única esperanza de sobrevivencia que tiene este campesino es la venta de seis ristras de churros y cuatro bolsas de pan, que cuelgan de la viga central de la casa. Esta zona es tan seca que no existen árboles frutales que puedan ayudar a soportar la urgencia de alimentos.
Asimismo, en el municipio de San José -otro lugar visitado por EL HERALDO- la situación es similar. Aquí la gente ya no tiene con qué alimentarse y no tienen idea de cómo sobrevivirán los próximos meses.
En las aldeas, el agua para el consumo humano y para los animales también desapareció.Isabel Maradiaga, lamentó que estas situaciones se den con frecuencia y los gobiernos nunca hagan nada para evitarlas.
"Aquí vienen los políticos, prometen y prometen, pero al llegar al poder se olvidan. Solo mire cómo están estas carreteras, vea cómo están los campos y cómo la gente camina desesperada", criticó.
En toda esta crisis los que más están sufriendo son los niños, quienes caminan como desorientados buscando en uno y otro lugar algo que poder comer.
Mientras esta situación se vuelve extrema en estos municipios del sur de país, EL HERALDO, solicitó a Copeco autorización para fotografiar y conocer cómo avanza la preparación de las raciones, sin embargo la respuesta de la burocracia estatal fue que no se podía mientras no esté presente la Primera Dama y el comisionado de Copeco.
Esta institución anunció que prepara la distribución de 42 mil raciones, las cuales se entregarán a través del Despacho de la Primera Dama.
Diputada exhorta al Ejecutivo a tomar acciones
La situación de sequía y hambre, se ha vuelto una situación recurrente, que dispara los indicadores de desnutrición en la zona sur.
Lo preocupante es que los gobiernos nunca tienen fondos para atender estas emergencias y tampoco desarrollan actividades que permitan evitar estas calamidades, lamentó, la diputada Yadira Bendaña.
La situación no es alentadora, el Servicio Meteorológico "para este año ha pronosticado que habrá menos lluvias y una sequía más severa que lo habitual, lo cual afectará en particular a la población infantil", dijo Bendaña al mocionar para que el Legislativo exhorte al Poder Ejecutivo para que prevenga y atienda la problemática alimentaria.
En el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos, existe una entidad responsable de ejecutar, fortalecer y dirigir el recurso humano, técnicos y financieros, para prever, programar y ejecutar acciones que mitiguen los efectos de los fenómenos naturales en las personas.
"Hasta ahora no apreciamos una acción anticipada y consistente al respecto; además entendemos que dada la recurrencia de este fenómeno las acciones no deben ser de tipo casual, sino permanente y suficientemente anticipada", manifestó Bendaña.