Honduras
Pagarán justos por pecadores dice un antiguo refrán.
La misma sentencia que pagaron los pobladores del municipio de San Francisco de Opalaca, tras la crisis polÃtica que se vivió el año pasado.
Y es que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) congeló el desembolso de 16 millones de lempiras que serÃan utilizados en la construcción y mejoramiento de 444 viviendas, en el municipio de San Francisco de Opalaca.
Los fondos serÃan entregados en calidad de subsidio, para la construcción de 261 nuevas casas y el mejoramiento de 183 viviendas.
El desembolso se aprobó en mayo de 2009. De forma consecutiva, de acuerdo con las autoridades del municipio, el 16 de junio se realizó el acto de inauguración del proyecto con la colocación de la primera piedra.
La alegrÃa que representó el evento inaugural se convirtió en tristeza e indignación 12 dÃas después, tras ser informados que no obtendrÃan el apoyo económico del organismo internacional.
El monto que recibirÃa cada familia, si se trataba de la construcción total de la vivienda eran 45 mil lempiras.
En el caso de que la vivienda solo requerÃa de mejoras, el monto que se entregarÃa era 22,500 lempiras.
Los fondos que recibirÃa cada familia se utilizarÃan para la compra de cemento, láminas y otros materiales que no se encuentran en la zona.
Según José Antonio Velásquez, asesor en gestión de desarrollo municipal, tras conocer la noticia negativa del BID, amenazó con tomarse las oficinas de la institución junto con las familias afectadas, pero al final desistió, ya que les aseguraron que no tendrÃan respuesta.
"Me sentÃa impotente, al ver que las familias más pobres, las que no tenÃan nada que ver en el problema, que habÃan provocado unos pocos, se quedaban una vez más sin vivienda", dijo Velásquez.
En el municipio son 1,200 familias las que no cuentan con un hogar digno, núcleos familiares que viven en chozas, armadas con techos de paja y paredes de ramas.
Se estima que de las 1,800 familias residen en el municipio, el 92 por ciento reside en condiciones infrahumanas.
Cambio de vida
Los sueños de contar con una vivienda digna para la familia de Lino DomÃnguez RodrÃguez, uno de los afectados, se esfumaron como el humo que emana el fogón de su covacha.
"Nos dejaron mal parados, nosotros necesitamos de una vivienda. Yo soñaba con mi casa y habÃamos hecho el esfuerzo", dijo DomÃnguez.
El sacrificio que habÃa realizado la familia con tal de tener un hogar en donde protegerse del sol y la lluvia, se aprecia en el bulto de adobes que mantienen dentro de la galera en donde residen con tal de que no se les deterioren.
"Son 800 adobes los que nos dijeron que hiciéramos, con los que levantarÃamos las paredes, pero nos engañaron otra vez", manifestó el padre de familia.
En el hogar de Lino residen siete personas, dos adultos y cinco niños, todos pertenecen a la aldea El Zacatal, una de las comunidades con mayor infestación de Chinche Rhodnius prolixus, situación por la que es de suma urgencia la construcción de las casas de material. En la comunidad se requiere de la construcción de unas 40 casas y la reparación de otras decenas.
Para Leoncio Lorenzo MartÃnez, la vida es diferente, hace cuatro años atrás a través de otro proyecto de vivienda logró construir su casa de material.
"Estamos viejos, pero nacemos como nuevos, al momento en que nos construyeron la casa mi vida cambió y por eso le doy gracias a Dios", manifestó el anciano.
La aportación de la familia fue de 500 lempiras, más la construcción de los adobes y la colaboración como ayudantes de albañil durante el proceso de edificación de la casa.
En la actualidad la casa de don Leoncio es de adobe, repellada, con techo de lámina y piso de cemento, pues de la galera de ramas, piso de tierra y techo de zacate solo quedan los recuerdos.
"Ahora no la vendo, ni asà me ofrezcan miles de lempiras, esta es una bendicion", concluyó.