México
Una madrugada de febrero comenzó la pesadilla. El reloj marcaba las 5:00 de la mañana cuando doña Reina despedía a su hijo Pedro.
El joven de 23 años había decidido viajar en busca del ansiado "sueño americano" luego de permanecer cinco meses desempleado.
Un mes transcurrió sin que se tuvieran noticias del hondureño, hasta que un día sonó el teléfono y la mamá de Pedro contestó; "¿aló, quién habla?", preguntó la señora. "Nosotros tenemos a su hijo, pero si nos envía 350 dólares lo dejamos libre", le respondieron.
Las extorsiones continuaron por más de tres semanas, tiempo durante el cual la familia fue informada que eran Los Zetas quienes mantenían en su poder a Pedro.
Los momentos más difíciles para la familia llegaron cuando dos bandas más llamaron para pedir dinero, al grado de vender hasta la casa. "Lloré al saber de la noticia de México, pues mi hijo es un sobreviviente de esta banda", dijo la señora.