Honduras
En las horas de peligro es cuando la Patria conoce el valor de sus hijos, sostenía el político romano Cicerón. En esta fiesta patriótica, el comandante José Matías Hernández García celebra con la frente en alto, habiendo probado su entrega y siendo el único héroe nacional con vida en Honduras.
Vida
Las hazañas que él y sus hombres realizaron durante el conflicto armado entre Honduras y El Salvador, en 1969, le confirieron que en mayo de este año, con el decreto 45-2008, el Congreso Nacional le ofreciera el máximo galardón que le puede dar la patria a uno de sus hijos.
Su días de heroísmo los fue labrando en una entregada carrera militar que inició a los 18 años, luego de que se presentará voluntariamente para el servicio militar.
“Me presenté a la guarnición en San Pedro Sula en 1952, me había atrapado la idea de la vida militar”, comenta el ahora comandante retirado que nos invitó a su casa en el municipio de Lepaterique, Francisco Morazán.
La sala de la casa parece el resguardo de un investigador: tiene una colección de seis enciclopedias completas, donde resaltan las obras de Rousseau, Gorki, Dickens y su favorito: Darwin.
El relato
Al iniciar la conversación, de manera ordenada enuncia los acontecimientos que crearon las condiciones para que el 14 de julio de 1969 El Salvador lanzará un ataque a Honduras, con la intención de apoderarse de una importante región del territorio nacional.
“En ese momento yo era parte del Batallón Guardia de Honor. Ese día se nos informó que debíamos apoyar en el departamento de Ocotepeque. Al día siguiente me nombraron a cargo de los hombres y nos presentamos a la Fuerza Aérea, sabiendo que los combates se incrementaban en occidente y el frente sur”, describe mientras toma un lápiz con el que se apresta a hacer el bosquejo del combate.
“Para el 16 (de julio de 1969) estábamos en Santa Rosa de Copán, éramos 512 hombres deseosos de hacer respetar nuestra integridad territorial; al día siguiente nos informaron que debíamos movilizarnos hasta Nueva Ocotepeque”, detalló.
Valor
El 17 de julio de 1969, la guerra que ya se diseminaba por el suelo hondureño tuvo un importante giro. Hernández García y sus hombres tendrían una importante participación en ese triunfo nacional.
“El 17 salimos a campo traviesa hacia nuestro destino. mientras recorríamos los cerros de la zona visualizamos que venía un muy confiado grupo de 50 convoys, entre buses y camiones. Estábamos en la localidad de San Rafael de las Matarras y separé el grupo en tres pelotones que se apostaron a ambos lados de la carretera”, recuerda, sin poder ocultar la emoción que lo va abrazando.
El comandante se levanta y toma en sus manos un fólder algo gastado que dice en letras rojas “1969”, saca un mapa que guarda de aquellos días y nos explica la ubicación exacta donde esperó a aquel grupo de militares. “El combate inició a las 11:50 AM, justo en el momento que los vehículos se acercaron lo suficiente para los disparos de nuestras carabinas y basucas 3.5. Ellos tenían fusiles A3, ametralladoras y cañones de 37 milímetros”, va apuntando mientras habla como para no olvidar ni un detalle.
Ya de manera más calmada, continúa el relato: “el combate duró hasta las 2:30 PM, cuando la Fuerza Aérea llegó a barrer la zona; nosotros habíamos logrado vencer y pudimos equiparnos con más armas, pero sobretodo logramos obtener intactos documentos de suma importancia”.
Antes de proseguir se detiene y luego de un silencio reflexivo dice: “esa tarde murieron 8 de mis hombres... junto con muchos combatientes salvadoreños”.
Logro
Entre los documentos obtenidos durante el feroz combate se encontraban apuntes de inteligencia salvadoreña en los que se detallaba un plan de acción que llegaba hasta Puerto Cortés, que hasta ese momento era desconocido por las Fuerzas Armadas de Honduras.
“Al saber lo que teníamos en las manos, inmediatamente realicé un detallado informe (del que conserva una copia) y lo entregué a mis superiores, ese fue un golpe importante”. El día siguiente (18 de julio de 1969), a las 10:00 PM, Honduras y El Salvador firmaban un cese al fuego.
Héroe
Aquella hazaña en el campo de batalla y la entrega al servicio de la patria motivaron a nuevas generaciones de militares a presionar hasta lograr el nombramiento del comandante Hernández como Héroe Nacional, sumándose a los ya enaltecidos generales Paz García, del frente sur, y Soto Enríquez, de la aviación.
La carrera de este combatiente duró hasta 1984, teniendo importantes puestos como comandante de los batallones Quinto, Sexto, Decimosexto y Primero de Infantería. Tuvo el cargo de comandante general de la Fuerza Naval y fue creador del fuerte de Amapala, en 1979.
Ahora su vida ha cambiado considerablemente, pero su disciplina y entrega siguen siendo las mismas. Vive con su esposa Berta Lidia Escobar de Hernández, ambos dedicados al servicio de la iglesia.
Este héroe ahora, a sus 74 años, coordina la Escuela Pastoral. Tiene una vida tranquila, recordando los días en que le dio todo a su patria.