Honduras
Aunque usted no lo crea, el suministro eléctrico en Honduras estará en manos de una empresa sin experiencia en la generación de energÃa.
La Comercializadora de Electricidad Centroamericana de Honduras SA de CV (CECHSA) ganó el "Contrato de suministro de 150 MW de capacidad y la energÃa asociada", adjudicado mediante compra de emergencia el 28 de diciembre de 2007, por la Junta Interventora de la ENEE que presidió ArÃstides MejÃa.
Con esa potencia se espera cubrir la demanda de mediano plazo del paÃs, la que se calcula entre 70 y 80 megavatios anuales.
CECHSA es una empresa que tiene su casa matriz en Guatemala, donde se dedica a la compra de energÃa en el mercado de mayoristas de ese vecino paÃs para venderla en El Salvador y Nicaragua. No tiene ninguna experiencia en la producción de energÃa con carbón y su presidente es el ex precandidato del Partido de Avanzada Nacional (PAN), Leonel López Rodas.
La falta de conocimiento de las autoridades de la estatal eléctrica también ha sido criticada, ya que dirigieron un proceso sin contar con la asesorÃa de personal calificado y pusieron a competir a los generadores con bunker y con carbón, de lo que se valieron los segundos para alterar los precios de las ofertas.
Esta situación preocupa a muchos sectores productivos y a la cooperación internacional, que han pedido que se convoque a una licitación pública internacional, propuesta que no ha encontrado eco en el Poder Ejecutivo y en el Congreso Nacional. En este último, los cabildeos han estado a la orden del dÃa para la aprobación de este cuestionado contrato.
El primer gerente de la ENEE durante la administración del presidente Manuel Zelaya Rosales, Juan Bendeck, fue separado de su cargo por anunciar la compra de energÃa térmica para cubrir la demanda de mediano y largo plazo.
Sospechas
La aprobación del contrato 013/2008 está pendiente en el Congreso Nacional y ha generado mucha suspicacia porque la mayorÃa de diputados aún no conocen el contenido de ese documento, a pesar de que ya se aprobó en sus dos primeros debates.
EL HERALDO ha tenido acceso al mencionado contrato que, de acuerdo con varios profesionales del derecho, contiene ciertas "lagunas legales" que no garantizan su cumplimiento.
La compra de emergencia de energÃa ha provocado una serie de cuestionamientos entre varios sectores de la sociedad por los altos precios que se pagarán a CECHSA por kilovatio hora generado con carbón, asà como por el impacto ambiental que provocará la planta movida con ese mineral.
La titular de la ENEE, Rixi Moncada, y el presidente del Tribunal Superior de Cuentas (TSC), Fernando Montes, han comparecido en el Poder Legislativo para explicar el contenido de esa contratación, pero ha sido este último funcionario el que más ha criticado ese contrato por lo lesivo que resultará para las finanzas de la estatal eléctrica.
Aparte de ese bloque, el gobierno sometió a compra directa 100 megavatios de energÃa, los que fueron otorgados a Envasa, pendiente de enviarse al Congreso Nacional, y 55 megas generados con las plantas Sulzer y Alsthom, adjudicados a Vetasa, que es parte del mismo grupo empresarial que ganó los 150 MW.
En total, lo que el gobierno quiere contratar de "energÃa sucia", como se le conoce a la producida con carbón mineral, son 305 megavatios. La dependencia de la energÃa térmica se ampliará con esa compra.
La compra de emergencia de esa potencia fue aprobada por el Consejo de Ministros el 18 de junio de 2007, pero 15 meses después aún no se ha aprobado un tan solo contrato.
Enrique Flores Lanza, ministro de la Presidencia, ha manifestado que esta compra ha sido la más baja en los últimos años, pero fue en la administración pasada cuando se contrataron 410 megavatios de energÃa con bunker, con precios entre cinco y seis centavos de dólar por kilovatio, que hoy es la más barata que paga el gobierno.
Impacto económico
Uno de los cuestionamientos más fuertes ha sido el alto precio pagado a CECHSA, que se renegoció de 10.04 a 9.64 centavos de dólar por kilovatio.
De acuerdo con los consultores óscar Gross -hondureño- y Pedro Manrique -colombiano-, en Honduras los precios obtenidos son cercanos a los existentes con plantas movidas por bunker (el costo de producción con bunker es mayor en relación al costo de producción con carbón, por lo que los precios no deberÃan estar en el mismo rango, sino mucho más abajo).
Manrique, quien fue contratado por el Banco Mundial para que realizará un análisis de la contratación de 250 megavatios, dijo que el precio esperado en la compra directa en Honduras debió oscilar entre 7 y 8 centavos de dólar por kilovatio hora, y que el valor de 10.04 centavos por KV/h se explica porque las empresas sobredimensionaron los costos del flete y de la tonelada métrica de carbón.
Gross sostiene que otra de las explicaciones es que no hubo fuerte competencia o los oferentes se protegieron en precios para cubrir algunos datos no considerados. Agrega que el bajo costo del carbón, en comparación con el petróleo, lo volvÃa una alternativa más barata que las centrales de bunker.
En Guatemala, donde se licitó la compra de 220 megavatios de energÃa a carbón, se adjudicó a 10.27 centavos de dólar el kilovatio cinco meses después que se contrató en Honduras, lapso en el cual el precio de la tonelada métrica de ese mineral aumentó 27.05 dólares, al pasar de 93.10 a 120.15 dólares, la que fue ganada por la estadounidense Jaguar Energy LLC.
El TSC advirtió que de comprarse los 250 megas a CECHSA y Envasa, la ENEE pagará un sobrecosto de 619 millones de dólares en los 20 años de la concesión.
A raÃz de las crÃticas de varios sectores nacionales e internacionales, la Empresa Nacional de EnergÃa Eléctrica y CECHSA renegociaron el precio de 10.04 a 9.54 centavos de dólar por kilovatio, el que todavÃa es elevado tomando en cuenta el costo ofertado en Guatemala.
Con las fluctuaciones registradas por el carbón mineral, el valor real por Kv/h serÃa de 14 centavos de dólar, mientras que en el vecino paÃs es de 12 centavos.
Medio ambiente
Otra de las recomendaciones de las consultorÃas fue la protección al medio ambiente, ya que se ha informado que CECHSA construirÃa su planta en Trujillo, Colón.
La recomendación del TSC fue garantizar que las plantas de generación con carbón tengan emisiones de material particulado inferiores a 45 mg/nm3 de gas y emisiones de SO2 inferiores a 100 mg/nm3 de gas (ambas en base promedio anual).
Para generación a carbón pulverizado en centrales de 100 y 150 MW, los equipos actualmente usados en todo el mundo, para lograr los niveles de emisiones señalados, son los precipitadores electrostáticos y los "wet scrubbers".
Para una central equipada con caldera de lecho fluidizado, el desulfurizador que se usa es de tipo seco y los costos del precipitador y del desulfurizador son inferiores que los empleados para una central a carbón pulverizado.
De acuerdo con el informe del Tribunal Superior de Cuentas, el costo de un precipitador electrostático puede ser de 70 millones de dólares y el de un lavador de azufre es de 65 millones de dólares.
Pedro Manrique dijo que de no tomarse las medidas ambientales recomendadas, o sea la compra de los equipos mencionados anteriormente, se estarÃan poniendo en riesgo unas 60,000 manzanas de tierra.
De acuerdo con Gross, el carbón es más problemático en lo que respecta al impacto ambiental; también porque se requiere de facilidades portuarias especiales e instalaciones también dedicadas para su transporte terrestre, almacenamiento y manejo.
Sin embargo, en el contrato enviado al Congreso Nacional no se especifican las medidas ambientales que deberá cumplir la Comercializadora de Electricidad Centroamericana de Honduras, ya que será esta la que está obligada a tomar todas las medidas de mitigación solicitadas por la SecretarÃa de Recursos Naturales y Ambiente (Serna).
Pobladores de Puerto Cortés y Trujillo se han organizado para protestar por la instalación de plantas en esas ciudades. Organizaciones como la Asociación Hondureña de Periodistas Ambientalistas y Agroforestales, a través de su presidenta, Dolores Valenzuela, han expresado su rechazo a la contratación de energÃa generada con carbón y combustibles fósiles por el daño que provocan las emisiones de gases que emanan las calderas.