Honduras
Su pecado fue contradecir al Presidente.
La ministra de Salud, Elsa Palou, renunció del cargo después de dos tormentosas semanas que se agravaron con una confrontación verbal con el mandatario Manuel Zelaya.
El desacuerdo con el gobernante por una huelga de médicos internos y la protesta de brazos caídos del gremio de las enfermeras que no pudo arreglar afilaron la guillotina que hizo rodar su cabeza.
Palou notificó ayer en su renuncia que solicitó a la Procuraduría General de la República (PGR) que emitiera un dictamen sobre el contrato que permite a los estudiantes de Medicina de la universidad Católica hacer su práctica en los hospitales públicos para saber si el documento es legal o se puede modificar.
Zelaya le había ordenado que no acudiera a la Procuraduría ni a la Corte para que se arreglara el asunto.
“Conociendo que esto contraviene su voluntad, presento mi renuncia irrevocable a partir del 2 de octubre”, se indica en la misiva.
Los médicos residentes que provienen de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras llevan 34 días de abandono de las emergencias y medicina interna en los hospitales, esto en protesta para que los estudiantes de Medicina de la universidad Católica no hagan su práctica en los sanatorios estatales.
“Expreso a usted que los caminos propuestos en la actualidad para solucionar algunos de los problemas son diferentes a los principios éticos y morales que han regido mi conducta, lo cual hace incompatible para mí continuar al frente de esta Secretaría”, agregó Palou en su renuncia.
En el lugar de Elsa Palou fue nombrado por Carlos Aguilar, quien se venía desempeñando como viceministro del ramo.
Cayó en desgracia
El viacrucis de Palou inició al criticar, hace dos semanas, al Presidente y el cardenal Óscar Andrés Rodríguez porque, según Palou, ellos debieron poner fin a la huelga de los médicos internos.
Zelaya y Rodríguez firmaron un acuerdo para que se diera vida a un convenio a fin de que los pasantes médicos de la Católica hicieran su internado en el Escuela, a pesar de que Palou todavía negociaba las condiciones en que se realizaría el internado de los universitarios de la Católica.
En aquel momento, la ex ministra fue directa contra el gobernante y el líder de católico hondureño: “si ellos dos decidieron hacer ese convenio de la forma en que se hizo, ellos son los que pueden decidir anularlo... apelo al cristianismo que predica el cardenal y al amor al pueblo que predica el Presidente, es hora de demostrarlo con hechos”.
Se quejó Palou de que tenía tres semanas de solicitar una audiencia con Manuel Zelaya, pero este nunca la recibió.
“Atada de manos no puedo hacer nada”, expresó en su momento.
Según trascendió, el Presidente le prohibió que recurriera a la Corte Suprema de Justicia y eso la molestó más.
Estas palabras las expresó tras que Zelaya manifestará que había “incapacidad” de parte de funcionarios como Palou por no haber solucionado el conflicto.
La doctora cavó más paladas de su tumba al asegurar que ponía a disposición su cargo.
“No soy una rata que deja el barco cuando se hunde... pongo el cargo a la disposición porque lo que voy a decir no le va gustar a mucha gente, pero si me quieren despedir, pues que me despidan”.
Un día después se retractó y dijo que lo mejor era retornar a la mesa de diálogo.
Pero este retó quedó clavado en la mente del Presidente y ayer la habría presionado para que dimitiera.
Extraoficialmente trascendió que Manuel Zelaya le ofreció un cargo en la embajada de Honduras en Canadá a cambió de que renunciara. Pero Elsa Palou le contestó que no y que si quería verla fuera del ministerio de Salud que mejor la despidiera.
Lo que agravó la situación de Palou en Salud fue el estallido de la huelga de la enfermeras auxiliares en reclamo de la reclasificación de puesto.
En su gestión de 7 meses, Elsa Palou se enfrentó con varios problemas. El primero sucedió al oponerse a una compra vía licitación de medicinas que hizo la Comisión Interinstitucional de Medicamentos (CIM) que ahorró varios millones de lempiras, pero que ella objetó por formalismos en el proceso.
Al inicio de su gestión fue recibida con una huelga de los afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Medicina, Hospitales y Similares (Sitramedhys), por considerar que Palou estaba a favor de un modelo sanitario orientado a la privatización. También se le criticó su rigidez a la hora de tomar decisiones.
Guerra en Salud
Salud se ha convertido en una ministerio anárquico e inestable para los ministros. Es la segunda institución del gobierno que más cambios ha registrado en la administración de Manuel Zelaya.
Tres ministros no ha soportado los sismos. El primero que llegó al puesto fue el controversial Orison Velásquez, quien fue acusado de varios actos de corrupción.
La condonación de una deuda que tenía una casa farmacéutica con Salud fue uno de los casos que orillaron al despido de Velásquez.
En lugar de este ex funcionario fue nombrada la doctora Jenny Meza, pero ella mostró incapacidad en el cargo y tuvo que ser sustituida por Elsa Palou a inicios de este año.
Masivos despidos
Salud es un “ terreno inestable” sobre el que ya cayeron tres ministros. Pero los mayores sismos que han botado funcionarios se registran en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, donde han sido despedidos 6 empleados.
En tercer puesto de esta temida lista está el Patronato Nacional de la Infancia (Pani), entidad cuya silla de director ha sido ocupada por tres funcionarios, igual que el Instituto de Formación Profesional (Infop).
Mientras en Educación ha habido solamente dos ministros, pero el último, Marlon Brevé, ha estado a punto de dejar el puesto, según informes no oficiales.
Palou se convierte en la funcionaria 27 que deja el barco del “Poder Ciudadano”, que lleva menos de tres años de estar gobernando.
Se agrava crisis
El gobierno suspendió anoche una cadena nacional donde se suponía que anunciaría las propuesta que piensa hacer a los médicos residentes y a las enfermeras.
El presidente primero se reunió, en horas de la mañana, con el Consejo de Ministros, en Casa de Gobierno, para iniciar a elaborar un esquema de ofertas a los gremios en conflicto.
Luego instruyó a los secretarios de Estado para que se reunieran en mesas de trabajo y le presentaran soluciones, mismas que se iban a dar a conocer anoche, pero se pospusieron para hoy.
Así las cosas, la huelga de los residentes se mantiene, mientras la esperanza de los pacientes de que el conflicto se terminaría con el diálogo que se manejaba entre gobierno y el gremio de las enfermeras se esfumaron porque las pláticas se rompieron como un plato de frágil porcelana.
Según Vilma Pozo, enfermera, el gobierno no tiene la intención de arreglar el problema, ya que no acepta las propuestas que ellas hacen.
Son unas seis mil enfermeras a nivel nacional las que se mantienen en huelga, o sea que hospitales y centros de salud han sido abandonados por estas.
La principal demanda de las empleadas es la reclasificación de puestos, con el cual devengarán un sueldo de 5,800 lempiras mensuales, ya que actualmente ganan 3,229.