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Crisis obliga a cambiar hábitos de consumo

El 82% de las familias de clase media ha modificado su comportamiento de consumo. Redujeron la frecuencia en las compras de víveres y el gasto destinado a la diversión
06.10.08 - Actualizado: 07.10.08 09:13am - Wendy Mejía : wendy.mejia@elheraldo.hn

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Tegucigalpa ,

Honduras

La crisis económica en la que se encuentra sumido el país está asfixiando a los hondureños.

El incremento al precio de la canasta básica, las constantes alzas al valor de los carburantes y los bajos salarios, conjugados con la falta de alternativas del gobierno de la república para palear la crisis, han orillado a los ciudadanos a darles un giro de 180 grados a sus hábitos de consumo.

EL HERALDO quiso conocer la realidad que enfrentan las familias de clase media del país, sector que ha sufrido un embate muy particular en las finanzas familiares.

Según una encuesta hecha por la firma Mercaplan, el 82 por ciento de los hondureños encuestados aseguró que se han visto en la necesidad de cambiar sus hábitos de consumo a raíz del incremento en los precios de la canasta básica, que hasta agosto alcanzó los 6,644.90 lempiras.

Uno de los cambios más evidentes ha sido el lugar donde la clase media ha hecho tradicionalmente sus compras.

El sondeo revela que el 51 por ciento de los entrevistados ha optado por hacer sus compras de alimentos en los mercados populares capitalinos, dejando a un lado las compras en los supermercados.

A este mismo porcentaje se le consultó dónde hacía sus compras hace dos años y un 35 por ciento indicó que las hacía en los supermercados. Esta situación refleja un crecimiento del 16 por ciento de personas que ante la crisis económica han optado por hacer las compras en los mercados populares.

La frecuencia con la que la población asiste a realizar sus compras también se ha visto modificada. Un considerable número de ciudadanos han pasado a hacer sus compras de semanal a quincenalmente.

Los hondureños que hace dos años hacían sus compras de manera semanal eran un 41 por ciento. Ahora esta cifra se ha visto reducida a un 27 por ciento; mientras que la tendencia quincenal se ha visto incrementada. Esta situación solo refleja la falta de solvencia o disponibilidad financiera de las familias entre quincenas.

El incremento en el precio de los alimentos se vuelve más sensible para las familias debido a que, según la medición de Mercaplan, la comida acapara el 39.53 por ciento de sus ingresos, es decir, cuatro veces más del que se destina, por ejemplo, a la vivienda.

La encuesta muestra que la segunda prioridad de los hondureños es el tema de la educación, ya que el 13.03 por ciento de los ingresos son destinados a esta necesidad, mientras que la diversión apenas llega a 3.53 por ciento de los recursos.

Difícil situación

Estas cifras no solo son números para la familia Oyuela-Larios. Son una realidad diaria.

En los últimos dos años han tenido que modificar sus hábitos de consumo para lograr que los ingresos alcancen para cubrir sus necesidades.

Daniel Oyuela, jefe de familia, tiene la mayor responsabilidad económica en su hogar; su trabajo desde hace más de cinco años en una empresa privada le permite obtener un pago que no supera los 15,000 lempiras al mes.

“Con lo que gana mi esposa hacemos la lucha para pagar la casa, el colegio de mis hijos y los alimentos”, reveló Oyuela, quien reside junto a sus tres hijos en Prados Universitarios de la capital, una colonia de clase media.

A Daniel y a su esposa Laura, la ola creciente de precios los ha golpeado duramente; “ahora no podemos ni salir a divertirnos, imagínese que en cada salida se gastan más de 1,000 lempiras, por el combustible, lo que piden los niños y la comida en la calle”, lamentó Laura Larios, quien también labora en una empresa privada.

El sondeo de Mercaplan sostiene que a los hondureños de clase media ya ni siquiera les ajusta para las actividades de recreación. Del total de entrevistados, el 32 por ciento dijo realizar hasta hace dos años actividades de recreación de manera semanal; sin embargo, en la actualidad quienes lo hacen con esta misma frecuencia a penas alcanzan el 9 por ciento.

Reclamos

El joven Amílcar Díaz, durante realizaba sus compras en un supermercado de la capital, exclamó que “la época de la comida barata se acabó”.

Este ciudadano asegura que los hogares hondureños han tenido que modificar temporal y circunstancialmente su dieta para acomodar el presupuesto familiar al costo de los alimentos, mismos que en lo que va del presente gobierno han incrementado en más de 2,068 lempiras.

De los 12 rubros que pondera el Banco Central de Honduras (BCH) como gastos, incluidos en la canasta de consumo de 282 bienes y servicios, es la canasta básica de alimentos la que más se ha encarecido en este gobierno, al pasar de 4,060.16 a 6,125.38 lempiras al mes.

Díaz es uno de los hondureños que recién acaban de iniciar una vida familiar, por lo que sus ingresos se limitan a ser utilizados en el pago de alquiler de vivienda, comida y transporte.

A pesar de que existen diferentes proyectos habitacionales, Amílcar no puede acceder a los mismos porque, aseguró, su salario apenas llega a los 7,000 lempiras. De todos los encuestados, el 19 por ciento reportó salarios en el rango de 3,851 a 7,680 lempiras, y la mayoría ubicados dentro de la población Económicamente Activa (PEA).

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