Estados Unidos
Las elecciones de mañana en Estados Unidos no solo definirán al nuevo presidente de esa nación, también a quienes asumirán más de medio millón de cargos públicos a nivel federal y local.
Los cargos públicos que se someten al escrutinio popular de la ciudadanía estadounidense incluyen unos 300 mil puestos en gobiernos locales, como condados, ciudades y pueblos, y unos 200 mil de distritos especiales, como los escolares y de agua.
A estas elecciones se suman los 435 congresistas (Cámara de Representantes) y casi un tercio de los cien senadores que tiene Estados Unidos, según detalla la revista E Journal USA, que edita el Departamento de Estado de EE UU.
Es decir que mañana será un día de cambios, quizá radicales, en la estructura federal y local de esta nación.
Cabe señalar que la atención se ha concentrado en las elecciones presidenciales, que tienen como principales protagonistas al demócrata Barack Obama y al republicano John McCain.
Ambos candidatos intensificaron sus campañas este fin de semana a fin de ganar el voto indeciso que será importante para la definición de algunos estados considerados críticos por su alto número de votos en el Colegio Electoral. El sábado y el domingo prácticamente hubo una guerra sin cuartel.
Hay que recordar que el Colegio Electoral tiene 538 votos y el candidato que logre el mayor número de esos votos, 270 para ser específicos, será el próximo presidente de EE UU.
Lo anterior significa que el voto popular puede quedar en segundo plano al momento de elegir al mandatario.
Eso fue precisamente lo que sucedió en los comicios de 2000, cuando George W. Bush ganó la elección presidencial con menos votos que su adversario demócrata, Al Gore, a nivel nacional.
Más interioridades
Estas elecciones son inéditas y por lo mismo han llamado la atención, como nunca antes, para acudir a las urnas el día de mañana.
Por primera vez en la historia de Estados Unidos, un candidato negro, el demócrata Obama, podría convertirse en presidente; y una mujer, la republicana Sarah Palin, podría ocupar el puesto de vicepresidenta de la primera potencia mundial.
De acuerdo a Scott Keeter, uno de los directores del Centro de Investigaciones Pew con sede en Washington, se espera que a las elecciones de mañana acudan un poco más de 114 millones de personas. Estados Unidos es una nación que tiene un poco más de 300 millones de habitantes.
De hecho, la fiebre electoral se hizo sentir con el voto temprano. Hasta el pasado viernes se habían contabilizado más de 16 millones de electores que ya habían ejercido el voto y la cifra seguía creciendo el fin de semana.
La relación del voto temprano creció sustancialmente. Se cree que uno de cada tres estadounidenses apto para ejercer el sufragio ya lo hizo. Esa relación en 2004 fue de uno de cada cinco.
Preferencia nacional
Algunos estudios de medición afirman que de la totalidad de personas que votaron anticipadamente, un 59 por ciento favoreció a Obama.
La tendencia en otras encuestas de opinión pública también favorece a Obama.
Y esa ha sido la constante en los últimos meses, contrario a lo que ocurrió en las elecciones de 2004, cuando la preferencia entre ambos partidos era compartida, pero con cierta ventaja de los republicanos.
Según los datos que ofreció el Pew a EL HERALDO, hasta el 24 de octubre Obama se ubicó por encima de McCain con 51% de preferencia.
El republicano gozaba solo de 44% de preferencia. En las elecciones de 2000 los demócratas tenían 46% y los republicanos 42, según el Pew.
Los electores y preferencias
La población estadounidense es pluricultural y todos los que son ciudadanos tienen derecho al voto.
El Pew compartió con EL HERALDO un estudio en el que se afirma que el 78% de los electores que acudirán a las urnas el día de mañana son blancos.
Eso no parece afectar al candidato Obama (que es negro), según los sondeos, aunque muchos temen el “efecto Bradley”.
El “efecto Bradley” es un fenómeno que surgió en la elección para gobernador de California en 1982. Demócrata y afroamericano, el alcalde de Los Ángeles, Tom Bradley, llevaba una ventaja de nueve 9 sobre su rival republicano George Deukmejian. |El día de la elección, Deukmejian derrotó a Bradley por poco más de un punto porcentual.
La base del “efecto Bradley” es que los votantes blancos mintieron a los encuestadores por temor a que se les considerara racistas votaron por Deukmejian.
El estudio del Pew revela que los blancos apoyaron en 2004 con 58% a los republicanos y con 41% a los demócratas. Las cifras de hoy afirman que los demócratas reciben el 45% de preferencia de los blancos, igual que los republicanos.
Otro sector del electorado está conformado por los afroamericanos que representan un 11 por ciento del total (40 millones, aproximadamente). Casi el 98 por ciento apoya a Obama, afirma Keeter.
Un 8% son hispanos y su preferencia es de cierta manera compartida, pero con mayor simpatía por el demócrata. Otros estudios publicados en Internet afirman que más de 7.6 millones de votantes latinos acudieron a las urnas en 2004 y, al parecer, hay unos nueve millones de hispanos habilitados para votar mañana.
La minoría asiática no supera el 3%, asegura el estudio del Pew. Por eso no es de extrañar que este fin de semana el senador McCain haya hecho campaña en un estado como Virginia, tradicional bastión republicano, lo que no es una buena señal para su partido y confirma que su candidato está a la defensiva. Pensilvania es el único estado ganado en 2004 por el demócrata John Kerry que codicia McCain.
Pero también en ese caso los sondeos no le dan la ventaja. La campaña demócrata espera conservar todos los estados ganados por Kerry en 2004 y poner a su favor varios estados “republicanos”.