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La presidencia de Barack Obama conmocionará al mundo. Podría restaurar mucha de la fe que la población del mundo tenía en Estados Unidos. Muchos dirán que “solo en América” puede el hijo de un padre africano ser electo presidente.
Estados Unidos de América (EE UU) se convertirá de nuevo en un rayo de esperanza. Cuando menos la mitad del antiamericanismo en el mundo desaparecerá con la elección de Obama.
Pero tan grandes esperanzas también pueden crear grandes peligros. Tanto los norteamericanos como el resto del mundo esperan que muchos de los problemas de Estados Unidos con el mundo desaparezcan de la noche a la mañana.
Muchos americanos inocentemente creen que ee uu se reconectará naturalmente con el mundo una vez que salga George W. Bush de la presidencia. Ciertamente un cambio en las personalidades ayudará. Sin embargo, lo que realmente se requiere es un cambio de política. Esto será mucho más difícil.
La inteligencia estadounidense ha realmente desilusionado a su pueblo al no poder educarle sobre cuánto ha cambiado el mundo. “Seguir como vamos” ya no es una opción para Estados Unidos. Como cualquier otra nación, EE UU, por poderosa que pueda ser, tendrá que ajustarse y adaptarse a las nuevas realidades globales.
Hay cuando menos tres grandes ajustes que tendrá que hacer Estados Unidos.
Primero tiene que hacer frente a nueva competencia económica. Estados Unidos tuvo razón al promover el libre comercio. El mundo espera que continúe haciéndolo. Pero el libre comercio y las economías de mercado libre también llevan a una “destrucción creativa”.
Henry Ford destruyó la industria de los carruajes de caballos. Actualmente Ford, General Motors y otros tendrán que hacer frente a una competencia más efectiva del extranjero. ¿Por qué no se han preparado? ¿Quién ha estado dormido en su trabajo?
Segundo, EE UU tiene que hacer frente a los nuevos retos globales, desde el calentamiento global hasta las epidemias globales. Todas las soluciones a estos problemas requieren de cooperación global.
Estados Unidos tendrá que redescubrir el valor de la cooperación multilateral. Los ataques contra la ONU tendrán que cesar. Los estadounidenses tendrán que aprender a ceder para alcanzar el consenso.
¿Puede ee uu realizar compromisos?
Tercero, en el próximo siglo asiático, Estados Unidos tendrá que dar prioridad al Pacífico sobre el Atlántico. El G-8, la OTAN y la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo son organizaciones del pasado. El futuro es Asia. ¿Viajará más Obama al otro lado del Pacífico que del Atlántico?
Ninguno de estos ajustes será fácil. El problema fundamental aquí es que el pueblo estadounidense no se ha preparado. Obama no podrá alcanzar milagros. Tampoco debe intentarlo.
Pero podrá ser diferente a Bush en un aspecto clave. Puede demostrar a Estados Unidos y al mundo que la superpotencia de nuevo tiene un presidente reflexivo y considerado, preparado para hablar honestamente a su pueblo, no simplemente alentar sus ilusiones.
Y puede mostrar una vez más un respeto decente para las opiniones de toda la humanidad. Con este pequeño pero significativo comienzo, Obama puede poner a Estados Unidos de América de vuelta en el camino correcto.