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Niños convertidos en sus propios médicos

Cada vez son mayores las necesidades de los pacientes que sufren esta enfermedad.
15.11.08 - Actualizado: 15.11.08 06:47pm - Nusly Carías: nusly.carias@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

El vencer el miedo a las agujas podría ser uno de los retos más grandes para cualquier niño. Pero abstenerse de disfrutar de un banquete de dulces o degustar un exquisito pedazo de pastel en una fiesta de cumpleaños resulta ser un reto muy difícil de vencer para miles de niños hondureños.

Jeferson Velásquez, de 9 años, hasta hace unos meses, desconocía una vida sin caramelos y bombones. La vida de este pequeño cambió luego de diagnosticarle diabetes, y es a partir de ese momento cuando adquirió experiencia en el manejo de su enfermedad.

En los brazos, piernas y abdomen, según Jeferson puede aplicar las dos dosis de insulina diaria que necesita para lidiar con la diabetes infantil que padece.

La dieta alimenticia también ha tenido que cambiarla. Debe realizar tres meriendas y tres comidas fuertes para obtener las calorías necesarias y no comprometer su salud.

"Yo les temía mucho a las agujas, pero ahora yo sé cuándo y dónde debo aplicar la insulina y, además, puedo medir los niveles de azúcar en mi sangre", dijo Velásquez.

El resolver una baja de la glucosa (azúcar como se le conoce de forma común) en su organismo también no resulta difícil para Jeferson, pues basta con degustar un dulce pequeño para recuperar su mejoría.

En el caso que los niveles de glucosa estén elevados se debe aplicar insulina, la que hace efecto rápido de acuerdo con las explicaciones de este menor, que ha aprendido a manejar su enfermedad como las tablas de multiplicar.

Incidencia

Las estadísticas de la Secretaría de Salud revelan que al igual que Jeferson, cada año, unos 200 niños deben someterse a una estricta dieta alimenticia debido a la enfermedad que padecen.

La cifra nacional es mínima comparada con los datos a nivel mundial ya que cada día 200 niños menores de 14 años son afectados por la diabetes de tipo 1, en base a las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cuidados

Los cuidados que ha aprendido Jeferson tan solo sirven para defenderse de las células que de forma equivocada atacan su propio cuerpo, de acuerdo a Guillermo Villatoro Godoy, endocrinólogo.

"Lo que ocurre con los pacientes diabéticos es que las defensas creadas para combatir un virus se tornan en enemigos y en vez de defender atacan la célula beta del páncreas", explicó Villatoro.

Las causas para que un niño desarrolle la enfermedad aún se desconocen con certeza, debido a que en algunos casos se hereda cierta predisposición, pero es una combinación entre aspectos genéticos y ambientales.

Las personas con diabetes tipo 1 no pueden fabricar su propia insulina y deben administrarla diariamente en su texto por medio de inyecciones.

Cuando un infante inicia el tratamiento, debe recibir la inyección por uno de los padres u otro adulto hasta que logren aprender a aplicarse el medicamento.

Síntomas

Los síntomas aparecen en el paciente al momento en que el 80 por ciento del páncreas se ha dañado, situación que lleva a que la víctima muestre mareos, vómitos, sed, decaimiento, falta de apetito y evacuaciones constantes de orina.

La falta de insulina obliga a los pacientes a llevar una dieta balanceada, rica en carbohidratos, frutas y verduras y a olvidarse de los azúcares casi de forma total para permanecer estables. "El mal control de la enfermedad es lo que puede llevar a un paciente a complicaciones graves ya que las secuelas llegan a diferentes partes de su cuerpo, entre ellos los riñones y en especial la retina", explicó el especialista.

Costos

El costo del tratamiento es elevado y aunque en los hospitales públicos se preste la mayoría de los medicamentos y consultas, según Derys Elizabeth Hernández, madre de Jeferson, en ocasiones se ve obligada a no proporcionarle el tratamiento adecuado para su hijo.

"De forma mensual yo debo contar con más de mil lempiras ya que el costo de los medicamentos son elevados, un frasco de insulina cuesta 550 lempiras", explicó Hernández.

La visita de los pacientes a la sala de endocrinología pediátrica del hospital Materno Infantil es cada tres meses, ahí permanece ingresado durante un tiempo, en el cual son sometidos a evaluaciones para evitar que sufra una recaída.

En este lapso de tiempo pueden solicitar de los servicios médicos ya que tienen citas abiertas, que significan que pueden llegar en cualquier momento para ser atendidos de inmediato.

Los cuidados que sigue el pequeño lo acompañarán a lo largo de su vida debido a que la enfermedad que padece no tiene cura.

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Jeferson, a su corta edad sabe identificar cómo mantener los niveles de glucosa en su organismo, para mantenerse en perfecto estado de salud. El menor forma parte del programa de niños con tratamiento de diabetes en el hospital Materno Infantil.
Jeferson, a su corta edad sabe identificar cómo mantener los niveles de glucosa en su organismo, para mantenerse en perfecto estado de salud. El menor forma parte del programa de niños con tratamiento de diabetes en el hospital Materno Infantil.

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