Honduras
La Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), agentes del Ministerio Público y personal administrativo evaluaban ayer los daños causados por la turba de liberales que irrumpió por la fuerza el salón de sesiones del Congreso Nacional, la tarde del martes.
La gente acompañaba al vicepresidente Elvin Santos Ordóñez quien llegó a las instalaciones del Palacio Legislativo con la intención de presentar ante el pleno de diputados, la carta de renuncia al cargo que ostenta.
Los disturbios
Al ver que los portones de acceso al hemiciclo estaban cerrados, los seguidores de Elvin, entre los que estaba un grupo de diputados derribaron los portones e ingresaron por la fuerza al salón de sesiones.
Según las denuncias, los seguidores de Elvin Santos rompieron los cristales del pasamanos del Congreso, dañaron la puerta de acceso al salón de sesiones; destruyeron siete micrófonos, pintaron grafitis en las paredes del hemiciclo, sustrajeron una pistola y le robaron la computadora portátil al diputado liberal por la Paz, Manuel Iván Fiallos.
El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, calificó de vergonzosa la toma por asalto de las instalaciones del Poder Ejecutivo y responsabilizó del mismo a Elvin Santos y un grupo de empleados de distintas instituciones que son dirigidas por el vicepresidente.
Micheletti dijo que los vándalos, no satisfechos con causar daños al inmueble del Congreso, se dedicaron a saquear las curules de los diputados. Lamentó esa actitud y la calificó de “bochornosa” para un funcionario de alta categoría.
Indicó que la “chusma” no respetó la propiedad del Estado, porque todo lo que hay en el Congreso Nacional es pertenencia del pueblo hondureño y no de los diputados, dijo.
Micheletti también cuestionó la pretensión del vicepresidente Santos de querer supeditar al Congreso pues lo que quería era que el presidente y el secretario le recibieran la carta de renuncia, cuando esto es un absurdo ya que toda correspondencia es recibida en la Secretaría para darle el trámite correspondiente.
Micheletti comentó que todo el relajo armado por el vicepresidente Santos, una docena de sus guardaespaldas y una turba de sus seguidores se produjo después que habían entregado la carta de renuncia al secretario José Alfredo Saavedra, de lo que se colige que ya todo lo tenían planificado y era impedir que el Congreso sesionara.