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Se derrumban los cerros en el municipio de Marale

En la aldea El Encinal, la caída de una montaña es un peligro inminente. Geólogos alertan de probables catástrofes. En el lugar residen unas 28 familias
04.01.09 - Actualizado: 04.01.09 08:09pm - Nusly Carias : nusly.carias@elheraldo.hn

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Marale, Francisco Morazán ,

Honduras

Las constantes lluvias apenas se han extinguido en el municipio de Marale.

La densa neblina y las lloviznas aún aparecen por horas en diversos sectores de la montaña.

Los vecinos de las aldeas ubicadas en los picos más altos del municipio temen lo peor.

Para algunos es como si el mal se hubiese estancado en la zona desde que se presentaron los primeros movimientos sísmicos en el lugar, hace 15 meses.

Y es que las secuelas no han parado y los movimientos telúricos aún se hacen sentir, aunque a menor escala.

En la actualidad, la mayor preocupación se debe a que varios cerros han comenzado a ceder, al grado que varias vertientes de agua se han perdido y otras amenazan con formar diques que en cualquier momento podrían producir una catástrofe en la zona.

El hundimiento de la tierra, como ha ocurrido en la actualidad según los colonos, solo se logró observar durante el paso del huracán Mitch, en 1998; para ese momento fueron varios cerros los que se vieron resbalar, situación que los obligó a reubicarse.

Puntos

En las comunidades de El Encinal y Las Quebradas es donde en la actualidad se encuentra uno de los deslaves de tierra más significativos; en el lugar existía una vertiente natural que quedó aterrada.

“El pozo”, como le llamaban los pobladores, representaba la única fuente de abastecimiento de agua para el consumo con que contaban, siendo esto un grave problema.

Vicente Aguilar, uno de los pobladores, manifestó que el hundimiento y la caída de la pendiente comenzó hace algunas semanas y se logró apreciar luego de que la quebrada que se encuentra en las partes bajas de la montaña se observara de color rojo.

Las aguas de la quebrada en la actualidad no se pueden utilizar ni para lavar ropa, ya que se han mezclado con las toneladas de tierra que se ha labrado y caído al riachuelo.

“El problema lo detectamos cuando vimos que el agua de la quebrada se veía espesa y con el color de la tierra, como si estuviéramos en la temporada de mayor presencia de lluvias, y al realizar una inspección pudimos identificar lo que sucede”, expresó Aguilar.

En las dos comunidades residen unas 28 familias que cuentan con más de seis miembros cada una.

De acuerdo con las versiones de los afectados, algunos se han ido reubicando en diferentes puntos, en especial luego de haber sentido la fuerza de la tierra durante el temblor que sacudió Marale y algunas comunidades de Yoro.

En otro punto más cercano al centro de Marale se presentó otro de los deslizamientos que mantiene sin agua potable a 3 mil vecinos que residen en el centro del municipio.

En el lugar, dos montañas comenzaron a ceder, lo que provocó que las tuberías por donde se envía el agua explotarán, situación que aún no han podido solventar las autoridades municipales.

Un grupo de geólogos dictaminó que, de continuar la descarga de tierra hacia las partes bajas, al llegar el invierno serían arrastradas por las aguas de los ríos, lo que provocaría inundaciones en el centro del poblado.

Trayecto

Para llegar a la comunidad de El Encinal es necesario viajar unos 60 kilómetros a pie o en bestias si se toma la ruta más corta, ya que hay diferentes entradas, unas con mayor riesgo que otras.

Los reporteros de EL HERALDO decidieron llegar hasta el lugar; para ese momento no imaginaban que serían 10 horas de caminata a pie las que tendrían que recorrer con tal de mostrar la realidad en que viven los vecinos de la zona.

La carretera que comenzó con amplitud entre más se avanzaba se hacía más reducida, al grado que en ocasiones se transita entre la maleza.

La densa neblina se apreciaba desde los primeros minutos de empezar el pedregoso camino que ha sido formado entre las orillas de las montañas, al que los colonos conocen como “el filo de la montaña”.

Las huellas de las bestias son las únicas que se aprecian sobre los senderos y el canto de los pájaros se hace escuchar a lo lejos.

El ruido de los reptiles y el aleteo de las mariposas no pueden obviarse, así como el sonido de las ramas de los frondosos pinos.

En la ruta aparecen algunas viviendas, unas distantes de las otras. De ellas salen grupos de niños pobres, basta ver las viviendas forradas con techo de paja para conocer su realidad.

Geólogos advierten que barrio Santa Isabel puede desaparecer

Según Teresa Espinoza, alcaldesa de Marale, luego de una inspección que realizó un grupo de geólogos, se les informó que de continuar el deslizamiento de tierra hacia la quebrada que transita por uno de los costados del municipio, uno de los barrios desaparecerá.

El barrio Santa Isabel, ubicado a la orilla de la quebrada La Flaca, en el cual residen unas 8 familias, podría inundarse en una nueva crecida por el arrastre del sedimento.

Los miembros de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) nos entregaron un informe que nos mantiene muy preocupados, ya que en cualquier momento Marale sufrirá un nuevo embate de la naturaleza.

“Desde que comenzaron las lluvias han sido pocos los días en que hemos visto el sol, en especial en las montañas, donde a diario llueve y los pronósticos nos anuncian más lluvias”, dijo Espinoza.

En el municipio residen más de 9 mil personas.

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Esta es la zona donde se ha reportado el mayor número de deslaves. Familias como la Aguilar corren un inminente riesgo por los deslizamientos que han comenzado a reportarse.
Esta es la zona donde se ha reportado el mayor número de deslaves. Familias como la Aguilar corren un inminente riesgo por los deslizamientos que han comenzado a reportarse.

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