Honduras
Arístides Mejía y Raúl Valladares no tuvieron más opción que confesar y validar lo que hasta el domingo por la noche habían filtrado algunos diputados.
Ambos, en declaraciones ofrecidas a HRN, aceptaron que tuvieron reuniones con diputados liberales y paladinamente reconocieron también que el país estuvo a dos horas de que se rompiera el orden constitucional.
Fueron las presiones del Ejecutivo, por reelegir a Sonia Marlina Dubón de Flores Lanza, las que entorpecieron el proceso, siendo los diputados liberales los que estaban en una encrucijada entre la selección de magistrados de la lista de 45 enviada por la Junta Nominadora y los que impulsaban la idea de una reelección.
Raúl Valladares estampó el sello político en los magistrados al afirmar que ahora son ocho liberales y siete nacionalistas.
Por su parte, Mejía dijo que “se estuvo a dos horas de que se rompiera el orden constitucional, en vista de que si no había acuerdo en el Congreso Nacional no se hubiese nombrado la nueva Corte Suprema y al faltar uno de los poderes había un rompimiento automático del orden constitucional”.
A su juicio, ellos como funcionarios del Ejecutivo se entrometieron en los asuntos del Legislativo porque no podían permitir que los nacionalistas lograran imponer su opinión al Partido Liberal, en el sentido de que la anterior Corte seguiría si no había elección antes de las doce de la medianoche del domingo.
“Eso nosotros no lo podíamos permitir porque la Constitución señala que ni un minuto más ni un minuto menos ni para el Presidente ni para ningún poder del Estado”, señaló Mejía.
En cuanto al papel que jugó las Fuerzas Armadas, dijo que mantuvo informado al Presidente, minuto a minuto, de lo que estaba ocurriendo con las Fuerzas Armadas y la Policía “para garantizar que en el país hubiera orden, porque era un momento difícil para la nación y había que garantizar que la seguridad se mantuviera”.
Sobre los rumores del golpe técnico que se estaba gestando, afirmó que el Partido Liberal nunca ha tomado las armas para atentar contra la institucionalidad solo para defender a los hondureños.
En cuanto a la anterior Corte, que supuestamente era manejada por el Partido Nacional, dijo que “la mayoría de ellos (estaban) muy politizados”.
Valladares, quien es comisionado de Conatel y hombre de confianza de Zelaya Rosales, reconoció que “yo estuve en el Congreso Nacional, estuvo Milton Jiménez Puerto y el abogado Arístides Mejía”.
En esa reunión también estaba presente Roberto Michelleti, que presidía la reunión, y el candidato Elvin Ernesto Santos y los diputados del Partido Liberal.
“Nosotros como miembros del Poder Ejecutivo también participamos de esa reunión.
Allí, cada uno de nosotros planteó las ideas que teníamos como cercanos al presidente Zelaya”, dijo Valladares.
Al preguntarles si propusieron la reelección, tácitamente reconoció que “no solo se estaba hablando de Sonia Marlina Dubón, también estaba Moreno (Carlos Gómez Moreno). Nosotros consideramos que ella (Sonia Marlina Dubón), tenía los méritos, y la Constitución permite que un magistrado pueda ser reelecto por el Congreso Nacional”, continúo.
“El primero en hablar fue Arístides Mejía, luego Milton Jiménez Puerto y por último mi persona.
Yo hablé de la posición que debíamos asumir como partido de cara a lo que iba a suceder el domingo en la noche”, confesó, en lo que podría interpretarse como una clara injerencia o presión sobre las actuaciones de los diputados.
“Luego, más tarde, compartimos juntos, estuvimos comiendo frijoles y queso”, finalizó el ex secretario privado de Zelaya.