Ver especial ">
Honduras
Al tomar posesión, el presidente Manuel Zelaya Rosales prometió un “gobierno chico para un país grande”.
Esta frase la pronunció en su improvisado discurso al asumir la más alta magistratura del Estado, el 27 de enero de 2006, y ante la presencia de miles de hondureños que centraban en él la esperanza de una nueva Honduras.
La disertación de Zelaya estuvo llena de promesas. Una de ellas era que ningún funcionario ganaría más de 60 mil lempiras mensuales. Esta promesa apenas es un ladrillo en el muro de los ofrecimientos de Zelaya.
En el tercer aniversario de esta controversial administración, EL HERALDO enlista algunas de los ofertas presidenciales que no se han cumplido y que fueron anunciadas al son de un populismo importado de Venezuela, según el criterio de diferentes analistas consultados.
Ofertas populistas
En el ámbito laboral, el Presidente prometió que anualmente habría 100 mil nuevos empleos. Tres años después, la Unidad de Apoyo Técnico (UNAT) dice que de 2006 a la fecha se han abierto 330 mil nuevos trabajos.
Pero el sector laboral parece no compartir estas cifras. “Quiero saber dónde están esos empleos, porque más bien la maquila ha reportado el cierre de 12 mil plazas”, dijo el secretario de la Central General de Trabajadores (CGT), Daniel Durón.
Según la Trigésima Sexta Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en mayo de 2006 los nuevos empleos sumaron 68 mil, mientras que al mismo mes de 2007 los trabajos abiertos fueron 78 mil.
El único repunte considerable sucedió un año después, o sea en mayo de 2008, cuando hubo 127 mil trabajos nuevos, precisa el reporte.
El agro
En materia de granos básicos, el mandatario Zelaya prometía ante su pueblo y ante el cuerpo diplomático en el estadio Nacional, que la cosecha de maíz, por ejemplo, llegaría a 19 millones de quintales anuales.
Pero el presidente de la Asociación Nacional de Granos Básico (Prograno), Luis Donaire, asegura que apenas se logra cultivar unos 10 millones de quintales al año.
“Todavía no somos autosuficientes en maíz, necesitamos mayor apoyo de parte del gobierno y de la banca privada”, aseguró.
El Ejecutivo planificó que anualmente 10 mil hectáreas de cultivo se dotaran de sistemas de riego, lo que Donaire sostiene que no ha sucedido porque, a lo sumo, hay 5 mil hectáreas con estas tecnologías.
Carreteras del desastre
Otra cosa que no ha cumplido el presidente Zelaya es darle mantenimiento a la red vial, pues es evidente el mal estado de las carreteras y la cosa se agrava porque los funcionarios de Soptravi han sido ratificados durante esta administración.
Honduras cuenta con unos 15 mil kilómetros de camino, 3 mil de los cuales son de la red pavimentada, aunque lo que abunda en estos caminos de asfalto son los baches.
Pero no solo los caminos físicos están hechos un desastre, el camino del avance de Honduras, a través de la educación, no corre con mejor suerte.
De los 200 días de clase por año que ha programado el gobierno, apenas se han cumplido 180 o menos, ya sea por huelgas o asambleas informativas.
Una más grave es que no se ha cumplido la meta de reducción de analfabetismo.
La propuesta de Zelaya era que la población analfabeta bajara a 12.9 por ciento, no obstante, según datos del magisterio, ese índice se mantiene superior al 16 por ciento.
Más pobres
Según el Ejecutivo, la pobreza extrema se logró disminuir en 9.8 por ciento al pasar de 46 por ciento en 2005 a un 36.2 por ciento en 2008. Esto es equivalente a 133,861 hogares que pasaron de pobreza extrema a pobreza relativa.
Sin embargo, para el Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), este dato contrasta con la realidad porque se siguen viendo serios problemas de pobreza y no reducción de la misma.
“En el campo podemos ver que siguen los mismos pobres”, contrasta el titular del Fosdeh, Mauricio Díaz.
“Si hubiera menos pobres, entonces cómo entender la migración externa”, acotó.
La inversión pública alcanzó un valor de 10,700 millones en 2008, la mayor inversión efectuada en los últimos 6 años, considera el Ejecutivo.
Esa cifra no coincide con las estadísticas del Fosdeh, institución que asegura que de 12 mil millones presupuestados para inversión pública, apenas se utilizaron 6 mil millones para el sector centralizado.
La diferencia fue usada en resignación entre instituciones, asegura. “La inversión pública es la materia más significativa de retraso que tiene cualquier gobierno, se muestra un enorme rezago”, indicó.
El resumen que hace Mauricio Díaz es que la administración de Zelaya pasó “de la improvisación al caos”.
¿Transparencia?
Un manejo transparente de su gobierno prometió Manuel Zelaya, lo que no se ha cumplido porque muchas gestiones de la administración pública se manejan en secreto, según se queja el Consejo Nacional Anticorrupción.
Durante la administración Zelaya han sonado casos como el “cubanazo”, compras amañadas en la secretaría de Educación y Hondutel, el “aerofraude” y otros casos más.
Con las medidas económicas del gobierno, la inflación en el país bajaría en 2008 a 2.4 por ciento, esto según la Sinopsis de la Propuesta del Nuevo Gobierno y la ERP que la Unat publicó en enero de 2006.
Sin embargo, el Banco Central de Honduras ( BCH) aseguró que 2008 cerró con una inflación de 11.4 por ciento, o sea 8 puntos más de lo planificado.
Para la pequeña y mediana empresa se ofrecieron mil millones de lempiras, fondos que no terminan de llegar a las manos de los necesitados por que la directiva de este rubro la (Ampi) se pelea la legalidad de la entidad con otra junta paralela para disponer de los recursos.
No hay agua para todos
Para este año la intención es que el acceso al agua potable llegue al 89 por ciento de la población, pero la última encuesta del INE dice que solo el 85 por ciento de la gente cuenta con posibilidades de tener ese recurso natural.
También se proyectó que para 2008 el servicio de agua potable haya sido traspasado en su totalidad a las municipalidades, pero la prueba más fiel de que eso no ha sucedido se presenta en la capital, donde la comuna sigue peleando para que se le transfiere ese manejo.
En cuanto al servicio de electricidad, lo planeado fue que se ampliara la cobertura de energía en áreas rurales, pero según el INE, el 44 por ciento de la población rural se alumbra con candil, lámpara de gas u ocote.
Esta gente no tiene luz artificial que la ilumine, como tampoco parece que el gobierno haya encontrado alguna iluminación que lo haga cumplir todas sus metas trazadas.
El presidente Zelaya prometió que no incrementaría las tarifas de la ENEE, pero a partir de febrero se aprobará un nuevo pliego tarifario que elevará el costo del servicio.