Honduras
Han pasado apenas dos años desde que llegó a la parroquia San Juan Bautista en el municipio de El ParaÃso, pero ese tiempo le ha sido suficiente para entregarse de lleno a ese rinconcito hondureño que le ha abierto las puertas.
Durante este tiempo, el padre Ferdinando Castriotti, de nacionalidad italiana, se ha dedicado en cuerpo y alma a edificar "ladrillo sobre ladrillo" su evangelio de solidaridad y que hoy se constituye, sin duda, como el más grande proyecto de reconstrucción espiritual y moral en el departamento.
Sacerdote solidario
Pero no solo la moral y la espiritualidad son puntales de esa propuesta evangélica. La superación académica, el deporte, la vivienda digna, el enfoque de género, la opción por los más pobres y un indecible celo pastoral por la Iglesia Católica Romana también sobresalen en la extraordinaria obra de amor que el sacerdote italiano está desarrollando en El ParaÃso.
En menos de dos años el padre Ferdinando ha invertido en la ciudad de El ParaÃso más de 36 millones de lempiras (1.5 millones de euros), que ha financiado con donaciones de amigos en Europa y otras partes del mundo y hasta con aportes de su propia bolsa. Sin embargo el religioso cree que es equivocado valorar su obra en millones y afirma que lo más valioso es la salvación de las almas y la oportunidad de una vida digna para los más pobres.
Un hogar para los ancianitos, un dispensario médico para los más vulnerables y un internado de secundaria para las muchachas campesinas son proyectos que ya están en funcionamiento. Un centro para la rehabilitación de alcohólicos y drogadictos y un pequeño proyecto habitacional para los afectados por las tragedias naturales han sido finalizados ya y empezarán a funcionar en las próximas semanas.
El buen sacerdote, ayudado por los equipos pastorales de El ParaÃso, se prepara ahora para echar a andar un jardÃn de infantes, una escuela primaria y un colegio de secundaria de carácter privado pero sin fines de lucro. Los tres funcionarán en "La ciudad de los jóvenes" un conjunto de edificios, canchas deportivas y edificios académicos que también ha financiado con su dinero y el de sus amigos.
El padre Ferdinando pone una sola condición: Él nunca coloca una primera piedra, nunca corta una cinta inaugural, no coloca ni una sola placa conmemorativa, no se gasta un solo cinco en inauguraciones.
Pero las obras de caridad tienen dos condiciones que cumplir. Entre las polÃticas de Castriotti está terminar las obras y usarlas inmediatamente, sin discursos, sin ceremonias, sin fotografÃas, sin videos. Otra de ellas es nombrar los proyectos como los santos de la Iglesia Católica.
Un ejemplo claro es el centro de caridad o casa de salud Madre Teresa. Este local es más que un dispensario médico. Allà llegan todos los dÃas decenas de pacientes enfermos y unos 15 médicos de la ciudad, organizados en turnos, atienden sin que cueste un centavo. Son atenciones en medicina general, ginecologÃa y odontologÃa.
El centro tiene también una pequeña farmacia. Los médicos trabajan ad honórem y hay voluntarios paraiseños que donan cada mes pequeñas cantidades de dinero para comprar las medicinas y los materiales mÃnimos de la atención médica.
Los ancianitos de la ciudad de El ParaÃso que hasta hace un año mendigaban por las calles, pasaban frÃo y andaban a la deriva, ahora hayan cobijo y amor en el hogar Dante Casorelli. Allà reciben comida, medicinas, abrigo, alojamiento y sobre todo mucho amor y solidaridad.
En este lugar hay actualmente 17 ingresados entre hombres y mujeres, pero el número ha ido creciendo y las exigencias son cada vez mayores, asà que se necesitan medicinas, alimentos, contribuciones en dinero, cobijas, camas y colchonetas.
Ayuda
En El ParaÃso, como en casi todo el paÃs, el alcoholismo pesa como un lastre sobre la sociedad.
"Las drogas han aparecido y aumentado rápidamente. Hay mucho consumo de marihuana y más recientemente de cocaÃna, por ello es urgente hacer algo", dice el padre Ferdinando.
Es por eso que este sacerdote se dio a la tarea de poner en funcionamiento el centro de rehabilitación para pacientes alcohólicos y drogadictos, que recibirá inicialmente unos 50 enfermos.
Pero no es un centro como otros de su tipo. No es una cárcel. Los enfermos serán abordados por profesionales en la materia que han llegado desde Italia y tienen amplia experiencia en dicho campo.
"Queremos devolverlos nuevos, buenos, bonitos. Vamos a devolver a la sociedad sus criaturas preciosa, vamos a rehabilitarlos, volverán a empezar, nacerán de nuevo", dijo el padre Castriotti.
El centro es cómodo, bello, limpio, hay agua abundante, duchas, sanitarios higiénicos y limpios y está en medio de una paisaje de pinares y vientos frescos que traen rumor de montaña. Eso, dice el padre, será muy bueno para la rehabilitación espiritual, mental y fÃsica de los pacientes. El centro se llama Juan Pablo Segundo.
Este mismo año empezará a funcionar el jardÃn de niños, la escuela y el colegio de secundaria Óscar Andrés RodrÃguez Maradiaga. Los alumnos aprenderán allÃ, además de sus clases reglamentarias, italiano, inglés y ética.
El padre Ferdinando y los feligreses de El ParaÃso no paran, ya tienen otros proyectos en mente y para ello se han programado algunas maratones para la obtención de fondos que se trasladarán en obras de caridad.