Honduras
El cardenal hondureño Oscar Rodríguez condenó los “miserables” secuestros y otros actos de violencia, al cierre de una marcha de unos 3,000 jóvenes católicos.
El rechazo fue también contra el tráfico de drogas y la galopante corrupción, como mensajes principales de la Jornada Juvenil de Ramos.
El desfile fue desde la colonia El Prado hasta el instituto Central Vicente Cáceres, en donde el prelado lanzó fuertes críticas contras los secuestradores.
“Los secuestradores son cobardes, son miserables”, dijo el cardenal, quien además aseguró que estos criminales deberán de dar cuentas especiales a Dios por privar de libertad a infantes.
“No a los secuestros de niños”, “no a la violencia”, coreaban los manifestantes que recorrieron desde la colonia El Prado hasta el Instituto Central.
Cada uno de los participantes también portada en su muñeca una cinta amarilla como símbolo de repulsa contra los secuestros, que en los últimos meses a repuntado.
“Esa cinta amarilla que portan los jóvenes está diciendo, pedir a los secuestradores, especialmente a esos cobardes que secuestran niños, que se pongan la mano en el corazón y que dejen libertad a los niños y jóvenes”, afirmó el cardenal en el Central.
La peregrinación inició a las 9:30 de la mañana, con los jóvenes alzando los ramos que fueron bendecidos. Durante toda la ruta bailaban, saltaban y corrían.
Todos portaban camisas verdes, como señal de que la juventud no ha perdido la esperanza porque tiene su mirada puesta en Dios.
Como sucede en la procesión de Semana Santa, se hacían estaciones, pero en esta ocasión frente a exhibiciones teatrales al aire libre.
La primera, a poco metros del lugar de partida, consistió en un grupo de mimos que frente a una manta tenía leyenda referentes a los problemas sociales que abaten el país.
Seguidamente, la otra estación fue de “estatuas” humanas, jóvenes que estaban inmóviles recordando a cristo cuando daba perdón.
El Central resultó insuficiente para dar cabida a la marea de camisas verdes que llegaron. Parecía un carnaval, con música de adoración, rock cristiano, la gente corriendo.
Como mensaje final, el líder de los católicos hizo hincapié para que los jóvenes salieran a predicar, así como recomendó a los ricos aferrarse a Dios y no al dinero para que no sufrirán por la crisis financiera internacional.