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Honduras
Honduras rememoró ayer el día en el que hace varios siglos fue condenado a morir crucificado el Mesías, para redimir al mundo del pecado mortal.
La capital de la república no fue la excepción. Centenares de ciudadanos se sumaron a esta conmemoración de la Iglesia Católica, misma que invita a reflexionar sobre la pasión y muerte del Hijo de Dios a través del santo viacrucis.
Esta es una procesión del pueblo y sus autoridades eclesiásticas, que recuerdan los momentos dramáticos vividos por el Hijo del Hombre, representados en las 14 estaciones.
El arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Óscar Andrés Rodríguez, presidió la ceremonia, acompañado de diáconos, sacerdotes y una multitudinaria feligresía que invadió el casco histórico de la ciudad.
Mujeres, ancianos y niños acompañaron la procesión que inició en la iglesia San Francisco y se desarrolló bajo un ardiente sol hasta culminar en la iglesia El Calvario, a inmediaciones del Teatro Nacional Manuel Bonilla.
A lo largo de la procesión, un cuadro artístico de la Comunidad del Nazareno de la Catedral Metropolitana hizo la representación de la pasión y muerte de Jesús, ataviados con trajes a la usanza de la antigua Jerusalén.
El joven que representó a Jesús cargaba un pesado madero mientras era azotado por soldados romanos.
Hermosas imágenes de Jesús de Nazareth y la Virgen María y otros personajes de la pasión y muerte del Redentor eran cargados por miembros de la comunidad religiosa.
En cada estación, el arzobispo de la capital ofreció un mensaje de reflexión sobre la situación actual, confrontada con las enseñanzas que dejó el Hijo de Dios cuando era conducido a la muerte.
El santo viacrucis no solo se celebró en el centro de Tegucigalpa, sino que en más de 200 parroquias donde se concentraron los feligreses de cada lugar. Pese a ello, el casco histórico de la ciudad fue abarrotado por la feligresía que lo acompañó con cánticos y oraciones al Creador del Universo.